Obsesión humana: Retrasar la muerte


La muerte es, sin duda, la más terrible de las barreras a las que el hombre se ve enfrentado. Así también, uno de sus más antiguos combates ha sido tratar de retrasar el instante fatídico. Es por esto que, según las épocas, el hombre se volvió hacia prácticas mágicas, luego hacia el ocultismo. En nuestros días, la ciencia tomó el relevo. Pero la imaginación humana también se alimentó de relatos cuyos personajes vivían indefinidamente.

Matusalén La longevidad atribuida a Matusalén, uno de los patriarcas antediluvianos del Génesis, es también proverbial. De hecho, los 969 años que le atribuyen los escribas en las Escrituras constituyen casi la única información que se tiene sobre este personaje. Le confieren una especie de récord, puesto que cuentan que su bisabuelo, Adán, vivió 930 años, su abuelo, Set, 912 años, y su padre Henoch, 365 años. Sin embargo, este último no murió sino que fue «llevado» por Dios después de una vida perfecta. Al hijo de Matusalén, Lamech, le confieren sólo 177 años, pero la descendencia recuperó su vigor con Noé, el héroe del Diluvio, que murió a los 950 años. Esa es la leyenda.

Existen dos hipótesis sobre la interpretación de estas longevidades fabulosas que no son, por lo demás, contradictorias. La primera supone que los años concedidos a los patriarcas son, en realidad, el número de meses de sus vidas: se obtiene de esta manera alrededor de 77 años para Adán, 76 para Set, más o menos 81 años para Matusalén, 30 años de existencia terrestre para Henoch y 79 años para Noé. En cambio, según este cálculo, Lamech habría vivido apenas quince años. Los escribas habrían efectuado esta conversión con el fin de exaltar a estos hombres dignos de admiración.

Según otra teoría desarrollada por los especialistas de la Biblia, estas vidas sobrenaturales habrían sido inventadas para establecer genealogías sin lagunas que cubrieran con pocos nombres largos períodos prehistóricos. Esta manera de proceder se repite con el sacerdote caldeo Beroso, quien en su historia de Babilonia, escrita alrededor de 280 años antes de Cristo, afirma que los reinados de los diez reyes de las épocas fabulosas no abarcan menos de... 432.000 años.


Los limites de la vida humana


De manera más comprobable, la historia nos da a conocer, de tiempo en tiempo a través de los siglos, la existencia de personas que sobrepasaron ampliamente la esperanza de vida de sus épocas. Esta se ha alargado en proporciones extraordinarias desde !a Prehistoria, pero el «despegue» esencial se produjo recién en el siglo XIX. De hecho, un hombre vive hoy en día tres veces más que el de Cromañón. Por otra parte, las investigaciones recientes ubican la barrera biológica de la especie humana en alrededor de 110 años. Estimación que sufre excepciones: en 1958, un colombiano habría alcanzado la respetable edad de 160 años. Récord conmemorado por la Oficina de Correos colombiana con una estampilla que tenía por leyenda: «¡El hombre más viejo del mundo!»

Esta noción de barrera biológica fue dada a luz por un americano, el Pr. Leonard Hayflick: sus experiencias in vitro parecen probar que las células se comportan como si tuvieran una especie de reloj interno que determina de antemano durante cuánto tiempo vivirán y seguirán dividiéndose.


¿La ciencia versus el «reloj biológico»?


Si la noción de barrera biológica corresponde a una realidad, sólo la manipulación genética permitirá eludir el infranqueable obstáculo que representa hoy en día. ¿Alcanzará algún día la ciencia este resultado? Si así fuese, habrá puesto entonces un pie en un terreno hasta hoy reservado a lo divino. Por ahora, el hombre se contenta con explorar la vía del trasplante de órganos defectuosos por equivalentes artificiales. La miniaturización de la electrónica lo hace cada vez más factible y podemos imaginar que un día algunos conejillos de Indias podrán convertirse en «cyborgs», es decir, en unos cerebros con envolturas totalmente artificiales y altamente desarrollados. En su libro Cuando el hombre se convierte en máquina (1971), el periodista científico americano David Rorvik presenta esta mutación como un gran paso adelante para la humanidad... o más bien hacia la inhumanidad, no pueden evitar de replicar algunos.


Información relacionada: Historias de inmortales


El tema de la inmortalidad, o en su defecto el de la longevidad extrema, obsesiona la imaginación del hombre desde los tiempos más antiguos. Ya, en la mitología asirobabilónica, en la Epopeya de Gilgamesh, en el tercer milenio antes de Cristo, se evoca la posibilidad. Atraviesa discretamente la historia de la literatura hasta el siglo XIX, luego se desarrolla en el seno de una corriente fantástica que lo trata en general como una maldición. Obras importantes, como El judío errante, de Eugéne Sue (1845), el ciclo de She, Laquedebeserobedecida, de sir Henry Rider Haggard (18871923), Drácula, de Bram Stoker (1897), o series muy populares en su época, tales como la consagrada al enigmático Dr. Nikola de GuyBoothby (18951901), ilustran la búsqueda de un sueño que revela ser, a fin de cuentas, una pesadilla física y mental. En el siglo XX, la evolución de la ciencia ofrece nuevos recursos.

Pero la literatura sigue dominada por la idea de que una longevidad extrema no procura más que aburrimiento y que ésta no se adquiere sino que al precio de compromisos moralmente inaceptables: así el sabio Fausto no duda en pactar con el diablo a cambio de una nueva juventud. Este mito se repite en la época contemporánea, por ejemplo, en El Maestro y Margarita, novela del escritor soviético Mikhaií Boulgakov (18911940), inédita hasta 1966. La moraleja de estas obras es la misma: no se puede ir impunemente contra las leyes de la Naturaleza...


Magia, ocultismo y longevidad


Para luchar contra los estragos del tiempo en el organismo, los hombres se han visto tentados a menudo a recurrir a lo sobrenatural.


El vampirismo


Contrariamente a una idea preconcebida, el vampiro no es un difunto sino un «nomuerto» (ese es el sentido de nosferatu), un ser inmovilizado en la frontera que separa la vida de la muerte. El vampiro ha adquirido la longevidad, a menudo contra su voluntad, al ser víctima de otro vampiro. Esta forma de semiinmortalidad tiene todo de una condena y el «verdadero» vampiro es más cercano al monstruoso Nosferatu que al seductor Drácula, las dos caras dadas por el cine al mismo héroe del escritor Bram Stoker.


La Magia negra


Una longevidad deseada puede resultar de un pacto consumado con fuerzas oscuras. Se pretende que algunos grandes brujos de la macumba, la magia negra brasilera, hayan vivido más de dos siglos. Autores de ciencia ficción, como el americano Lovecraft, han imaginado, por otra parte, una forma de «vampirismo» psíquico que permitiría a seres humanos envejecidos rejuvenecerse atiborrándose con la energía vital de personas jóvenes.


La Magia real


Esta es la de los grandes ocultistas, de los alquimistas. En efecto, la alquimia se presenta como una tentativa de reconquista a través del conocimiento de los antiguos secretos de los privilegios perdidos a causa del pecado original. Entre estos privilegios figura en primer lugar el de la inmortalidad. Durante siglos los alquimistas trataron entonces de reencontrar el secreto del elíxir de una larga vida, «el oro potable», que supuestamente les permitiría atravesar los siglos realizando su fin último: la transmutación del cuerpo y el retorno a la inmortalidad adámica. La tradición pretende que algunos alquimistas famosos como Nicolás Flamel, el conde de SaintGermain, Artepio, el alquimista árabe de la Edad Media o Fulcanelli lograron esta transmutación.

Fuente: Enigmas del mundo
Más información sobre este tema: portalesmedicos.com

Tanatología


Tanatología es la disciplina que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos y está enfocada a establecer entre el enfermo, en tránsito de muerte, su familia y el personal médico que lo atiende, un lazo de confianza, esperanza y buenos cuidados que ayuden a morir con dignidad.

Los objetivos de la tanatología se centran en la calidad de vida del enfermo, deben evitar tanto la prolongación innecesaria de la vida como su acortamiento deliberado. Es decir, deben de propiciar una "muerte adecuada", que se puede definir como aquella en la que hay:
  1. Ausencia de sufrimiento.
  2. Persistencia de las relaciones significativas del enfermo.
  3. Intervalo permisible y aceptable para el dolor.
  4. Alivio de los conflictos.
  5. Ejercicio de opciones y oportunidades factibles para el enfermo.
  6. Creencia del enfermo en la oportunidad.
  7. Consumación, en la medida de lo posible, de los deseos predominantes y de los instintivos del enfermo.
  8. Comprensión del enfermo de las limitaciones físicas que sufre.
Todo lo anterior, será dentro del marco del ideal del ego del paciente. De esta manera, se llega a la conclusión de que el deber de la tanatología como rama de la medicina, consiste en facilitar toda la gama de cuidados paliativos terminales y ayudar a la familia del enfermo, a sobrellevar y elaborar el duelo producido por la muerte.

También, es obvio, se encarga como rama de la Medicina Forense, de estudiar y determinar las causas de la muerte. Sus mecanismos, su data de producción, etcétera. La fisiopatología en suma de la muerte. Es la parte de la medicina forense que se ocupa del individuo muerto.

Existe en España una perversión linguística consistente en aplicar el término únicamente a las prácticas de conservación y embalsamiento de cadáveres (estas practicas, un tanto recientes se conocen con el nombre de Tanatopraxia). Lo cual es indicativo de un tremendo desconocimiento e incultura de los que así utilizan la palabra.


De los cuidados paliativos al Ars Moris - "Un abordaje psico-espiritual"

"Aprende a morir y aprenderás a vivir. Nadie aprenderá a vivir si no ha aprendido a morir", así rezaba un viejo manual occidental sobre la muerte y el proceso de morir.

Actualmente, en nuestra sociedad se ha producido un considerable avance en lo referente a la atención al paciente moribundo, desarrollo que se ha realizado por un lado en lo que hace a la terapia del dolor y más específicamente a la farmacología en sí. Pero también, el movimiento de los cuidados paliativos desarrollado a mediados del siglo pasado por C. Saunders en Inglaterra y que da cuenta de la necesidad de brindar una atención compasiva tendiente no sólo a disminuir el sufrimiento físico del paciente sino también a optimizar su calidad de vida, a través del control de los síntomas físicos, emocionales, mentales, sociales.

Pero como supiera decir el sabio maestro budista, Padmasambhava: "Quienes creen que disponen de mucho tiempo, sólo se preparan en el momento de la muerte. Entonces los desgarra el arrepentimiento. Pero, ¿no es ya demasiado tarde?".

En este sentido creo que la pregunta que todos y cada uno de nosotros nos debemos hacer aquí y ahora a nosotros mismos y con total sinceridad es: ¿Qué sé sobre la muerte?".

En primer lugar debemos ser conscientes de que la muerte es un absoluto misterio, pues nadie ha regresado del "más allá" para referirnoslo. Todo lo que contamos es con lo que se denomina "experiencias cercanas a la muerte".

Pero debemos ser con nosotros mismos tan íntegros como lo fue el célebre filósofo griego Sócrates, cuando afirma: "El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males".

Aunque si contamos con dos certezas irrefutables. Sabemos que es absolutamente cierto que habremos de morir y también que es absolutamente incierto cuándo y cómo. Angustiosas interrogantes existenciales ambas si las hay.

En "El conocimiento silencioso" de Carlos Castaneda, don Juan, el gran brujo yaqui dice: "Sin una visión clara de la muerte, no hay orden, no hay sobriedad, no hay belleza. Los brujos se esfuerzan sin medida por tener su muerte en cuenta, con el fin de saber, al nivel más profundo, que no tienen ninguna otra certeza sino la de morir. Ese conocimiento da a los brujos el valor de tener paciencia sin dejar de actuar; les da, asimismo, el valor de acceder, el valor de aceptar todo sin caer en la estupidez y, sobre todo, les otorga el valor para no tener compasión ni entregarse a la importancia personal". En otro momento expresa: "Los brujos dicen que la muerte es nuestro único adversario que vale la pena. La muerte es quien nos reta y nosotros nacemos para aceptar ese reto, seamos hombres comunes y corrientes o brujos. La diferencia es que los brujos lo saben y los hombres comunes y corrientes no".

Este concepto de la muerte como el gran adversario que nos infunde de valor y paciencia para actuar sin entregarnos a la importancia personal o ego-centrismo nos hace ver a la muerte como un maestro que nos saca de nuestro in-consciente escondite y nos abre a la verdad de la vida y del universo.

Reflexionemos sobre ello. A poco que pensemos, hemos de llegar a darnos cuenta de que en realidad ignoramos quienes somos, es decir, cuándo nos preguntan sobre nuestra identidad respondemos con una diversa variedad de elementos que hemos coleccionado con el fin de definirnos a nosotros mismos (por ejemplo, soy uruguayo, psicólogo, hombre, etc.). Pero cuando todas esas cosas se nos quitan, ¿tenemos idea de quienes somos en realidad sin y detrás de todos esos agregados?.

Además, nos identificamos con nuestro cuerpo y con nuestra muerte, pero que sucederá cuando ya no estén presentes, ¿son estos dos elementos sostenes seguros y confiables de nuestro ser y de nuestra identidad?

Para no hacer frente a estas interrogantes, buscamos y exigimos vivir según un plan pre-establecido, por ejemplo, estudiar, trabajar, formar una familia, etc., etc., de manera de vivir de forma acelerada, ocupando el tiempo con responsabilidades y con cosas materiales.

En una palabra, si deseamos dejar de una vez por todas que la vida nos viva a nosotros y en cambio vivir nosotros la vida (valga la perogrullada), debemos empezar por aceptar la muerte como una gran maestra que continuamente nos susurra al oído: "Carpe diem", es decir, vive la vida en el aquí y ahora, sin dejar situaciones inconclusas, pues no sabemos que llegará primero, si la muerte o el próximo día.

¿Es esta una visión pesimista de la vida, que nos sume en la angustia y el terror continuos? Muy por el contrario. Nos permite una vida plena y fluida, pues al no saber en que momento ha de llegarnos el momento último, evitamos por un lado el dejar asuntos pendientes y minimizamos nuestra personal importancia, y por otro lado, buscamos mantener una comunicación plena y sincera con quienes y con lo que nos rodea, expresando en forma continua un profundo respeto y amor por todo y todos.

Al ser conscientes de que nada es permanente, de que como dijera Lavoisier, nada se pierde sino que todo se transforma, despertamos al hecho de que nada es independiente sino que todo es inter-dependiente con todo y todos. Somos in-dividuos pero también estamos en común-unión y por consiguiente, nuestra más insignificante motivación, acción y/o palabra tiene consecuencias reales en todos los niveles del universo y en todos sus tiempos.

Ergo, hemos de vivir en el aquí y ahora, en el momento presente pues el pasado ha dejado de existir como tal y ahora es parte del presente, y el futuro es algo incierto aunque fecundo y lleno de posibilidades, pero cuya plenitud depende del momento actual; el futuro nace junto con el momento presente y muere con él.

Y así hemos de aprender a ser lo que don Juan llamaba un "hombre de conocimiento", un guerrero espiritual que vive su vida desde y con "impecabilidad".

¿Qué significa lo anteriormente expuesto?, pues nada que menos que comprender que las crisis, el sufrimiento y las dificultades son puntos de inflexión en nuestras aletargadas existencias; son verdaderas oportunidades para transformarnos de y en forma íntegra, dándonos cuenta de la impermanencia de todo y aprendiendo así a aceptar los cambios. Como refiriera Heráclito de Efeso, no nos lavamos las manos dos veces en el mismo río.

Así en la medida en que seamos conscientes del continuo fluir de la existencia en una espiral mutacional dinámica y permanente, aprendemos en consecuencia que el apego y la posesividad de personas, ideas y/o cosas es algo falso y que nos hace daño. Por consiguiente, al aceptar la no permanencia, disminuye nuestro apego y el consiguiente dolor por las eventuales pérdidas, reales o no y ganamos en compasión, alegría, amor, bondad y sabiduría al confiar plenamente en nosotros mismos; implica en definitiva un pararnos sobre nuestros propios pies, siendo responsables de y por nosotros mismos.

Ahora, si todo cambia y muere, pero nada se pierde, sino que todo se transforma, entonces, ¿qué es la vida y qué es la muerte?. ¿Qué hay detrás de la vida y qué tras la muerte, si es que algo hay? A lo que podríamos agregar: ¿de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos?; ¿qué sentido tiene nuestra existencia?, y en definitiva, ¿quién soy?.

Esto daría (y dará) cuenta de otro momento reflexivo, pero ahora preguntémosnos, ¿qué es lo que en verdad ha de contar en el momento de nuestra muerte?.

Pues hay dos elementos básicos y fundamentales, uno es cómo hemos vivido nuestra vida (y como la vivimos), y el otro es cuál ha de ser el estado de nuestra mente en el momento de la muerte.

Como dice Sogyal Rimpoché: "El último pensamiento y emoción que tenemos justo antes de morir ejerce un poderosísimo efecto determinante sobre nuestro futuro inmediato. Este último pensamiento o emoción puede amplificarse desproporcionadamente e inundar toda nuestra conciencia en el momento de la muerte. En este momento nuestra mente se encuentra completamente expuesta y vulnerable a cualquier pensamiento que entonces nos ocupe".

Tengamos en cuenta que nuestra reacción ante una enfermedad terminal o directamente ante la muerte dependerá de nuestra personalidad, de los valores que sustentemos y de nuestro conocimiento espiritual (conocimiento y no simple creencia).

Como afirmábamos, vivir una "vida impecable" como decía don Juan, daría cuenta asimismo del logro de la capacidad de lo que podríamos denominar como "morir con arte" o "ars moris", que consistiría en afrontar el momento último de nuestra existencia sin desear ni pensar en nada, sin mantener apego a ser o cosa alguna.

Y esto se lograría tan sólo a través de la práctica de un camino espiritual, que no necesariamente religioso. La consecución de una visión espiritual implica ni más ni menos que mirar hacia dentro nuestro, disolviendo aquellos aspectos fragmentarios y en perpetuo conflicto en nuestra conciencia, relajando la tensión del ego y volviendo a reposar en la naturaleza de la mente. Se podría decir que consiste en una metodología, una praxis tendiente a lograr una plena conexión con nuestra esencia más íntima.

En conclusión y coincidiendo plenamente con C. Longaker, afirmamos que las cuatro tareas básicas para experimentar con plenitud la vida y la muerte son: 1) darnos cuenta de que el sufrimiento existe y que se puede transformar en una experiencia de plenitud; 2) mantener una comunicación con nosotros mismos y con los demás, donde nos expresemos con todo nuestro ser y fundamentalmente con nuestro corazón, lo más compasivos y libres de apego que podamos; 3) prepararnos espiritualmente para la muerte, lo que implica el ser capaces de vivir en el momento presente, sin dejar situaciones inconclusas que sólo han de constituir un lastre que incrementará nuestro dolor y sufrimiento y el de quienes nos rodean; 4) encontrar significado a nuestra existencia, sintiéndonos seres plenos a pesar de nuestras imperfecciones, aceptando nuestros errores y expiando los que podamos haber cometido.

Cabe concluir que para todas aquellas personas interesadas en esta disciplina, ya sean o no profesionales, existe actualmente un espacio de intercambio de ideas y experiencias, así como la posibilidad de efectuar consultas, técnicas y/o personales en:

http://groups.msn.com/thanatologia/

En este trabajo tan sólo hemos abordado en forma incipiente algunos de los aspectos que se han de constituir en una verdadera ciencia y arte de la vida-muerte, entendiendo ambos como dos aspectos de un mismo continuum. La Tanatología como disciplina naciente, entendemos, debe dar cuenta de ello. Desde que nacemos, somos seres signados por y hacia la muerte, y luego de ella ¡...!


Bibliografía
  • CASTANEDA, Carlos: "El conocimiento silencioso" - FCE. - 1998
  • DALAI LAMA y HOPKINS, Jeffrey: "Acerca de la muerte" Edit. Océano - 2003
  • KAPLEAU, Philip: "El zen de la vida y la muerte" - Ediciones Oniro - 1998
  • KÜBLER-ROSS, Elisabeth: "La muerte: un amanecer" - Edic. Luciérnaga - 1991
  • LONGAKER, Christine: "Afrontar la muerte y encontrar esperanza" - Ed. Grijalbo - 1998SOGYAL Rimpoché: "Destellos de sabiduría" - Ediciones Urano - 1996
  • SOGYAL Rimpoché: "El libro tibetano de la vida y la muerte" Ediciones Urano - 1994
  • VARELA, Fco. J. "El sueño, los sueños y la muerte" - José J. De Olañeta, Ed. –1998

¿Qué pasa cuando morimos?


Nos sentimos privilegiados en tener esta información. Lo que es absolutamente asombroso es la consistencia de la información sobre lo que nos pasa al morir, la que nos viene de muchas personas, de muchos países y durante muchos siglos.

El gran científico Dr. Robert Crookall, D.Sc. Ph.D., quien acometió el estudio sistemático de muchas de las fuentes anteriores y de cientos de otras comunicaciones de la vida póstuma publicó los resultados en su libro The Supreme Adventure (La Aventura Suprema) (1961).

Su trabajo es considerado 'científico' porque examina la evidencia concienzuda y objetivamente, es internamente coherente y provee hipóteses consistentes con el gran volumen de evidencia verdadera.

Crookall se maravilló de la consistencia de la evidencia que nos viene de todo el mundo. Las comunicaciones de todos los países, Brasil, Inglaterra, Africa del Sur, Tibet, Europa, India y Australia son todas consistentes. Se maravilló al darse cuenta que eran idénticas a las creencias de los nativos de las Islas de Hawaii, separados de otras civilizaciones durante años antes de su ‘descubrimiento’ por el capitán Cook en 1778. Maravillóse también de la consistencia de la evidencia proporcionada por la gente que ha tenido experiencias extra corporales y las comunicaciones de los mediums de alto nivel.

Crookall era miembro de la Confraternidad de Iglesias para los Estudios Psíquicos que aparecieron en Inglaterra para permitir a quienes tenían experiencias de naturaleza espiritual o psíquica que las compartieran y para examinarlas a la luz de las enseñanzas sobre la vida póstuma de las iglesias tradicionales . El prefacio de este libro fue escrito por un antiguo Presidente de la Corte Suprema de Justicia Británica quien concluyó que:

Es necesario que todo ministro de la tierra la use.


Mensajes vitales de la vida póstuma

Los mensajes vitales trasmitidos por las Más Altas Inteligencias transmitidas en diferentes países a nosotros los humanos de esta tierra en las últimas décadas REPETIDAMENTE nos informan, puesto en forma sucinta, que:
  • Todos los humanos sobrevivimos a la muerte física, independientemente de sus creencias.

  • En el momento de la muerte tomamos nuestra mente con todas nuestras experiencias, nuestro carácter y nuestro cuerpo etéreo (el espíritu), el que es un duplicado de nuestro cuerpo terrenal. Sale del cuerpo en el instante de la muerte y se conecta con él mediante un cordón plateado. La muerte ocurre solamente cuando el cordon plateado es separado del cuerpo físico. Silver Birch (Abedul Plateado) una muy alta inteligencia de la vida póstuma que ha trasmitido más de nueve libros, nos informa que en la vida póstuma el cuerpo etéreo y todo lo que nos rodea es tan sólido como nuestro mundo nos parece ahora.

  • Immediatamente después de la muerte física muchos sentirán la necesidad urgente de levantarse hacia arriba.

  • El estado mental en el momento de la muerte es crucial. Algunos cruzan conscientemente y reconocen a los seres queridos que llegan a darles la bienvenida; otros están inconscientes y son llevados a un lugar de reposo especial.

  • Aquellos que en la tierra están profundamente atrapados por fuertes adicciones — drogas, alcohol, juegos de azar, tobaco, o que tienen una indulgencia excesiva del sexo, pueden ser atrapados en el nivel astral tratando de satisfacerlas.

  • En el instante de la muerte a algunas personas les resulta fácil separarse de su cuerpo físico. Otros necesitan que los ayuden activamente para la transición. Algunos muy materialistas tienen un cuerpo duplicado muy pesado y les será más difícil separarse de su cuerpo físico ya inservible.

  • Advertencia: Algunos alucinógenos tienen la potencia de sacar al cuerpo duplicado fuera del cuerpo físico. Los drogadictos, vistos por las entidades de la vida póstuma, ‘... tienen un semblante patético, como si no tuvieran espíritu ... lucen vacíos detrás de sus ojos. Al ver un cuerpo vacío otras entidades inferiores tratan de entrar en el cuerpo del drogadicto —entonces sucede la posesión’.

  • No hay tal cosa como cielo ‘arriba en el espacio’ ni ‘infierno abajo’: la localización de la vida póstuma no cambia del plano terrenal —las diferentes esferas se interpenetran—desde las más altas vibraciones hasta las más bajas.

  • Quienes tiene ideas fijas, inalterables y dogmáticas, acerca de lo que nos espera inmediatamente después de la muerte, están sujetos a experimentar serios problemas.

  • Los ateos, los agnósticos y otros pueden no tener dificultad en pasar a las altas esferas — lo que hicieron en su vida y la motivación para hacerlo es lo importante, no lo que creyeron.


  • Amor, amor incondicional, es la fuerza conocida más poderosa del universo.

  • El amor incondicional es el lazo irrecuperable con nuestros seres queridos en la vida póstuma.

  • La gente sensata común son recibidos por sus seres queridos — las almas gemelas se reúnen. Las Inteligencias Superiores nos informan que nuestra apariencia en la vida póstuma regresa a su mejor edad — primeros o medios veintes, para la mayoría de la gente.

  • Los seres queridos en la vida póstuma, los recién llegados y otros, tienen la potestad de visitar a sus seres queridos todavía en la tierra.

  • A los seres queridos recién llegados, usualmente en los tres primeros meses de transición, se les permite que trasmitan a través de mensajes visuales — sueños, apariciones y otros medios — la evidencia de que están vivos.

  • El tipo de vida a llevar en la vida póstuma —la belleza, la paz, la luz y el amor que espera a la mayoría de la gente— es inimaginable.

  • Uno todavía puede aprender lecciones espirituales en la vida póstuma y aún progresar a esferas más altas y más bellas.

  • Una vez ya en la vida póstuma, se experimenta la sensación de una enorme liviandad.

  • Las incapacidades físicas que la gente tiene en la tierra desaparecerán —una vez que se hayan ajustado mentalmente no habrá deformidades, enfermedades, ceguera ni ninguna otra cosa que los afectaba adversamente en la tierra.

  • La mente tiene un enorme poder en la vida póstuma. Puede crear materia allí y puede transportar su cuerpo con la velocidad del pensamiento, así si uno se imagina que está en cualquier lugar del mundo, allí llega instantáneamente.

  • Quienes eran malos consistentemente, son dejados solos, o son encontrados por otros con las mismas bajas vibraciones, con la misma espiritualidad muy baja para ser atraídos por las esferas más bajas y oscuras.

  • Algunas personas de la tierra tienen una mejor transición a la vida póstuma que otras —cuanto mayor conocimiento tenemos de la vida póstuma tanto más fácil es la transición.

  • Algunos se quedan entrampados ‘entre los dos mundos’. Al sentir su cuerpo sólido no aceptan que en realidad están muertos. Muchos entran en confusión mental y pueden perderse durante décadas y aún más.

  • La energía—positiva o negativa—es un 'boomerang'. Cuando le enviamos buena energía a alguien, esa buena energía nos es devuelta tarde o temprano. Si enviamos energía negativa siendo deshonestos, o hacienda trampa, o mintiendo, o asediando, o desacreditando, o haciéndole daño a alguien, esa clase de energía negativa inevitablemente regresa a nosotros.

  • ‘Cosechamos lo que sembramos' es la reconocida ley espiritual universal. Karma significa que nada se escapa. Todos los actos negativos contra los demás tienen que ser experimentadas en carne propia con el propósito de ‘continuar progresando espiritualmente’

  • Todo pensamiento, toda palabra y toda acción son registrados … en la revisión de nuestras propias vidas todos experimentaremos los efectos de todos ellos.

  • En las altas esferas es possible recordarlo todo y ver tridimensionalmete cualquier evento en cualquier período de nuestra existencia.

  • El abuso del poder y el hostigamiento sistemático de los demás son dos de las acciones más kármicas. Un karma horroroso espera a aquellos cuya misión era proteger a la sociedad pero que intencionalmente abusaron de su poder, se entregaron a trasgresiones arbitrarias y causaron daños y perjuicios a los demás.

  • Nadie será excusado de su mal comportamiento aduciendo que sólo cumplía órdenes.

  • La crueldad, mental o física contra seres humanos o animales, es altamente kármica y nunca se justifica.

  • Después de llegar a los reinos más oscuros, aquellos que consistentemente hostigaron a otros tendrán que disculparse y pedir perdón a las víctimas antes de que puedan progresar. Sólo las víctimas inocentes tienen el poder de remover la culpa de aquellos que infringieron castigos inhumanos, asesinatos, hostigamiento o crueldad.

  • Si quienes fueron crueles y hostigaron a otros no son perdonados, permanecerán en su condición miserable hasta que sean perdonados.

  • El infierno por toda una eternidad y la condenación eterna fueron inventados por el hombre para manipular los corazones y mentes de los desprevenidos, no existen. Si bien es cierto que en la vida póstuma hay esferas inferiores que son particularmente oscuras, desagradables y aún apavorantes —algunos las llaman ‘infierno’— no se llega allí por toda una eternidad. La Ley del Progreso universal asegura que alguna vez en el futuro, aquellos con bajas vibraciones eventualmente, aún si les toma miles de años, obtienen vibraciones más elevadas y pueden graduarse a esferas superiores.

  • Nadie nos juzga ni nos condena a las esferas inferiores. Nos condenamos nosotros mismos a las esferas horrorosas (“infierno”) por nuestras bajas vibraciones (baja espiritualidad) que adquirimos durante nuestras vidas en la tierra.

  • ¿Conversión en el lecho de muerte? Hemos sido informados por las Fuentes Elevadas, y nos lo repiten continuamente, que inmediatamente después de la muerte nuestras vibraciones no cambian, aún si nos arrepentimos poco antes de morir. Nos llevamos las vibraciones acumuladas (espiritualidad) que adquirimos, o perdimos, durante toda nuestra vida en la tierra. El bautismo y el arrepentimiento son absolutamente absurdos como un medio de obtener ‘un mejor trato’ inmediatamente antes de la muerte.

  • Si Ud. le ayuda tan solo a una persona a obtener el conocimiento verdadero, Ud. habrá justificado su existencia en la tierra, Abedul Plateado (Silver Birch).

  • Impedir a los demás el acceso al conocimiento de la verdad es altamente kármico.

  • Nadie en la tierra ni en ninguna parte puede dañarte espiritualmente.

  • No nacemos iguales espiritualmente.

  • El egoismo es una de las mayores trasgresiones contra la espiritualidad y es altamente kármico.

  • No todos tenemos que ‘reencarnar’. Si usted ha pagado sus deudas kármicas, usted no tiene que regresar a la tierra de nuevo.

  • No venimos a este mundo a una vida de ensueño, sin pena, sin sufrimiento y sin problemas. Cuanto más variada sean nuestras experiencias, cuanto más aprendamos de nuestros errores, tanto más valiosa es nuestra existencia.

  • Muchos de nosotros seremos defraudados, denigrados y perseguidos injustamente ... pero se hará justicia ... no en este mundo pero ciertamente en la vida venidera.

  • Las leyes universales funcionan aunque no las conozcamos.

  • Siempre que hay una inconsistencia entre la ciencia y las creencias, tales como la religión, las creencias tradicionales, o el escepticismo, la ciencia prevalece inevitablemente.

  • Ser religioso no quiere decir necesariamente ser espiritual.

  • No participar en los ritos religiosos, p.ej., bautismo, confesiones, y no creer en dogmas ni en doctrinas no le impide a nadie alcanzar la mayor espiritualidad ni las esferas superioes de la vida póstuma.

  • En la vida póstuma la comunicación se hace por telepatía.

  • La comunicación entre los dos mundos, la vida terrenal y la vida póstuma puede hacerse (y se hace) por telepatía.

  • Hay algunos peligros inherentes en comunicarse con las entidades de la vida póstuma.

  • Quienes están en la vida póstuma pueden leer nuestras mentes y poner ideas y pensamientos en nuestras mentes. Las entidades más bajas y traviesas pueden poner ideas y pensamientos negativos, y los seres positivos y más iluminados nos ayudan con ideas y pensamientos positivos. Mucho se deja para hacer uso de nuestro libre albedrío.

  • Estamos en libertad de llamar a los poderosos protectores de la vida póstuma para que nos ayuden a enfrentar los problemas diarios, pero ellos no decidirán por nosostros.

  • Los materialistas y demás gastan mucho tiempo preocupándose por los últimos diez o veinte años en la tierra y no gastan ni una pequeña fracción de su tiempo pensando en lo que les va a pasar en los siguientes diez o veinte mil años, cincuenta mil años ... y mucho, mucho más.

  • Lo que le pase a una persona que se suicide depende de muchas cosas. La motivación es siempre muy importante. Por ejemplo, habrá una gran diferencia entre uno que comete suicidio por la muerte inevitable y otro que se suicida para evitar responsabilidades. Quienes se quitan la vida para evitar problemas y responsabilidades probablemente aumenten sus problemas y responsabilidades en la vida póstuma.

  • Hay diferentes niveles de esferas en la vida póstuma, desde las vibraciones más bajas hasta las más altas. Al morir físicamente vamos a la esfera que mejor se adecúe a las vibraciones que acumulamos durante nuestra vida en la tierra. Poniéndolo en forma simple, la mayor parte de la gente va a la ‘tercera’ esfera, que algunos llaman de Tierra de Verano. Cuanto más altas son las vibraciones, tanto mejor son las condiciones que nos llevarán a esferas más altas. Somos informados que las esferas más altas son demasiado bellas para imaginarlas. Para aquellos con vibraciones muy bajas, existen muy serios problemas.

  • Consistente con la Ley del Progreso, eventualmente, aún si toma miles de años, todos llegaremos a las altas esferas.

  • Las personas semejantes se atraen entre si. A diferencia de lo que sucede en el plano terrenal, quienes tienen bajas vibraciones no se pueden mezclar libremente con quienes están en las esferas elevadas.

  • Hay realmente una Guerra entre las Fuerzas de la Luz y las Fuerzas de la Oscuridad. Quienes continuamente dispersan oscuridad: ignorancia, propaganda falsa y perniciosa, odio, hostigamiento a los demás, abuso de poder, mentiras, estafas, dominación para explotar y otras energías negativas, atraerán y muy probablemente formarán parte de las Fuerzas de la Oscuridad. Quienes trabajan y divulgan un mayor entendimiento, conocimiento, paz, amor, luz, armonía, y otras energías positivas, atraerán y formarán parte de las Fuerzas de la Luz.

  • Responsabilidad propia. A fin de cuentas, cada uno es responsable de sus propios actos y omisiones durante su vida en el plano terrenal.

Fuentes:

Silver Birch (Ortzen 1988, 1989, 1990, 1991), Arthur Findlay, White Eagle, Anthony Borgia, Lord Dowding, Sir William Crookes, Sir Oliver Lodge, Sir Arthur Conan Doyle, Leslie Flint, Ivan Cooke, George Meek, HP. Blavatsky, Dr. Carl Wickland, Sir William Crookes, Dr. Robert Crookall, Sir William Barrett, the Rev. C. Drayton Thomas, Geraldine Cummins, FWD Myers, Raymond Bayliss, Gary Williams, Arthur Ford, Johannes Greber, George Anderson, Charles Hapgood, Dr. Maurice Rawlings, Allan Kardec, Emmanuel, Joe Fisher, Dr. Ian Stevenson, Emmanuel Swedenborg, Martin Ebon, Robert James Lees, Ruth Montgomery, Stainton Moses, Ursula Roberts, Elisabeth Kübler-Ross, Jane Roberts, Helen Greaves, PMH Atwater y la asociación para la Investigación Científica de la vida póstuma.www.victorzammit.com


Al Borde de la Muerte (AMB)

Regresar a: El AlmaVisiones en el lecho de muerte

Esta es una expresión acuñada en los años '70 por el médico norteamericano Raymond Moody, para describir los fenómenos casí místicos experimentados por personas que llegan al borde de la muerte, o que parecen morir pero luego retornan a la vida.

Hasta la publicación en 1975 del ya histórico libro de Moody, Vida después de la Vida, muy pocas personas se atrevían a admitir abiertamente haber tenido una experiencia EBM (experiencia al borde de la muerte). Sin embargo, ya en 1982 una encuesta Gallup revelaba que cerca de 8 millones de norteamericanos adultos afirmaban haber tenido una EBM. Conjuntamente con otros investigadores de las EBM, entre los que se contaban el psicólogo Kenneth Ring, miembro fundador de la International Association of Near Death Studies, de la Universidad de Connecticut, Moody identificó diversos rasgos comunes entre las EBM, aunque cada experiencia es única para quien la vive.

Durante una EBM la persona experimenta sucesivamente uno o más de los siguientes fenómenos:

  1. Sensación de estar muerto, o una experiencia extracorporal en que la persona se siente flotar por encima de su propio cadáver mientras mira hacia abajo.

  2. Ausencia de todo dolor y un sentimiento de felicidad y de paz.

  3. Sensación de moverse a lo largo de un tunel oscuro, hacia una luz que se encuentra al final del mismo.

  4. Encuentro con seres inmateriales que brillan, muchos de los cuales son amigos o familiares muertos.

  5. Contacto con un guía o Ser Supremo que conduce a la persona a una revisión de su vida, durante la cual ésta es puesta en perspectiva, pero sin enjuiciar negativamente ningún acto del pasado y, finalmente,
  6. Regreso renuente a la vida.

A pesar del creciente número de personas que afirman haber tenido una EBM, la experiencia no ha sido científicamente probada, pues todo cuanto se sabe acerca del fenómeno se basa en material anecdótico. Según los escépticos

Al borde de la muerte Para los escépticos, las EBM no son más que sueños o alucinaciones provocadas por la falta de oxígeno, por la liberación de endorfinas (sustancias analgésicas secretadas por el cuerpo) o por un aumento del nivel en sangre del dióxido de carbono.

Según se ha informado, Ronald K. Siegel, investigador de la escuela de medicina de la Universidad de California en Los Ángeles, reprodujo fenómenos del tipo de las EBM en experimentos de laboratorio, mediante la administración de LSD y de otras drogas, que producían estas alucinaciones.

Los investigadores de las EBM afirman que no hay pruebas que demuestren que las drogas son las causantes de estas vivencias, aduciendo que aunque ciertas experiencias provocadas por drogas pueden asemejarse a una EBM, sin embargo no son lo mismo. Estos investigadores han argumentado que semejantes explicaciones ignoran el hecho de que muchas personas clínicamente muertas han podido relatar detalladamente sus resurrecciones, o informar de conversaciones escuchadas en otros lugares del hospital mientras aparentemente se hallaban fuera de sus cuerpos. En una evocación que se ofreció como prueba contra la tesis de que la carencia de oxígeno puede ser la causante de una visión EBM, el psicoterapeuta Michael Sabom informó de un paciente que observó (mientras se hallaba fuera de su cuerpo) cómo su médico le realizaba un análisis de sangre que reveló un alto nivel de oxígeno y un bajo nivel de dióxido de carbono.


El 97% de los casos son experiencias positivas

Casi todas las EBM conocidas han sido descritas como experiencias positivas. Menos del 3% de las mismas son descritas como negativas o desagradables. Las EBM no ocurren sólo a personas religiosas o "buenas". Muchos de los que han tenido una EBM ciertamente se han vuelto más espirituales, o han comenzado a creer en algún tipo de Dios después de retornar de la muerte. La mayoría afirman haber dejado de temer a la muerte y comenzado a creer en la vida en el más allá.

Casi todos descubren una nueva y positiva finalidad en la vida, encontrándole un significado que antes no tenía. En algunos casos la EBM aumenta las facultades intuitivas o psíquicas de la persona, incluyendo las de premonición, clarividencia y telepatía.

Debido a que las EBM son tan profundas, algunas personas tienen dificultades de adaptación tras su regreso a la vida. En su libro sobre las secuelas de las EBM, Coming Back to Li fe (1988), el escritor P. M. H. Atwater descubrió que los sobrevivientes de una EBM identificaban como sus reacciones más negativas a las siguientes:

  1. De ira, por tener que regresar a la vida.

  2. De culpa, por no lamentar la muerte.

  3. De desilusión, porque una vez más estaban de regreso en su cuerpo.

  4. De confusión y de incapacidad (o miedo) de hablar sobre su vivencia.

  5. De depresión, al comprender que tenían que continuar su vida.
En su aspecto positivo, los sobrevivientes mencionaban las siguientes reacciones:

  1. De éxtasis ante lo maravilloso de vivencia.

  2. b) De conmoción, debido a lo que habían podido experimentar.

  3. De gratitud por lo que les había ocurrido.

  4. De sobrecogimiento y de falta palabras para describir lo sucedido.

  5. De espíritu evangelizador, pues querían decir a otros por qué no deben temer a la muerte.

  6. De humildad ante el carácter abrumador de su experiencia.

De acuerdo con las investigaciones de Ring y de sus colaboradores, es posible que ciertas personas sean más propensas que otras a una EBM debido a factores de su constitución psicológica.

Entre esos factores se cuentan el maltrato el abandono y la disociación padecida en la niñez. Esto no significa que las personalidades propensas a las EBM tengan necesariamente mayor probabilidad de llegar al borde de la muerte, sino que si esto ocurriese, serían más propensas que otras personas a tener una EBM.

Ring y el filósofo Michael G entre otros, han elaborado la teoría: que las EBM pueden ser una forma de iluminación, o de "puerta hacia una conciencia más elevada", y podrían tener una influencia transformadora sobre todo el planeta si un número suficiente de personas las tuviesen. Ring ha sugerido, además, que una persona no tiene que morir para experimentar la mencionada iluminación, o al menos para asimilar las lecciones de una EBM.

En una variación teológica sobre el tema, Carol Zaleski, conferencista de temas religiosos de Harvard, publicó 1987 su libro Other-World Journeys, en el que compara informes recientes de EBM con relatos de "visiones y viajes al otro mundo" de la literatura cristiana medieval. Argumenta la autora que los ínformes contemporáneos sobre las EBM al igual que sus contrapartidas medievales, proporciona a la persona una forma de incorporar un "sentido religioso del cosmos a su comprensión científica secular. Eludiendo el problema de la validez de las experiencias, Zaleski añade que los términos de las EBM modernas son "un medio del que se vale la imaginación religiosa para mediar en la búsqueda de la verdad última". Observa igualmente la autora que las EBM modernas tienen su origen histórico en los mitos primitivos que hablaban del héroe, del shamán, e incluso del ' mortal corriente', que atravesaban los umbrales de la muerte sólo para regresar con una lección que comunicar a los vivos.

En el caso de los suicidas que han podido salir de una situación mortal, sus relatos son en todos los casos aterradores y de extremo sufrimiento.

Testimonios: Elsa Ballesteros/Carmen Aguirre
Fuente: losenigmas.com.ar



Vida después de la vida


Primer libro del Dr. Raymond Moody Jr., pionero en este terreno, quien comenzó sus trabajos siendo un escéptico. Esta obra, de 1975, es considerada clásica ya que abrió este campo a la investigación moderna, y antecedió a otros libros publicados en 1983 y 1988.


Quince elementos comunes

Moody descubrió una asombrosa similaridad en los relatos de 150 personas que habían vivido este tipo de experiencias, hasta el punto que fue capaz de identificar quince elementos diferentes que se repetían una y otra vez en dichos relatos. Llegó a construir una experiencia típica que contenía todos estos elementos:

  1. Un hombre está muriendo y, en el momento de mayor angustia física escucha que su médico lo declara muerto.

  2. Comienza entonces a oir un ruido muy desagradable, un timbre o zumbido muy agudo.

  3. Al mismo tiempo siente como si se moviera a gran velocidad por un túnel muy oscuro.
  4. Después de esto siente que está fuera de su cuerpo físico, pero continúa en el entorno inmediato y puede ver su propio cuerpo a cierta distancia, convirtiéndose en espectador.

  5. Observa los intentos de resurrección desde este ventajoso punto de vista, cargado de emoción.

  6. Pasado un rato, comienza a sentirse más acostumbrado a esa curiosa condición.

  7. Nota que aún posee un 'cuerpo', pero dicho cuerpo es de una naturaleza muy diferente y con poderes muy diferentes de aquel que ha dejado atrás. Muy pronto comienzan a pasar otras cosas.

  8. Otros vienen a su encuentro para ayudarlo.

  9. Vislumbra los espíritus de parientes y amigos ya fallecidos, y otro espíritu muy amable y afectivo al que nunca había visto antes—un ser de luz— aparece ante él.

  10. Este ser le formula una pregunta no verbal que le hace evaluar su vida y lo ayuda a hacerle ver una panorámica instantánea de los momentos culminantes de la misma.

  11. En determinado momento siente que se está acercando a una barrera, o borde, que parece representar la frontera entre la vida terrenal y la próxima vida.

  12. Sin embargo, siente que debe regresar a la tierra pues el momento de su muerte aún no ha llegado. Pero se resiste a ello, puesto que está emocionado por sus nuevas experiencias en la vida póstuma y no desea regresar.

  13. Se encuentra lleno de sentimientos muy intensos de alegría, amor y paz.

  14. Sin embargo, a pesar de esa actitud, de alguna manera consigue reunirse con su cuerpo físico y revive.

  15. Después intenta contárselo a otros pero tiene dificultades para hacerlo. En primer lugar, no consigue encontrar palabras humanas adecuadas para describir estas experiencias no terrenales. Percibe que los demás se burlan de él, así que deja de contarlo. Aún así, la experiencia afecta su vida profundamente, y en especial su visión de la muerte y su relación con la vida (Moody 1975: 21-23).

El Dr. Kenneth Ring, quien llevó a cabo un estudio científico de las experiencias al borde de la muerte en 1980, confirma lo descubierto por el Dr. Moody, pero descubre que las personas pasan por esta experiencia en varias etapas y que algunos sólo experimentan las primeras de ellas.

Otros estudios, como los de Karlis Osis y Erlendur Haraldsson (1977), Michael Sabom y Sarah Kreutziger (1976), Elisabeth Kübler-Ross (1983), Craig Lundahl (1981) y Bruce Greyson y Ian Stevenson (1980) describen experiencias similares.

Algunos sugieren que las ABM son producto de la administraciónm de drogas al paciente durante el tiempo de su crisis. Drogas como la ketamina y la morfina han sido sugeridas. Moody investigó esa hipóteis y la rechazó (Moody 1975: 160-161). Esto fue porque a muchos de los pacientes que experimentaron ABM no les habían dado drogas, porque las visiones inducidas por drogas eran marcadamente diferentes entre si y diferentes de las ABM genuinas en intensidad y contenido y no tenían los profundos efectos duraderos.


¿Explicaciones neurofisiológicas?

Moody consideró los paralelos entre la revisión de la vida anterior de los pacientes que tuvieron AMB y las escenas retrospectivas experimentadas por los pacientes con abnormalidades neurológicas. Concluyó que ambas era esencialmente diferentes puesto que las escenas retrospectivas eran aleatorias y de eventos triviales olvidados después del ataque, mientras que en la revista de los eventos de las ABM estos eran ordenados cronológicamente y de los puntos más relevantes de la vida, fueron vistos de una vez y constituyeron una ‘visión unificada’, lo que le dió al sujeto una mejor comprensión del propósito de su vida (Moody 1975: 166).


Fuente: www.victorzammit.com

La muerte


La muerte
El concepto respecto a qué constituye la muerte varía según las diferentes culturas y épocas. En las sociedades occidentales, la muerte se ha considerado tradicionalmente como la separación del alma del cuerpo. En esta creencia, la esencia del ser humano es independiente de las propiedades físicas.

Debido a que el alma carece de manifestación corpórea, su partida no puede ser vista, o lo que es lo mismo, ser determinada objetivamente. De aquí que, en esta creencia, se ha determinado el cese de la respiración como el signo de muerte.


La muerte y la ciencia

En la actualidad, se cree que la muerte se produce cuando las funciones vitales —la respiración y la circulación se detienen. Sin embargo, este punto de vista ha sido puesto en duda, debido a que los avances médicos han hecho posible que se mantenga la respiración y la función cardiaca mediante métodos artificiales. Por ello, el concepto de muerte cerebral ha ganado aceptación. Según éste, la pérdida irreversible de actividad cerebral es el signo de muerte.

Incluso, durante los últimos años, este concepto ha sido puesto en tela de juicio, ya que una persona puede perder toda capacidad para ejercer su actividad mental superior y sin embargo mantener las funciones cerebrales inferiores, como la respiración espontánea. Por esta razón, algunas autoridades argumentan que la muerte debe ser considerada como la pérdida de la capacidad para la interacción consciente o social. El signo de muerte según este principio es la ausencia de actividad en los centros cerebrales superiores, principalmente el neocórtex.

El concepto de muerte en la sociedad es más que un interés académico. La rapidez del progreso de la tecnología médica ha suscitado cuestiones morales e introducido nuevos problemas en la definición legal de muerte. Entre los puntos que se debaten están los siguientes: ¿Quién debe establecer los criterios de muerte?, ¿el médico, las legislaturas, o cada persona por sí misma?, ¿es moral o legalmente permisible adelantar el momento de la muerte interrumpiendo el soporte artificial?, ¿tiene la gente el derecho de solicitar que estas medidas extraordinarias dejen de adoptarse de modo que un individuo pueda morir en paz?, ¿puede el pariente más cercano o el tutor legal actuar en nombre de la persona que agoniza en estas circunstancias? Todas estas cuestiones han adquirido ahora un carácter más urgente ante la aparición de los transplantes de tejidos humanos. La necesidad de órganos debe ser sopesada frente a los derechos del donante que agoniza.


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Visiones en el lecho de muerte

"Una nueva idea primero es condenada como ridícula y luego descartada como trivial, hasta que finalmente se convierte en algo que todo el mundo conoce". William James

A través de todo el presente siglo se han publicado libros detallando observaciones hechas por doctores y enfermeras sobre pacientes moribundos.

Aunque las visiones en el lecho de muerte se pueden encontrar en la literatura y en el conocimiento popular de todas las épocas, ellas eran raramente mencionadas en la literatura científica hasta los finales de 1920, cuando fueron estudiadas por Sir William Barrett, un profesor de física del Royal College of Science, en Dublin.

El se interesó en este tópico cuando su esposa, quien era cirujano obstetra, llegó a casa una noche y le contó de una mujer que había muerto en el hospital ese día de una hemorragia después de dar a luz.

Justo antes de morir la mujer, Doris, se sentó y se mostró muy excitada por haber visto un paisaje maravilloso y dijo que su padre había venido a escoltarla para ir al otro lado.

Lo que resultó mas sorprendente para los Barretts fue el hecho de que la mujer súbitamente expresó sorpresa de ver a su hermana, Vida, con su padre. Parece que la hermana de Doris, Vida, había muerto sólo tres semanas antes. Pero como Doris había estado tan enferma, la muerte de su querida hermana había sido mantenida en secreto para que ella no lo supiera.

Esta historia resultó ser tan edificante para Barrett que él emprendió un estudio sistemático de las visiones en el lecho de muerte. El suyo fue el primer estudio científico que concluyó que la mente del paciente moribundo en muchas ocasiones es clara y racional. Él también reportó un número de casos en los cuales el personal médico o los familiares presentes compartieron la visión del paciente moribundo.

Su libro, publicado en 1926 fue titulado Deathbed Visions (Visiones en el lecho de muerte). En él se destaca que:
  • Muchas veces en el momento de la muerte las personas ven a un amigo o familiar al lado de su cama quien ellos pensaban que aun estaba vivo

  • En todos los casos, cuando se comprobó, la persona que ellos vieron había muerto antes sin su conocimiento

  • Niños moribundos frecuentemente expresan sorpresa porque los ángeles que ellos ven esperándolos no tienen alas.

En los años 1960 el D.r Karlis Osis de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica hizo un estudio piloto de visiones en el lecho de muerte que confirmaron las conclusiones de Barrett y que más tarde fueron verificadas a través de diferentes culturas. Sus descubrimientos fueron:
  • La más común clase de visión era de personas que habían muerto antes que ellos

  • Las visiones usualmente eran de corta duración, cinco minutos o menos

  • Los pacientes moribundos decían que el visitante había venido con el propósito de llevarlos consigo

  • Las creencias en la vida póstuma no tienen significado en la frecuencia o en la clase de aparición vista

  • La mayoría de los pacientes en el estudio no habían recibido drogas que pudieran causar alucinaciones.

En 1977 el Dr. Osis y su colega, D.r Erlenddur Haraldsson, publicaron "At the Hour of Death" (A la hora de la muerte). Este libro extendió el estudio original e incluyó reportes de más de 1.000 doctores y enfermeras en India así como de Estados Unidos. En total se reportó sobre la muerte de más de cien mil personas. Estos estudios se encontraron en buena correlación con los trabajos pioneros hechos en un período de 30 años y reportados en varios trabajos del Dr. Robert Crookall de Inglaterra.

De acuerdo con la información que le fue dada por el personal médico:
  • Solo el diez por ciento de las personas están concientes poco antes de su muerte

  • De este grupo solo la mitad o dos terceras partes tiene visiones de muerte cercanas

  • Estas visiones toman la forma de visitas y apariciones de seres queridos, vistazos del próximo mundo e inexplicables estados de ánimo exaltados.


El Dr. Melvin Morse plantea que el historiador francés, Philippe Aries, ha documentado que antes del año 1.000AD los moribundos solían contar visiones de Dios y decir que veían a los que habían muerto antes que ellos. El se lamenta que hoy los pacientes que tienen tales visiones son tratados por 'ansiedad' con narcóticos y Valium, los cuales borran la memoria a corto plazo y evitan que los pacientes recuerden cualquier visión que hayan tenido (Morse 1993: 60). Él también afirma que cerca del noventa por ciento de las personas que mueren en hospitales son 'fuertemente sedadas, interminablemente resucitadas y medicadas' y que los doctores ven las visiones en el lecho de muerte como un problema que hay que medicar hasta que desaparezca (Morse 1993: 63).

En su libro "Closer to the Light—Learning from the Near-Death Experiences of Children" (Más cerca de la Luz—Aprendiendo de las experiencias cercanas a la muerte de los niños) Morse plantea el punto de vista de que las visiones en el lecho de muerte son 'un aspecto olvidado del misterioso proceso de la vida' el cual puede tener un maravilloso efecto confortante y curativo tanto para los pacientes moribundos como para la familia (1993: 65). El recuerda varios casos donde los niños antes de la muerte comenzaron a ver visiones de la vida póstuma durante los últimos días de sus vidas. Describieron asombrosos colores, hermosos lugares y familiares fallecidos los cuales ellos no sabían que existían.


No son alucinaciones

El propio Dr. Osis comenzó suponiendo que estas experiencias eran simples alucinaciones causadas por los efectos bioquímicos en el cerebro del moribundo. Sin embargo, después de investigar, el se convenció que eran tan extraordinarias y tan convincentes que no podían ser explicadas por la condición física del paciente o por las medicinas que estaba tomando.

Hay muchos casos registrados por la Sociedad para la Investigación Psíquica donde la aparición del visitante ha sido vista por otros junto a la cama de la persona moribunda, algunas veces por varias personas simultáneamente:
  • En un bien documentado caso de aparición en el lecho de muerte que fue vista por una mujer moribunda, Harriet Pearson, y sus tres familiares quienes la estaban cuidando (Journal of the Society for Psychical Research Feb 1904: 185-187)

  • En otro caso de un muchacho joven que estaba muriendo, dos testigos independientemente vieron a su recientemente fallecida madre al lado de la cama del niño (Proceedings of the Society for Psychical Research, Volume 6 p.20 ).

  • Las visiones en el lecho de muerte son consistentes y soportan la evidencia de la vida póstuma. De aquellos quienes experimenten una muerte conciente, el cincuenta o sesenta por ciento experimentará una visión de la vida póstuma.

La importancia de las visiones en el lecho de muerte

En su libro 'Parting Visions' (Visiones al Partir) (1994) el pediatra Melvin Morse argumenta que:
  • Los miembros de la familia que conocen de las visiones tienden a estar más tiempo al lado de la persona moribunda. Este factor alivia mucho la culpa que ellos puedan sentir después de la muerte

  • Las visiones espirituales ayudan al paciente moribundo a darse cuenta que tienen algo que compartir con los demás

  • Las visiones espirituales eliminan todo miedo en el paciente moribundo y son enormemente curativas para los familiares

  • Ellas pueden prevenir el desgaste por parte del personal médico

  • Si se les presta atención ellas pueden dramáticamente reducir el derroche de procedimientos médicos que frecuentemente son dolorosos para el paciente. Él afirma que entre 30-60% del presupuesto del sistema de salud Americano se gasta en los pocos últimos días de vida de una persona y que 'la mayoría se gasta en procedimientos irracionales que no hacen nada excepto prolongar la vida' (Morse 1994: 136).

Carla Wills-Brandon M.A. Ph.D. psicóloga, consejera y autora de seis libros publicados, se interesó en las visiones en el lecho de muerte cuando su propio hijo tuvo una, cuando él tenía sólo tres años de edad. Siendo visitado por un visitante del otro mundo quien compartió con él y dijo que se encontraba ahí para llevarse a su abuelo, su hijo estaba confiado que su abuelo ‘Da’ iba a estar bien. En su libro One Last Hug Before I Go: The Mystery and Meaning of Death Bed Visions (Un último abrazo antes de irme: El Misterio y el significado de las visiones en el lecho de muerte ), ella no sólo reexamina la investigación de Barrett y Osis, sino que también considera muchas experiencias recientes.

Sus conclusiones son:
  • La ciencia no puede explicar este fenómeno

  • Las visiones en el lecho de muerte han estado con nosotros desde el comienzo del tiempo

  • Estas experiencias apuntan a una existencia en la vida póstuma

  • Tenemos mucho que aprender de ellas.

Fuente: www.victorzammit.com