¿Ángeles o extraterrestres? -Parte 1-


Se dice que los ángeles son entidades superiores, no humanas, puras y perfectas, que sirven a un propósito superior. Más conocidos en la religión cristiana por sus constantes apariciones en La Biblia, aquellos seres se muestran como mensajeros de Dios e intervienen en asuntos humanos. Sin embargo, ¿todos lo casos que se mencionan en las escrituras corresponden a entidades no físicas y realmente “divinas”? Los “malach”, o “mensajeros” en hebreo, el lado oculto e incomprensible de Dios, serían en realidad seres inmateriales que no tienen nada que ver con los tripulantes de los ovnis. Es notable que la presencia de ambos, seres angélicos y extraterrestres, se entremezclen en los relatos antiguos en diferentes episodios. Veamos algunos episodios incómodos.

"Me llevaron a un lugar donde los que están son como fuego abrasador, y cuando quieren, se aparecen como hombres"
Libro 1 de Enoch. 17,1
El texto en mención —escrito supuestamente por Enoch, un personaje del Antiguo Testamento— forma parte de las tres copias recuperadas por el famoso explorador James Bruce, cuando en 1773 retornó de su trabajo de seis años en Abysinia. Esta información, misteriosamente, se había perdido luego del denominado Concilio de Laodicea, en el Siglo III. Del “Libro de Enoch” existen dos traducciones al inglés, hechas por R. Lawrence (1821) y por R.H.Charles (1912). En los siguientes años, salieron a la luz diversas partes del texto original en griego, y más tarde, con el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto en Qumran, aparecieron siete copias fragmentarias en texto arameo, que se encuentran actualmente en el Museo del Libro en Jerusalén, confirmando lo dicho en las copias traducidas. Sus desconcertantes afirmaciones, hay que decirlo, ha causado gran controversia entre los eruditos.

Y es que Enoch no sólo describe sus “encuentros cercanos” con aquellos seres venidos del cielo, sino que aporta más luces a un hecho perdido que se menciona en la mismísima Biblia, concretamente en el Capítulo 6 del Génesis: la unión de los “Hijos de Dios” con “Las Hijas de los Hombres”.

En el “Libro de los Vigilantes” de Enoch, se afirma lo siguiente:

    “En aquellos días, cuando se multiplicaron los hijos de los hombres, sucedió que les nacieron hijas bellas y hermosas. Las vieron los ángeles, los hijos de los cielos, las desearon y dijeron: Escojámonos de entre los humanos y engendremos hijos.

    Semyasa, su jefe, les dijo:

      -Temo que no desean que tal acción llegue a ejecutarse y sea yo quien pague por tamaño error.

      Le respondieron todos:

      -Juremos y comprometámonos, bajo anatema, entre nosotros, a no cambiar esta decisión y a ejecutarla ciertamente.

    Entonces juraron todos de consuno y se comprometieron a ello bajo anatema. Eran doscientos lo que bajaron a Ardis, que es la cima del monte Hermón, al que llamaron así porque en él juraron y se comprometieron bajo anatema. Estos eran los nombres de sus jefes: Semyasa, el jefe supremo; Urakiva, Rameel, Kokabiel, Tamiel, Ramiel, Daniel, Ezequiel, Baraquiel, Ásael, Armaros, Batriel, Ananel, Zaquiel, Samsiel, Turiel, Yomiel y Araziel” (1)

¿Ángeles o extraterrestres? La escena del descenso de los 200 Vigilantes “venidos del cielo” es descrita detalladamente por Enoch. Y este acontecimiento, en contra de la idea general de que sucedió hace unos pocos miles de años, en realidad, ocurrió en tiempos más lejanos. Para tener una idea de este extraño episodio, recordemos de que el Génesis bíblico cita al propio Enoch como un patriarca longevo de una séptima generación después de Adán (Génesis 5:18). Como recordamos, más tarde aparecerán hombres muy notables como Matusalén y Lamec, este último padre del célebre Noe, quien acorde al conocimiento que hemos recibido en la experiencia de contacto, era un superviviente de la discutida Atlántida. Desde luego, el “Diluvio Universal” alude al cataclismo que terminó con la isla de Platón, y que dicho sea de paso muchas culturas del mundo recuerdan vivamente en sus leyendas. Por todo ello, si Enoch pudo describir lo que pasó en el Monte Hermón, lugar enclavado entre la actual Siria, Líbano e Israel¾, es porque se trataba de un acontecimiento antiguo: ¿la unión de seres extraterrestres con las hijas de los hombres de Lemuria? ¿Acaso no eran “ángeles” los enviados del cielo?

Independientemente de la existencia real de los ángeles —como seres de luz y enviados de Dios— cosmonautas de otros mundos llegaron a la Tierra y se unieron a la raza humana. Para que ello hubiese sido posible, teníamos que guardar cierta compatibilidad genética. Y sin duda la tenemos con más de una civilización extraterrestre.

No sólo la Biblia y los mal llamados “libros apócrifos” mencionan aquella “mezcla” entre seres humanos y visitantes del cielo; diversas culturas del mundo atesoran indiscutibles referencias a “los dioses” que se unieron a las mortales. Por si ello no fuese suficiente —al menos para pensarlo— existen pinturas rupestres, con una antigüedad de miles de años, que recrean aquel capítulo controvertido de nuestra historia. Un ejemplo claro es el arte rupestre que se encontró en 1976 en el desierto de Tasili (Argelia). Cuando la expedición de Rafael Brancas hizo este hallazgo de seguro se llevó una gran sorpresa: un extraño ser humanoide, ataviado con lo que parece ser un casco, lleva a tres mujeres de raza negra hacia un objeto esférico que yace detrás de él. ¿Un hijo del cielo con las hijas de los hombres? Estas uniones, por lo que hemos comprendido en nuestra experiencia de contacto, no formaban parte del plan de visita extraterrestre a nuestro mundo, una “misión” que procura la asistencia y observación permanente de nuestro planeta. Se habría tratado de un error de los seres que tenían como encargo cuidar nuestro mundo.

Como fuese, no es el único episodio que revela la presencia de seres físicos que llegaron del “cielo”. También está el testimonio de sus naves…


Los carros de fuego

Los carros de fuego Sentado junto al río Kebar, en Babilonia, Ezequiel vio a lo lejos un “torbellino” aproximándose; aquel fenómeno misterioso, de pronto, se convirtió en una nube de fuego que luego aterrizó con gran estruendo. El personaje bíblico se encontraba ahora frente a un vehículo deslumbrante que le parecía estar compuesto de ruedas, alas y criaturas vivientes. También llevaba un trono, sobre el cual iba sentada una “silueta de forma humana”. Para Josef F. Blumrich —ex ingeniero de la NASA— Ezequiel estuvo frente a un vehículo concreto y real, y no ante una visión. Si fue así, ¿a quiénes pertenecía aquel vehículo que volaba ante los ojos del profeta? Y es que uno de los libros antiguos que tendría mayores referencias a posibles visitas extraterrestres en el pasado es la Biblia.

A pesar que oficialmente la Iglesia Católica y diversas organizaciones cristianas niegan que los textos bíblicos hagan referencias a encuentros cercanos con visitantes de otros mundos, lo cierto es que las evidencias están allí, lejos de tratarse de una “mala interpretación” de los acontecimientos. Lo preocupante de todo ello es que muchas veces el fanatismo religioso ha tildado al fenómeno ovni como “manifestaciones de demonios”. De hecho, en el proceso de contacto, aprendí que es importante mantener una línea objetiva y equilibrada frente a las experiencias y, más aún, ante las intensas informaciones recibidas. Claro que hay de todo en el Universo; sin embargo, si los seres que nos visitan nos hubiesen querido hacer daño, hace mucho tiempo lo hubiesen hecho, pues llegan a la Tierra antes de que apareciera el ser humano. Sin ir muy lejos, llamar “diabólico” a todo aquello que no entendemos nos coloca en un panorama similar al de la Inquisición — ni qué decir de aquellos que terminaron en la hoguera— y a la tristemente recordada “extirpación de idolatrías”, que tanto daño le hizo a la humanidad al perderse valiosa información de culturas tan impresionantes como los mayas e incas, de quienes se perdieron sus principales códices y quipus. Pienso que la objetividad puede ir de la mano de una mente abierta, si sabemos discernir y al mismo tiempo abrir nuestros ojos al bosque y no sólo al árbol que tenemos al frente.

En todo caso, como una breve, citaré a continuación las referencias más notables que nos ofrece la Biblia sobre visitantes de otros mundos. Saquen sus propias conclusiones.

  1. Un objeto volador acompaña al pueblo hebreo, similar a las naves de forma tubular o “nodrizas” que han sido fotografiadas desde los años 50.

    “Se levantó el Ángel de Yahvé que marchaba al frente del ejercito de Israel, y se puso detrás de ellos. Se levantó también la columna de nube de delante de ellos y se colocó a la espalda, intercalándose así entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelíes. Era nube y tinieblas (por una parte), y (por la otra) iluminaba la noche, de modo que no pudieron acercarse aquellos a estos en toda la noche”
    Éxodo14,19-20

  2. La destrucción de dos ciudades bíblicas es muy similar a la devastación atómica que sufrió Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial.

    “Entonces Yahvé hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que venia de Yahvé, desde el cielo. Y destruyó aquellas ciudades, y toda la llanura con todos los habitantes de las ciudades, hasta las plantas del suelo. Mas la mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Se levantó Abrahan muy de mañana y se fue al lugar donde había estado en pie delante de Yahvé. Miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la región de la llanura, y vio que de aquella tierra subía humo, como el humo de un horno”.
    Génesis 19,24-28

  3. Un vehículo volador lleva a los cielos al profeta Elías.

    “Mientras seguían andando y hablando, he aquí que un carro de fuego y caballos de fuego separaron al uno del otro y subió Elías en un torbellino al cielo. Eliseo miraba y clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su caballería! Y no lo vio más”
    Reyes 2,11-12

  4. El profeta Daniel describe a un ser humanoide, cuyas características son muy similares a los modernos encuentros cercanos, donde se ha aprecian trajes “brillantes” en los extraterrestres y detalles metálicos que en algunas ocasiones recuerdan el brillo del oro.

    “El día 24 del primer mes, estando yo a la orilla del gran río, el tigres, alcé mis ojos y miré, y vi a un varón vestido de lino blanco y ceñidos los lomos de oro de Ufaz. Su cuerpo era como el crisolito, su rostro parecía un relámpago, sus ojos eran como antorchas de fuego, sus brazos y sus pies tenían el brillo de bronce bruñido y el rumor de sus palabras era parecido al estruendo de un gran gentío”.
    Albert Einstein

  5. Una de las más polémicas: el ovni que guía a los tres reyes magos al lugar de nacimiento de Jesús. Notar que aquella “estrella” se mueve, y luego se detiene sobre el área donde estaba el niño. Un niño más que especial, y que había concitado la atención de los visitantes de las estrellas…

    “Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos del Oriente llegaron a Jerusalén, y preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo”.

    “…Con estas palabras del rey, se pusieron en marcha, y he aquí que la estrella, que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella experimentaron un gozo muy grande”.
    Mateo 2,1-2,2-104

Desde luego, hay mayores referencias en la Biblia. Y cada una de ellas merece un estudio más profundo. Muchos autores se han hecho eco de estos acontecimientos “extraños” y de otras “anomalías” en nuestra historia antigua que alude a los no-identificados5. Desde luego, en este artículo no procuro —tampoco podría— abarcar toda la documentación existente de “ellos” a lo largo de nuestra historia. Pero al menos sí reflexionar —de algún modo intentarlo— por qué estuvieron aquellos seres en nuestro mundo, siguiendo nuestros pasos, observando todo de cerca, al punto de asistir los momentos más extraordinarios y especiales de nuestro proceso, incluyendo el nacimiento y la vida de Jesús, quien, dicho sea de paso, no era un “extraterrestre”, sino un maravilloso ser humano.

Y debo añadir: los extraterrestres también creen en Dios. En el mismo Dios en el que nosotros creemos.

Fuente: legadocosmico.com


¿Ángeles o extraterrestres? -Parte 2-

¿Pueden ser los ángeles de la antigüedad?

¿Pueden ser los ángeles de la antigüedad?

Ahora bien, de acuerdo a la enseñanza religiosa tradicional, los ángeles son sustancias completas e inteligentes, dotados de alguna virtud o poder. Una declaración del IV Concilio de Letrán sostiene: “Firmemente creemos y simplemente confesamos, que por su omnipotente virtud, Dios creó de la nada a una y otra criatura: la espiritual y corporal; es decir la angélica y la humana”. Y de hecho es así. Mas hay una diferencia importante entre ángeles y extraterrestres. En contraparte, los extraterrestres, al igual que los seres humanos, no fueron creados “perfectos” como los ángeles, sino que a lo largo de un camino de evolución pueden alcanzar esa perfección.

Los ángeles existen como mensajeros de Dios —aquella fuerza creadora de lo visible e invisible— siendo sus portavoces en este Universo de la materia. En otras palabras, los ángeles no pertenecen a nuestra realidad física, sino a un plano superior, en cambio los seres extraterrestres se mueven en una realidad física y material, independiente del tiempo del que provengan. El problema es que cosmonautas de otros mundos fueron confundidos —y me imagino que muchas veces— como “dioses” o “ángeles”. Esta afirmación puede resultar chocante. Sin embargo, desde 1994, monseñor Corrado Balducci, un importante prelado del Vaticano y amigo personal del Papa Juan Pablo II, demolió el escepticismo religioso al sustentar que los ángeles en carros de fuego que se mencionan en la Biblia podrían ser los ovnis que en la actualidad nos visitan.

Monseñor Balducci, fallecido en Roma en septiembre de 2008, fue uno de los más importantes teólogos de la Iglesia Católica —al punto de haber formado parte de la Comisión para revelar el Tercer Secreto de Fátima—. Incluso afirmó en su momento la existencia de un comité del Vaticano que estudia los encuentros con extraterrestres. Así como se lee… En sus recordadas entrevistas televisivas, el prelado manifiesta a boca de jarro de que los encuentros entre extraterrestres y seres humanos no son ni diabólicos ni consecuencia de alucinaciones, y por tanto deben estudiarse con rigor y seriedad. La repercusión de estas declaraciones —en la RAI italiana, la televisión más católica y una de las más conservadoras—, dio la vuelta al mundo. Debido a ello el propio Balducci fue ponente en numerosos Congresos sobre el fenómeno ovni —y siempre con sotana—.

Aunque Balducci no es el primero en sugerir que cosmonautas de otros mundos fueron confundidos con ángeles en el pasado, su aporte ha sido contundente por haber sido una autoridad respetada en el Vaticano. Su análisis, simple y lógico, rompió estructuras mentales: una cosa son seres inmateriales como mensajeros de Dios, y otra cosa seres físicos que utilizan vehículos para desplazarse. A esta línea de pensamiento se ha sumado recientemente el Director del Observatorio Vaticano, José Gabriel Funes, al sostener que la vida inteligente extraterrestre no cuestiona el dogma de fe y que “esos seres también serían hijos de Dios”. El propio Funes reconoce intrínsicamente que una cosa son los ángeles y otra seres físicos procedentes de otros mundos.

Monseñor Corrado Balducci Dudo de que los ángeles necesiten de vehículos o tecnología para llegar a la Tierra y ejecutar sus misiones divinas. He allí el primer contraste con las apariciones de los ovnis y aquellas formas humanas que salían de ellos en la prehistoria. Por otro lado, también resulta desconcertante cómo los ángeles toman corporeidad, al punto de comer —como ocurrió con la familia de Lot en el episodio de Sodoma y Gomorra— y hasta protagonizar una pelea “cuerpo a cuerpo” con Jacob. Más allá de los símbolos, podríamos hallarnos ante hechos reales perdidos en aquel tiempo, más humanos que divinos, como la unión de los hijos de Dios con las hijas de los hombres que vimos anteriormente. ¿Los ángeles engendran hijos? Al parecer —creo yo— los ángeles no se involucrarían en esas cosas.

Los ángeles —miríadas de ellos según la Biblia— están constituidos en jerarquías espirituales, entre ellas se mencionan los tronos, dominaciones y potestades; luego siguen los serafines y querubines, y finalmente los arcángeles y los ángeles. Según Santo Tomás, autor de la documentada Suma Teológica, los ángeles son espíritus puros, que no están viviendo en el mundo material como el ser humano. Ni como los extraterrestres. Si estudiamos detenidamente las extrañas apariciones de la Biblia y otros textos sagrados, comprenderemos que nos hallamos en realidad ante visitantes físicos —no ángeles etéreos—, de aspecto humano, que llegan en vehículos voladores e imparten conocimientos a los hombres.

Ya lo dijo Jesús: “En la casa de mi padre, muchas moradas hay…”


Referencias

  1. “Apócrifos del Antiguo Testamento”. Tomo IV. Ediciones Cristiandad, Madrid, 1984.

  2. Se le llama “apócrifo” a los textos que no se han declarado como canónicos; es decir, que no forman parte del catálogo de libros sagrados admitidos por la Iglesia Católica. El criterio que ha empleado la Iglesia para “decidir” que libro es canónico y cuál no, no deja de ser discutido. Diversos estudiosos concluyen que en los primeros tiempos de la Iglesia se “temió” el contenido de aquellos libros porque podían cambiar radicalmente el dogma enseñado por el catolicismo. Y había razones para temer, pues además de las referencias a “seres del cielo”, se otorga, inclusive, detalles ignorados de la vida de Jesús, desde su natividad, infancia y predicación. Vale la pena leerlos.

  3. Josef Blumrich, desde luego, no es un “perico de los palotes”. Además de sus credenciales como ingeniero de la NASA, desempeñó un papel importante en la creación del Skylab y el trasbordador espacial. Por si ello fuera poco, tuvo la rara distinción de que en 1972 se le concediera la medalla de servicios excepcionales de la NASA por su extraordinaria aportación a los proyectos Saturno y Apolo. De ser en un principio un escéptico, publicó más tarde su libro “The Spaceships of Ezekiel” (1973).

  4. La Santa Biblia

  5. En verdad se ha escrito mucho sobre “astroarqueología”. También, debo decir, se ha dicho de todo, al punto de llamar “extraterrestre” a cualquier enigma. Pero al margen de ello hay textos y teorías de diversos autores que merecen estudiarse, particularmente la obra del filólogo Zecharia Sitchin. En el caso de apariciones extrañas en la Biblia, es interesante la recopilación de datos que llevó a cabo el periodista español J.J. Benítez en su libro “Los Astronautas de Yavé” (Editorial Planeta, 1996).

Fuente: legadocosmico.com


Yo visité Ganímedes

Yo visité Ganímedes, el maravilloso mundo de los OVNI's
por Yosip Ibrahim (José Rosciano Holder -1972-)


Sé que muchos pensarán que miento, y me expongo al más acerbo ridículo ante el concepto adocenado de aquellos que, siguiendo la corriente del pensamiento común de las gentes "serias", no se atreven a hablar en público de asuntos que, todavía, no han sido comprobados científicamente por ese conjunto muy respetable de sabios de la Tierra que —igual a sus colegas de antaño—, sólo aceptan los fenómenos producidos por ellos mismos en sus propios laboratorios y dentro de sus propios métodos o sistemas de investigación.

Pero al escribir estas líneas, por extrañas que resulten a todos ellos, me limito a cumplir la promesa empeñada a un hombre al que me unió la más estrecha y fraterna amistad; un hombre cuya sinceridad y corrección de conducta pude apreciar desde los días lejanos del colegio, quien me narró los hechos a que voy a referirme, dándome pruebas irrefutables de su veracidad, antes de abandonar este planeta para ir a vivir en otro lejano astro de nuestro sistema solar.

Ya no me importa la risa burlona de muchos, ni la piadosa idea de quienes piensen que he perdido la razón. Cumplo la palabra dada al hombre que fue para mí un hermano, y declaro, con todo valor ante el escarnio, que los hechos extraordinarios motivo de esta narración no han sido fruto de una mente alucinada, ni producto de una fantasía de escritor, sino la realidad cruda y tangible, asombrosa es cierto, pero vivida conscientemente por un hombre de esta Tierra que hoy se encuentra, muy lejos, en el Cosmos...


Yosip Ibrahim

Índice
Sección uno
Sección dos
Sección tres
Sección cuatro

El invasor anónimo


Reto a la Inteligencia norteamericana

El 25 de febrero de 1942, 80 días después del ataque japonés a Pearl Harbor, una esquadrilla de 15 a 20 aparatos desconocidos sobrevoló las costas norteamericanas del Pacífico, entre San Diego y San Francisco, en un área en el que se estaban concentrando contingentes de soldados y material bélico estadounidense para su embarque con destino al frente del extremo Oriente.

Toda el área fue inmediatamente alertada, y de acuerdo con el informe de la 37 Brigada de Artillería Antiaérea, entre las 03:12 y las 04:15 horas fueron efectuadas 1430 rondas de disparos antiaéreos en defensa de Los Angeles y contra lo que se suponía eran aparatos japoneses.

El 'Los Angeles Times' publicó la fotografía de alguno de estos objetos iluminados por los focos antiaéreos.


Los falsos japoneses

Pero lo sorprendente fue que a pesar de su poca velocidad —unas 200 millas (unos 360 km) por hora— y de la poca altura —de 2.700 a 5.500 metros— a que volaban los supuestos aparatos enemigos, "no existe evidencia alguna de que ningún proyectil haya dado en el blanco ni de que ningún aparato haya sido derribado" según reza el informe del Cuartel General del Mando de la Defensa de Alaska, referido a dicho incidente.

En su informe al presidente Roosevelt, el general George C. Marshall verifica la autenticidad de la fotografía publicada en el 'Los Angeles Times' y habla por primera vez, en 1942, al referirse a los citados objetos volantes, de "objetos misteriosos".

Misteriosos, volantes, y no identificados. Acaba de nacer, desde este primer sobrevuelo con implicaciones militares de su propio territorio, el misterio de los objetos volantes no identificados como problema de seguridad y de competencia militar para los Estados Unidos. Fecha: 25 de febrero de 1942.

Exactamente diez años después de este misterioso sobrevuelo de la costa californiana, y cuando ya se estaban vislumbrando las implicaciones sicológicas del fenómeno —"Transmití hoy al Consejo de Seguridad Nacional una propuesta en la que se concluye que los problemas relacionados con objetos volantes no identificados parecen tener implicaciones tanto para la guerra sicológica como para Inteligencia y Operaciones"—, le escribió en aquella época y en un memorando interior el director de la CIA, Walter B. Smith, al director de su Gabinete de Estrategia Sicológica, el problema de los objetos volantes no identificados preocupaba muy seriamente a los servicios de Inteligencia norteamericanos, como a continuación veremos.

"El problema OVNI excede el nivel de las responsabilidades individuales del departamento de Inteligencia Cientifica de la CIA, y es de tal importancia que merece la competencia y la acción del Consejo de Seguridad Nacional".

Este párrafo figura en un memorando interior de la CIA dirigido al Director de dicha Agencia y firmado por H. Marshall Chadwell, Director Adjunto del departamento de Inteligencia Científica, con fecha 11 de septiembre de 1952.

La CIA fue creada en 1947, y ya de setiembre de dicho año data el primer informe OVNI que recogen sus archivos, de acuerdo con la documentación que he podido recopilar. Se trata de un informe sobre fenómenos luminosos inusuales observados en Tashkent, en el Uzbekistán (URSS). Desde el mismo año de su creación, la agencia de inteligencia americana viene por lo tanto recopilando información sobre el fenómeno OVNI.

Paralelamente, a lo largo de estos holgados 30 aftos, las fuentes oficiales le han venido repitiendo a la opinión pública que los OVNI no existen, que son fantasías, que hay que borrarlos de la mente porque es ridículo dar crédito a su existencia. Pero por mucho que se le dijera que era ridículo, la gente seguía viendo OVNIS. Así nació —porque las explicaciones no encajaban con la realidad— el mito del archivo de la CIA, ya que para que se le negara a la gente lo que estaba viendo con sus propios ojos, debía de tratarse de algo que estaba recibiendo un tratamiento extremadamente secreto. Por lo tanto, nadie mejor que la CIA debía estar al corriente de lo que se estaba cociendo. El fenómeno OVNI llegó a ser así un tema que originaba recelo, acusaciones y controversias constantes durante los ultimos treinta años. ¿Qué sabe la CIA acerca de los OVNI? ¿Qué nos dice y qué nos está ocultando?.


La C.I.A. en el banquillo

Para despejar estas incógnitas, parte de la comunicación ufo1ógica norteamericana se acogió en los últimos años a la FOIA (Freedom of Information Act = Ley sobre Libertad de Información), para demandar judicialmente a la CIA y a otras agencias de inteligencia y departamentos militares para que sacaran a la luz pública la documentación oficial que sobre el fenómeno OVNI albergan sus archivos. Destacado impulsor de esta iniciativa judicial es el Ground Saucer Watch (GSW), dirigido por William H. Spaulding. Transcribo a continuación íntegra la declaración del portavoz de la CIA ante el tribunal federal ante el que se presentó la demanda.

Dado este paso, me he servido de diversos canales para obtener directamente de lasdistintasfuentes originales la máxima cantidad posible de copias de documentos que —relacionados siempre con el fenómeno OVNI— alimentan a los archivos oficiales —militares y de inteligencia— americanos. La suma de este material documental puede dividirse en tres grandes grupos primarios: a) Correspondencia y memorandos procedentes de los archivos de la CIA; b) Informes de avistamientos procedentes de los archivos de la CIA; y c) Documentos militares y de inteligencia procedentes de los archivos de otros departamentos oficiales americanos.

En cuanto a la evaluación del material obtenido, salta a la vista inmediatamente que una gran cantidad de documentos siguen encerrados en los archivos oficiales. Tanto la CIA como las demás agencias sondeadas, han soltado únicamente una parte de sus archivos. Concretamente la CIA reconoce que ha retenido como clasificados 57 documentos, acogiéndose a las exenciones a que le autoriza la Ley sobre Libertad de Información. Entre estos 57 documentos pueden perfectamente hallarse aquellos que hacen referencia a los supuestos subterráneos en que, en la base aérea de Wright-Patterson, los americanos tienen supuestamente bajo custodia los restos de algunos OVNI. accidentados, así como aquellos otros que se refieren a la hi pótesis de que los americanos conservan bajo refrigeracion los cuerpos de un número indeterminado de miembros de tripulaciones OVNI, en un emplazamiento secreto de la base aérea de Langley, cerca de Norfolk, en Virginia.

Pero este número suministrado por la CIA de 57 documentos retenidos no puede en modo alguno responder a la verdad. Ya que, a tenor de lo que han entregado, es de 1ógica suponer que han trabajado también, con muchísima mayor razón, con otros incidentes OVNI, de los que sin embargo no hay constancia en estos bloques de documentación dados a publicidad. Lo que sigue aún encerrado en los archivos de la agencia de inteligencia y en otros departamentos militares y de inteligencia tiene necesariamente que ser muchísimo más que estos 57 documentos que mencionan. Sobre todo se aprecian considerables lagunas, como si hubieran escogido diversos bloques de información de distintas épocas, y repentinamente entre estas épocas aparecen enormes huecos, que en ocasiones pueden suponer varios años seguidos en que no se fecha ni un solo informe sobre OVNI.

Encuentro a faltar muchos informes de incidentes OVNI bien conocidos por todos los ufólogos y que sin embargo no se reflejan en estos archivos, lo que —insisto— carece de toda lógica. Como carece de ella también el que no se mencione una sola línea sobre las circunstancias que acompañaron el derribo en mayo de 1960 del avión-espía americano U-2 sobre territorio soviético. Este caso debería haber aparecido precisamente entre esta documentación porque el piloto del U-2, Francis Gary Powers, trabajaba en aquella época para la Agencia Central de Inteligencia americana y porque su derribo se vio rodeado en el aire de fenómenos no explicados, según él mismo manifestó entonces.


Tres motivos para el secreto

De todas formas, estas lagunas y la ausencia de documentos clave las explica el propio Robert E. Owen, consejero y asesor de la Oficina del Consejo General de la CIA, responsable de la revisión de la información del Directorio de Operáciones de la citada agencia, a quien se encargó la revisión de los documentos que debían ser entregados en el marco de la Ley de Libertad de Información. Owen declara claramente que se retienen todos aquellos documentos que a) contienen información que debe ser objeto de una protección constante, b) revelan las fuentes y métodos de obtención de información de la CIA y c) revelan datos de la organización, las funciones, los nombres, los cargos oficiales o números del personal empleado. Como es lógico pueden reunir alguna o varias de estas cualidades, cantidades para todos los gustos de documentos archivados por la CIA. Son los documentos que no hemos podido obtener.

Pero aún así, las casi 1.200 hojas de documentación que he podido reunir incluyen informaciones y datos en ocasiones de extraordinario interés para cualquier interesado en el enigma mundial de los OVNI.

Y desde luego se deduce de la documentación revisada que los OVNI merecen la atención especial y continuada de los servicios de inteligencia norteamericanos.


Correspondencia y memorandos de la

Repasando el bloque de correspondencia y memorandos de la CIA, se confirma en él por ejemplo que en abril de 1949 y en el polígono de tiro de White Sands, un comandante de la Marina que seguía el vuelo de un misil por el teodolito, vió de repente dos discos que maniobraban a alta velocidad alrededor del cohete de prueba, y que en el lapso de un mes tuvieron lugar tres de estas observaciones en White Sands. En sus maniobras, estos objetos volantes desconocidos alcanzaban velocidades de hasta 18.000 millas/hora (más de ¡28.000 km/h!), una velocidad, en 1949, absolutamente inalcanzable por el hombre. Y sin embargo eran objetos que maniobraban alrededor del misil.

También nos revelan estos documentos cómo, a partir de 1952, el interés de los servicios de inteligencia americanos se centra no en la averiguación del orígen.y de la identidad del fe nómeno OVNI, sino de la influencia de dicha fenomenología en el público, en el ciudadado estadounidense. Les preocupa el que un elevado número de personas crea en la existencia de platillos, ya que ello conlleva un doble riesgo para su seguridad nacional. Por una parte, el fenómeno OVNI puede ser empleado desde un enfoque.de guerra sicológica. Un país enemigo podría aprovecharse de la continuada aparición de los OVNI para hacer ver que éstos son en realidad inigualables armas secretas suyas. De ahí nacería el impuesto silencio sobre la aparición de OVNI en los cielos de los países del este.

Por otra parte, se veía un potencial riesgo en la proliferación de grupos civiles de investigación OVNI. Dado que éstos lograban rápidamente la asociación de gran número de personas extremadamente fieles al grupo, existía el peligro de que una nación enemiga o un grupo terrorista se sirviera de estos grupos de gente en el momento de intentar una acción ofensiva contra los USA. De ahí nació la estrecha vigilancia —absolutamente confirmada en estos documentos— a que fueron sometidos los grupos privados de investigación OVNI y los ufólogos excesivamente incisivos, por parte de los servicios de inteligencia tanto de la CIA como de la USAF.

En cuanto a la alerta y defensa del territorio estadounidense en el caso de un hipotético ataque aéreo enemigo, se planteaba un nuevo riesgo: si proliferaban y se hacían usuales, normales, familiares estos avistamientos, tanto a simple vista como en las pantallas de radar, podría ocurrir que los mismos actuaran a manera de cortina de humo, que no permitiría discernir entre los que son OVNI y lo que son armas enemigas que han irrumpido en el espacio aéreo norteamericano. Uno de los puntos críticos que afloran en estos documentos es la necesidad —pero al mismo tiempo imposibilidad— de detectar instantáneamente la naturaleza del objeto volante desconocido que irrumpe en el espacio aéreo americano, para determinar si se trata de un sobrevuelo pacífico o de una acción hostil.

Con lo cual casi me atrevería a concluir que nos hallamos ante una indirecta confirmación oficial del carácter extraterrestre de los OVNI. Ya que si se tratase de sobrevuelos de vehículos de otra potencia terrestre, ya habrían sido abatidos por los dispositivos de defensa, en este caso norteamericanos. El que esto no suceda es una evidencia de que el fenómeno es de naturaleza muy distinta. Ahí están, además, en los memorandos dirigidos al director de la CIA por su asistente científico, las siguientes palabras: "... algo está ocurriendo y debe tener nuestra acción inmediata. Los detalles de algunos de estos incidentes han sido discutidos por nosotros. El avistamiento de objetos inexplicados a grandes altitudes, viajando a altas velocidades en las cercanías de importantes instalaciones defensivas americanas son de tal naturaleza que no pueden ser atribuibles a fenómenos naturales o vehículos aéreos de tipo conocido".

Estábamos aún en 1952. Pocos meses después se reuniría el Panel Robertson, convocado por la CIA para el exámen del fenómeno OVNI a cargo de cualificados especialistas. Sus conclusiones fueron que el fenómeno no constituía una amenaza física directa a la seguridad nacional, que no existía ningún indicio de que se tratara de artefactos extranjeros capaces de realizar acciones hostiles, y que no existía tampoco evidencia alguna de que el fenómeno indicara la necesidad de una revisión de los conceptos científicos actuales.


Problema de seguridad

Lo que si entrañaba indirectamente el fenómeno era el peligro real que yo apunté más arriba, y que podía inducir a la identificación errónea por parte del personal de defensa de artefactos reales del enemigo, la sobrecarga en los canales de información de emergencia con información "falsa", y —debido a la suceptibilidad del público— la histeria colectiva y la gran vulnerabilidad respecto a una guerra sicológica por parte del enemigo. Esta es la primitiva causa directa del descrédito del fenómeno por parte oficial, de cara a la opinión pública.

Y podemos concluir que hasta hoy esta situación planteada así hace treinta años, no ha cambiado, sino que se ha agudizado más aún, especialmente en los tiempos más recientes en que parece ser que muchísimos gobiernos —incluso los que menos pintan en el contexto mundial— han decidido ya tapar con el secreto hermético la apasionante investigación OVNI. Por encima de todo, lo que le interesa a la inteligencia y a los militares es la detección del riesgo de un ataque y el aprovechamiento del fenómeno a su favor frente al enemigo.

La investigación científica, el contacto con posibles inteligencias de orígen no terrestre, es asunto que se queda en un plano muy secundario.


Informes de avistamientos

Prácticamente todos los informes OVNI que aporta la CIA constituyen información no evaluada, o sea "materia prima" tal y como fue transmitida por los agentes e informadores de la CIA desde distintos paises. Los documentos que incluyen la información más evaluada, o sea con las conclusiones a que en cada caso llegaron los consejeros de la CIA, constituyen uno de nuestros próximos objetivos, en lo que a obtención de documentos OVNI que hoy aún siguen estando clasificados, se refiere.

En el primer bloque de estos documentos, que recoge informes directos de avistamientos OVNI, aparecen con marcada preponderancia incidentes acaecidos en la Unión Soviética. Dentro de las hipótesis de origen de los OVNI se barajaba insistentemente en los años de la guerra fría la posibilidad de que fueran armas experimentales rusas, ensayadas bajo las directrices de los científicos alemanes que estaban trabajando desde el final de la guerra en los proyectos soviéticos. Por esta razón la CIA tenía preponderante interés en reunir información de cualquier nuevo tipo de ingenio volador que pudiera detectarse por aquellas latitudes.

Dentro de la absolutamente ilógica irregularidad del material facilitado, destaca aquí por ejemplo el desmesurado interés prestado al avistamiento de un objeto volante no identificado por parte del personal de inteligencia americano durante un viaje en tren de Baku, a orillas del Mar Caspio, hasta Tiflis. Más adelante aparece un informe sobre objetos voladores desconocidos que sobrevolaron Budapest en formación 4-3-4 y a una velocidad de 12.000 km/h. en 1955. En mayo del año siguiente unidades de radar de la base del Comando de Defensa Aérea de Hungría, captaron —sin siquiera intentar su interceptación debido a que no disponían de armamento para ello— objetos volantes desconocidos que en formación volvieron a sobrevolar Budapest a velocidad extremadamente elevada y a unos 25.000 metros de altura.

Hay que señalar que aparte la numerosa documentación OVNI que sigue alin cerradalen los archivos de la CIA, también en muchos de los informes librados han sido suprimidos numerosos párrafos. Hay documentos en que de 7 u 8 párrafos únicamente se ha dejado sin tachar uno, por ejemplo. Los restantes pueden contener información OVNI aún mantenida como clasificada, o bien información clasificada relativa a otros aspectos de inteligencia que no incluyen información OVNI.

Insistiendo en el absurdo reparto del material librado y del material retenido por los asesores de la CIA, aparece por ejemplo un informe sobre el Congreso Internacional de Medicina Espacial celebrado en 1975 en México, informe que alude a una teoría —allí mencionada— de que los campos electromagnéticos están íntimamente asociados con la superconductividad a temperaturas muy bajas, tales como las reinantes en el espacio relacionando esta teoría con el posible sistema de propulsión de los OVNI.

Constando esta información sobre tal congreso, necesariamente debería constar muchísima más información aún sobre el I Congreso del Fenómeno OVNI, celebrado igualmente en México dos años más tarde. Y sin embargo, ni un solo documento se refiere a dicha reunión. Uno de los últimos documentos —cronologicamente— dentro del bloque de informes directos, refiere el avistamiento de una luz no identificada por parte del piloto del vuelo BEA 831 de Moscú a Londres, el 10 de setiembre de 1976. Al pedir la identificación de la fuente de luz a las autoridades soviéticas, éstas le responden al piloto con una respuesta de identificación negativa, sugiriéndole que no hiciera preguntas.

El segundo bloque de informes de la CIA sobre OVNI evidencia la vigilancia permanente a que nos vemos sometidos los medios de comunicación de todo el mundo por parte de los informadores de la CIA, también en lo que toca al fenómeno OVNI. Destacan entre estos informes los que notifican el avistamiento de OVNI sobre las minas de uranio del Congo Belga en 1952, varios informes de avistamientos sobre la península ibérica, y las oleadas sobre el norte de Africa.

Otro expediente informa sobre los experimentos de construcción de "platillos" realizados en el Canadá, a partir de la experiencia acumulada previamente durante la guerra por los ingenieros alemanes, como ya vimos. También a este respecto, otro informe refiere que en 1952 fue solicitada en la República Federal Alemana la primera patente relativa a un "platillo volante", por Rudolf Schriever, uno de los antiguos técnicos alemanes que habían trabajado en tales proyectos, quien afirmaba haber perfeccionado un "objeto volante elíptico" trás once años de estudios. Schriever murió a los pocos meses de haber solicitado dicha patente. Por otra parte, vuelven a aparecer en otro documento las altas velocidades desarrolladas por los objetos volantes no identificados. Esta vez se calcularon en 10.000 km/h, el 9 de enero de 1954, sobre Suecia.

Otro bloque recoge informes internos de la CIA relacionados con la información recibida de sus corresponsales. Vuelve a aparecer aquí insistente y repetida información sobre el incidente registrado junto a la vía férrea Bakú-Tiflis. Más adelante me sorprendió toparme con un memorando fechado el 26 de marzo de 1956 y que recomendaba que la Oficina de Inteligencia Científica de la CIA debía mantenerse al tanto de la próxima oposión de la Tierra con el planeta Marte, porque ello daría lugar a espectaculares informes de OVNI. Un interesante documento refiere el avistamiento de fenómenos aéreos no identificados que coincidieron con el lanzamiento del primer Viking del programa Vanguard, el 8 de diciembre de 1956. El documento relaciona dicho avistamiento con otro presuntamente descrito con anterioridad —pero que no figura en el bloque librado— y que coincidió con el lanzamiento fallido de un cohete Júpiter. Aparece también entre esta documentación, como caso más conocido, el de Socorro, en Nuevo México.

Y como casos no divulgados se reflejan avistamientos de OVNI —en algunas ocasiones en formación— referidos por astrónomos rusos en 1967. Otro documento menciona los estudios de Vladimir Mekhedov, del Instituto Mixto de Investigación Nuclear, que evidencian que el objeto que hizo explosión en 1908 en el Tunguska siberiana efectuó previamente una maniobra en el aire. Aparece luego una interesante consulta del jefe de la Seguridad Militar de Túnez al informante americano, respecto a la aparición de objetos volantes no identificados en el cielo tunecino en agosto de 1976.

Finalmente, cabe mencionar el extraordinario incidente registrado en la tarde del 19 de setiembre de 1976 en el cielo iraní, al hacer acto de presencia los OVNI, al norte de Teherán. El informe menciona el absurdo intento de ataque de un F-4 Phantom contra un OVNI, que automáticamente deja bloqueado todo el sistema de armamentos del F-4, y anula además los sistemas de comunicación del mismo. Todo vuelve a funcionar a bordo cuando el F-4 decide alejarse del OVNI. Este documento tiene su importancia porque exactamente lo mismo le sucedió al F-1 Mirage de la base española de Los Llanos de Albacete, cuando en la noche del 11 de noviembre de 1979 salió en misión de interceptación del OVNI que habla provocado el aterrizaje de un reactor de la compañía TAE en el aeropuerto de Manises. Y tiene además su importancia porque muestra la evidencia descarada de cómo, mientras a los testigos civiles que habían notificado el avistamiento de un OVNI se les explica que lo que están viendo en el cielo no es más que una estrella, los responsables de la defensa aérea llegan incluso a decidir el ataque al citado objeto desconocido.

Este es, en definitiva, el resumen de algunos de los documentos OVNI que ha venido archivando la CIA y que —si se saben leer— pueden llegar a decir mucho. ¡Cuánto más no dirán los informes y las evaluaciones sobre el fenómeno OVNI que siguen clasificados en los archivos secretos de los servicios de inteligencia del mundo entero!.


Documentos militares y de inteligencia

Obtuve luego un amplio bloque de documentos OVNI procedente de otros archivos hasta hoy secretos, distintos a los de la CIA. Estos documentos proceden de cuatro fuentes principales: la DIA —Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa—, la Inteligencia Aérea, el Departamento de la Fuerza Aérea (USAF) y el Departamento de Estado.


Los archivos de la D.I.A.

La Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa proporciona información sobre avistamientos —entre otros— de OVNI en la Antártida en el verano de 1965, observaciones notificadas por la Marina argentina y corroboradas por personal de las bases inglesa y chilena de la isla Decepción. También una relación de 26 casos de avistamientos de OVNI registrados sobre España durante el período comprendido entre setiembre de 1973 y junio de 1974. Siguiendo en la península, aparece luego el informe de avistamiento de un OVNI que el 28 de febrero de 1974 describió tres círculos irregulares muy amplios, que abarcaron la totalidad del norte de Portugal y el territorio español y parte del Océano Atlántico.

A pesar de permanecer durante cerca de una hora visible en las pantallas de radar portuguesas, no fue posible identificar el objeto. Un oficial de la Fuerza Aérea portuguesa relató el acontecimiento al agregado del Aire y de Defensa norteamericano en Lisboa. El comentario de éste incluye la siguiente frase : "Si es que la observación no fue de origen estadounidense —(se refiere a la posibilidad de que se tratara de un avión espía)— hemos tropezado con algo de suficiente interés y significancia para garantizar la cooperación continua de la Fuerza Aérea portuguesa para determinar el origen de dichos vuelos, si es que volviesen a ocurrir". En abril de 1978, finalmente, se suceden extrañas explosiones en el Canadá , que devastaron edificios, cortaron la electricidad, hicieron saltar los interruptores de la luz y dejaron tres misteriosos agujeros quemados en el suelo. Desde un lugar distante, fueron vistas bolas de fuego que cayeron del cielo en aquella zona.

En el informe americano se refleja cómo las autoridades trataron de restar importancia al incidente, siendo la versión oficial del mismo que un rayo cayó sobre un transformador, explotándose éste y transmitiéndose la energía generada por los cables a las casas vecinas.


Los archivos de la inteligencia aérea

La Inteligencia Aérea, por su parte, evidencia su interés en el tema al mencionar por ejemplo en un parte informativo fechado el 4 de agosto de 1959, en el que notifica que ha redactado una bibliografía sobre OVNI, basada en fuentes de información del bloque soviético y occidental, entre 1946 y 1959. En lo que al bloque soviético hace referencia, la relación contabiliza 103 entradas. Recordemos en este contexto que exactamente diez años más tarde, Lynn E. Catoe, de la División de Ciencia y Tecnología de la Biblioteca del Congreso, preparó una nueva y exhaustiva bibliografía sobre el tema OVNI por encargo de la Oficina de Investigación Científica de la Fuerza Aérea.

Finaliza la documentación aportada por la Inteligencia Aérea con una serie de avistamientos de OVNI sobre Finlandia, en marzo de 1960. Donde vuelve a aparecer la ausencia de lógica, al no figurar un solo documento sobre OVNI suministrado por la Inteligencia Aérea desde 1960 hasta 1980.

Los archivos de la U.S.A.F.

El material facilitado por el Departamento de la Fuerza Aérea se abre con un documento que muestra la preocupación y el desconcierto de este Departamento y de otras agencias de inteligencia y de investigación, militares y gubernamentales, sobre la frecuencia con que se suceden fenómenos aéreos no explicados sobre la zona de Nuevo méxico, de 1948 a 1950.

Sigue el texto completo del informe Fitzgerald, recopilado por el UFO Research Comittee de Akron (Ohio), y que constituye un excelente modelo de negligencia pesquisadora por parte de los informadores de la USAF desplazados al lugar del incidente. El caso Fitzgerald constituía en aquel entonces uno de los comprendidos en el 98'1% de total de informes sobre OVNI que la Fuerza Aérea calificaba de "objetos identificados". Pero el documento evidencia la arbitrariedad de esta calificación, ya que la investigación efectuada por los representantes de la USAF fue incompleta, superficial y absolutamente parcial y carente de todo rigor.

Incluye este bloque de documentos un capítulo del estudio sobre OVNI publicado por la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en el volumen II de su Introducción a la Ciencia Espacial. En este libro de estudio se afirma que las visiones OVNI parecen extenderse a lo largo ya de 47.000 años. Se da como ejemplo fiable el caso del sargento Lonnie Zamora en Socorro (Nuevo México). En el mismo capítulo leemos que "la teoría más estimulante para nosotros es la de que los OVNI son objetos materiales que están, o bien pilotados, o controlados por control remoto por seres que son de fuera de este planeta. Hay ciertas pruebas que apoyan este punto de vista". El capítulo finaliza afirmando que "lo que nos sugieren los datos de que disponemos es la existencia de tres, y tal vez cuatro grupos diferentes de extraños (posiblemente en diversos estados de desarrollo)", que "lo mejor que se puede hacer es mantener una mente abierta y escéptica y no tomar una posición extrema en ninguno de los dos lados de la cuestión".

Aparecen luego informes y documentos relacionados con el proyecto "Libro Azul" de la Fuerza Aérea y con los estudios realizados por el equipo de la Universidad de Colorado dirigido por el Dr. Edward U. Condon, que llegó a concluir que "al tema OVNI se le debe prestar solamente tanta atención como —estrictamente desde un punto de vista de defensa— el Departamento de Defensa lo estime necesario". Donde se corrobora una vez más que a nivel gubernamental el enigma OVNI se contempla casi exclusivamente bajo el prisma militar, mientras que se deja de lado su implicación científica, filosófica, histórica o social.

Acaso la documentación más interesante de toda la entregada por el Departamento de la Fuerza Aérea y de toda la que no procede de la CIA, sea la larga lista de informes sobre los sobrevuelos de instalaciones del NORAD, el Mando de la Defensa Aérea de los Estados Unidos, por parte de objetos volantes no identificados, en octubre y noviembre de 1975. Los sobrevuelos se produjeron en las bases aéreas de Malmstrom (Montana), Wurtsmith (Michigan), y sobre la estación de las fuerzas canadienses de Falconbridge (Ontario/Canadá) pero sobre todo causaron revuelo las descaradas evoluciones de los objetos desconocidos en el interior mismo del recinto de la base aérea de Loring (Maine).

Las explicaciones oficiales son absolutamente íncreibles por infantiles. Hasta consta un documento en que se especula con la posibilidad de que se trate de helicópteros empleados por grupos terroristas para atentar contra las instalaciones de la defensa norteamericana. Tales chismes llegaron a tomar tierra dentro de la misma base aérea del NORAD —precisamente el sistema de alerta y de defensa aérea de los Estados Unidos— y llegaron a permanecer en una posición fija durante casi 15 minutos cerca del perímetro de la base aérea de Loring. Los cazas que salieron en su persecución fueron incapaces de alcanzar ni de identificar a los citados objetos. Y sin embargo los documentos insisten en que se trataba de "helicópteros" (!) no identificados.

Si un solo helicóptero extraño es capaz de aterrizar en una base aérea a la que se le ha encargado la defensa aérea del suelo patrio americano, sin ser interceptado ni identificado, y si un solo helicóptero extraño puede permitirse el lujo de permanecer en punto fijo cerca de un cuarto de hora sobre esa misma base de defensa sin ser identificado ni abatido, y si un solo helicóptero demuestra ser en su huída más rápido que los cazas que salieron en su persecución, y cuando además todo esto sucedió en pleno territorio continental americano, o sea en el interior mismo de los Estados Unidos, entonces la invasión de la máxima potencia capitalista, tecnológica y militar de este planeta es, realmente, un juego de niños. No, evidentemente, no eran helicópteros. Ni helicópteros ni ningún otro ingenio procedente de otra potencia terrestre. Su entrada en el espacio aéreo estadounidense no fue detectada por el NORAD —que lo detecta absolutamente todo, cuando es de orígen terrestre— .

Los objetos únicamente fueron advertidos cuando ya se hallaban encima mismo de los enclaves del NORAD. Aún admitiendo como hipótesis —ilógica— que una potencia extranjera lograra hacer llegar hasta allí algún avanzado chisme, lo que es evidente es que allí se habría quedado. Tal vez, remotamente, podría haber entrado en los USA, pero volver a salir es imposible. Una vez más los objetos que se pasearon a sus anchas sobre las instalaciones de la defensa aéra americana fueron de naturaleza distinta a las que nos son familiares. Y para volver a demostrar de paso el interés de la CIA en los objetos volantes no identificados —por mucho que se descalabre en afirmar que no son santo de su devoción— leemos entre la documentación de los sucesos de octubre de 1975 que "la CIA agradeció la información y solicitó que se les informara de cualquier otra actividad adicional de este tipo".


Los archivos del departamento de estado

La documentación extraída del Departamento de Estado recoge distintos telegramas y aerogramas que informan sobre incidentes OVNI y que fueron remitidos a Washington por las Embajadas de los Estados Unidos en el extranjero. Destaca el informe de la caída de una esfera de un metal desconocido de 60 cm de diámetro, en Monterrey (México), en febrero de 1967 y los aerogramas remitidos por diversas embajadas informando —evidentemente en respuesta a una consulta general a nivel mundial (presumiblemente instada por el Dr. Condon) que ya de por sí habla del interés que el tema ofrece para el Departamento de Estado— sobre la situación de la investigación OVNI en el país respectivo.

El aerograma remitido desde Madrid en mayo de 1968 comunica que "fuentes oficiales españolas nos informan que no se realizan, actualmente, en España, estudios sobre OVNI". Aunque solo un año antes, por ejemplo, un avión militar de entrenamiento T-33 se topó con un OVNI encima de Talavera y salieron en su busca dos cazas F-86 Sabre. Otro telegrama informa del avistamiento de "extrañas máquinas" en el cielo de Argel en marzo de 1975. El documento refleja cómo el portavoz del gobierno argelino pide explicaciones a los americanos por estas manifestaciones insólitas, y cómo no se traga la cavilación del representante americano de que se trataba de un satélite o del posible reflejo de un proyector eléctrico en la capa de nubes. Pero el mismo Kissinger, en su respuesta, fue incapaz de dar una explicación satisfactoria.

Porque la explicación del fenómeno OVNI, aparentemente, no está allí donde se pretende que esté.

© Andreas FABER-KAISER
fuente: Web AFK


Los amigos voladores de los indios Hopi


Los indios hopi, en Arizona, afirman que sus antepasados fueron visitados por seres que se desplazaban en escudos volantes y dominaban el arte de cortar y transportar enormes bloques de piedra, así como de construir túneles e instalaciones subterráneas.


El mensaje del laberinto

La senda del conocimiento puede conducir a la sabiduría o a la perdición del buscador, y este es el riesgo inherente a toda aventura humana desde el momento mismo en que vislumbramos la posibilidad de acceder a la inteligencia.

A ello alude por ejemplo la leyenda de Teseo y Ariadna, escenificada en el laberinto de Dédalo, en Cnossos, en la isla de Creta. El esquema de dicho laberinto —dibujo ancestral que se repite en diseños parecidos en diversas culturas de la antigüedad— tal y como aparece grabado en monedas cretenses antiguas, es idéntico a otro que aparece en una cruz rúnica danesa, y a otro que simboliza a la «madre Tierra» entre los indios hopi americanos. La identidad de dichos esquemas, que forman parte del simbolismo inherente a culturas tan dispares como estas tres, es realmente asombrosa y sigue constituyendo un enigma a la par que un reto para el investigador.


Escudos voladores

Igualmente asombroso es el hecho de que el esquema de la mitología mediterránea aparezca idéntico precisamente entre los indios hopi. Pues la tradición de dicho indios —viva hoy en día— une el origen de su pueblo al contacto con unos seres de forma humana que disponían de aparatos voladores en forma de escudos. Los textos clásicos latinos, por su parte así como también los Annales Laurissenses que daban cuenta de las campañas de Carlomagno, refieren diversos avistamientos de escudos voladores. Las tradiciones de los indios hopi, exactamente igual. Detengámonos pues un momento en estas tradiciones.

Los indios hopi viven hoy en una reserva en el estado norteamericano de Arizona, y su poblado principal es Oreibi, el más antiguo lugar ininterrumpidamente habitado de Norteamérica. Josef F. Blumrich, el ingeniero de la NASA que reconstruyó el esquema de la nave que vió y describió en los textos bíblicos el profeta Ezequiel, y con quien tuve ocasión ámplia de intercambiar informaciones en sendos congresos de la Ancient Astronaut Society celebrados en Crikvenica (Croacia) y en Munich, vive en Laguna Beach, en California, no lejos de la reserva de los hopi. Desde el año 1971 mantiene una agradable amistad con el anciano indio White Bear, el cual le ha venido narrando pacientemente a Blumrich los recuerdos ancestrales de su pueblo, que forman parte de su actual tradición viva. El ingeniero Blumrich dispone hoy así de casi cincuenta horas de cintas grabadas con narraciones y explicaciones adicionales. Voy a resumir aquí los puntos que nos interesan de estas grabaciones.

Kasskara y lo siete mundos

De acuerdo con la tradición hopi, la historia de la Humanidad está dividida en períodos que ellos denominan «mundos», los cuales están separados entre sí por terribles catástrofes naturales: el primer mundo sucumbió por el fuego, el segundo por el hielo y el tercero por el agua. Actualmente vivimos en el cuarto mundo. Y en total, la Humanidad deberá recorrer siete.

No siendo comprobables históricamente los dos primeros mundos, la memoria tribal de los hopi se remonta a la época del tercer mundo, cuyo nombre era Kasskara. Este era el nombre, en realidad, de un inmenso continente situado en el actual emplazamiento del océano Pacífico. Pero Kasskara no era la única tierra habitada. Existía también el «país del Este». Y los habitantes de este país tenían el mismo origen que los de Kasskara.


Los Katchinas llegaron del aire

Los habitantes de este otro país comenzaron a expanderse y a conquistar nuevas tierras, atacando Kasskara ante la oposición de ésta a dejarse dominar. Lo hicieron con armas potentísimas (y uno piensa inmediatamente en las armas devastadoras descritas en las antiguas epopeyas hindúes, así como en la deflagración atómica de Sodoma y Gomorra), imposibles de describir.

Tan sólo los elegidos, los seleccionados para ser salvados y sobrevivir en el mundo siguiente fueron reunidos bajo el «escudo». Los proyectiles enemigos reventaban en el aire, de modo que los elegidos colocados bajo el «escudo» quedaban indemnes. Repentinamente, el «país del Este» desapareció por alguna causa desconocida bajo las aguas del océano, y también Kasskara comenzó a hundirse paulatinamente.

En este momento, los katchinas ayudaron a los elejidos a trasladarse a nuevas tierras. Este hecho marcó el fin del tercer mundo y el comienzo del cuarto.

Es preciso aclarar que, desde el primer mundo, los humanos estaban en contacto con los katchinas, palabra que puede traducirse por «venerables sabios». Se trataba de seres visibles, de apariencia humana, que nunca fueron tomados por dioses sino solamente como seres de conocimientos y potencial superiores a los del ser humano. Eran capaces de trasladarse por el aire a velocidades gigantescas, y de aterrizar en cualquier lugar. Dado que se trataba de seres corpóreos, precisaban para estod desplazamientos unos artefactos voladores, unos «escudos voladores» —al igual que en las crónicas romanas, al igual que en las crónicas de Carlomagno— que recibían diversos nombres.


Escudos voladores

White Bear describe estos artefactos:

«Si de una calabaza cortas la parte inferior, obtendrás una corteza; lo mismo debe hacerse con la parte superior. Si luego se superponen ambas partes, se obtiene un cuerpo de forma de lenteja. Este es básicamente el aspecto de un escudo volador».

Hoy en día los katchinas ya no existen en la Tierra. Las danzas katchinas, tan conocidas hoy en Norteamérica, son representadas por hombres y mujeres en calidad de sustitutos de unos seres realmente existentes antaño. Los katchinas podían en ocasiones tener un aspecto extraño, siendo así que originariamente se solían confeccionar muñecas katchina para que los niños se acostumbraran a su aspecto. Hoy en día, estas muñecas se fabrican preferentemente para los turistas y coleccionistas.


El gran éxodo

Hecha esta aclaración, regresemos al cambio de territorio de los antiguos habitantes de Kasskara.

La población, de acuerdo con el recuerdo tradicional de los hopi, llegó a la nueva tierra por tres caminos diferentes. Los seleccionados para recorrerla, inspeccionarla y prepararla, fueron llevados allí por aire, a bordo de los escudos de los katchinas. El gran resto de la población tuvo que salvar la enorme distancia a bordo de barcas. Y cuenta la tradición que este viaje se efectuó a lo largo de un rosario de islas que, en dirección noreste, se extendía hasta las tierras de la actual América del Sur.


La tocada por el rayo

La nueva tierra recibió el nombre de Tautoma, que viene a significar «la tocada por el rayo». Tautoma fue también el nombre de la primera ciudad que erigieron, a orillas de un gran lago. De acuerdo con los conocimientos actuales, Tautoma se identifica con Tiahuanaco, mientras que el lago corresponde al Titicaca, en la frontera actual de Perú con Bolivia.

Posteriormente, un cataclismo convulsionó a la ciudad, destruyéndola, motivo por el cual la población se fue desperdigando por todo el continente. Durante un largo período de tiempo estos hombres procedentes del Pacífico se fueron repartiendo en grupos y clanes por los dos subcontinentes. Algunos de estos clanes iban en compañía de los katchinas, quienes a menudo intervinieron para ayudarles.


De la selva a la pared de hielo

Los hopi formaban parte del grupo de tribus que emigraron en dirección norte, y sus leyendas recuerdan un período en el que atravesaron una calurosa selva, y un período en el que se toparon con una «pared de hielo» que les impidió el avance hacia el norte, y les obligó a volver atrás.

El ingeniero Josef F. Blumrich, comentando lo sorprendentes que pueden llegar a parecer algunas de estas tradiciones, recuerda que todavía hoy en día siguen vivas a través de diversas ceremonias.


La ciudad roja

Mucho tiempo después de estas migraciones todavía había clanes que seguían conservando las antiquísimas doctrinas. Estos clanes se reunieron y construyeron una ciudad «de importancia trascendental, que recibió el nombre de "la ciudad roja"», a la que se identifica con Palenque, en el Yucatán mexicano. En dicha ciudad fue establecida la escuela del aprendizaje, cuya influencia todavía puede descubrirse en algunos hopi.

Los maestros de dicha escuela eran los katchinas, y la materia de enseñanza estaba compuesta esencialmente por cuatro apartados: 1. Historia de los clanes; 2. La naturaleza, las plantas y los animales; 3. El hombre, su estructura y su función física y psíquica; 4. El cosmos y su relación con el hacedor.

Tras un posterior período de numerosos enfrentamientos entre las ciudades establecidas en el Yucatán, sus habitantes abandonaron la zona y reemprendieron la migración hacia el norte. Durante aquella turbulenta época los katchinas abandonaron la Tierra. Los pocos clanes que han seguido manteniendo vivo el antiguo saber se juntaron más tarde en Oreibi, siendo ésta la razón de la especial importancia de este lugar.


Túneles e instalaciones subterráneas

Tras haber recogido toda la información que le ha sido posible sobre los katchinas, Blumrich llega a las siguientes conclusiones sobre estos seres que, sin ser considerados en ningún momento como divinidades —y esto es importante—, se sitúan en el plano cósmico de injerencia directa en el quehacer humano: tenían cuerpo físico, tenían apariencia de hombres, en muchos aspectos se comportaban como hombres, pero disponían de unos conocimientos muy superiores a los propios hombres.

Poseían artefactos voladores, y un enigmático escudo que rechazaba a los proyectiles enemigos a elevada altura. Eran además capaces de engendrar niños en las mujeres sin mediar contacto sexual. A todo ello hay que sumar las habilidades que los humanos aprendieron de los katchinas, la más importante de las cuales fuera quizás el corte y transporte de enormes bloques de piedra y, en relación con ello, la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas.

Los mensajeros de los dioses

Además de lo que afirma Blumrich con referencia a los hopi, que él estudió en profundidad, podemos corroborar algunas de sus constataciones observando las costumbres de sus inmediatos vecinos, los indios zuñi y pueblo, que junto con los hopi forman el grupo de pueblos agricultores de la actual Arizona.

Así, por ejemplo, los zuñi, cuyos templos son cámaras ceremoniales subterráneas, conservan el culto de la serpiente emplumada como deidad celeste, lo que indica el origen mexicano de ciertos elementos de su religión al enlazar directamente con la imagen y culto de Quetzalcóatl (identificado con Kukulkán y Gucumatz) que fue también serpiente emplumada y voladora, corroborando así en cierta forma las narraciones de los hopi que afirman haberse establecido durante un tiempo en el área del Yucatán.

Los mismos zuñi rinden igualmente culto a los katchinas, para ellos mensajeros e intermediarios entre las deidades del cielo y el ser humano. Con lo cual se identifican prácticamente con los seres —emisarios o mensajeros de la divinidad— que en los textos bíblicos actúan bajo el concepto de ángeles.

Otro dato curioso es que este grupo de indios pueblos practican el arte de la pintura en seco, de arena o de polen, frente a sus altares, para las ceremonias religiosas. El origen de este arte es desconocido, y el mismo es practicado igualmente en el Tibet y entre algunas tribus de Australia.


Tecnología de punta

Pero regresemos a las observaciones que efectúa Josef F. Blumrich, sin perder de vista al hacerlo que se trata de las observaciones de un ingeniero con cargo de directivo de la NASA.

Afirma que los hopi cuentan que los escudos voladores de los katchinas se desplazaban a enormes velocidades gracias al impulso de una «fuerza magnética». En relación con ello, argumenta Blumrich que ni los hopi ni nosotros sabemos de qué se trata concretamente. Y que nosotros, por ejemplo, todavía no sabemos qué es realmente la gravitación. El día en que logremos descifrar este enigma, existirá la posibilidad de que incluso nosotros podamos volar sin limitación alguna.

Cabe recordar sin embargo —volviendo a lo que afirman los hopi— que Jonathan Swift vertió en su obra Los viajes de Gulliver datos astronómicos correctos acerca de los satélites de Marte, que nadie en su época podía conocer y que no fueron corroborados por nuestros astrónomos hasta 150 años más tarde. Swift le hace decir a Gulliver —personaje central de esta obra— que estos datos se los comunicaron los tripulantes de un artefacto volante circular y resplandeciente (como los «escudos» de los katchinas) governado a voluntad por estos tripulantes recurriendo al magnetismo. La fuerza magnética por lo tanto que afirman los hopi que servía para desplazar a sus escudos voladores.

En cuanto al escudo capaz de hacer explosionar los proyectiles enemigos en el aire, recurda Blumrich que los rusos estaban desarrollando hace ya años unos haces de protones capaces de destruir a los cohetes en pleno vuelo, mientras que en los Estados Unidos se estaban realizando ensayos con rayos de electrones parecidos, que tienen esta misma capacidad.

© Andreas FABER-KAISER
fuente: Web AFK


Los primeros contactados


Siempre ha habido seres humanos que se relacionaban con seres inteligentes descendidos del cielo

En prácticamente todos los legados de los orígenes de los primeros pueblos del planeta, se pueden hallar vestigios de seres inteligentes, superiores, descendidos de los cielos, que contactan directamente con los humanos. Dando inicio con ello, indefectiblemente, a las respectivas creencias religiosas de los pueblos afectados.

En todas las épocas ha habido además personajes singulares que han influído directamente en la marcha de la historia de la humanidad, después de haber sido contactados por entes no humanos.

Puede hablarse de personajes contactados o "elegidos", como puede también hablarse de pueblos enteros, contactados o elegidos por entidades no humanas.

Ante la imposibilidad de referirme a todos ellos en este artículo, me limitaré a los más importantes personajes que en los tiempos antiguos representan a la élite visible de los contactados.


Los primeros formados

Antes de hablar de los primeros contactados, cabría hablar de los primeros formados, aquellos que fueron puestos por seres superiores sobre la superficie del planeta Tierra, programados para engendrar allí a una nueva raza de seres inteligentes: nosotros.

De ello nos hablan las referencias bíblicas a Adán y Eva, en que un ser superior crea a los primeros padres de la especie humana; los relatos del Popol Vuh, el libro sagrado de los quichés, de la gran familia maya, según el cual los poderosos del cielo deciden crear sobre la superficie terrestre a un muñeco de inteligencia restringida -nosotros-; el relato conocido por el "Espejo de Izanami", con el que los japoneses explican el descenso, en tiempos remotos, de una pareja celeste que procrea sobre el planeta Tierra y deja en él a sus hijos —varón y hembra— para que crezcan y se desarrollen hasta llegar a formar la nación nipona; y las pinturas rupestres conocidas por "wandjinas", que son, en los montes Kimberley australianos, las únicas pinturas no trazadas por mano humana, sino directamente por los dioses que en épocas remotas descendieron para proporcionar alimento a los nativos —¿los "primeros contactados" en sentido estricto?—, antes de transformarse en serpientes míticas, ascender al cielo y moverse allí en forma de luces que pueden verse a gran altura —¿los primeros "Objetos Volantes No Identificados" en sentido estricto?—; etc.


Los primeros contactadores

Entre los primeros rollos recuperados en 1947 de las cuevas de Qumran, junto al Mar Muerto, nos llama la atención el del Génesis Apocrifon, denominado Manuscrito de Lamech antes de haber sido desenrollado. En él se cuenta cómo Lamech, padre de Noé, vuelto a casa tras larga ausencia, se encuentra con la sorpresa de que su mujer, Bathenosh, había dado a luz a un niño que no acababa de cuadrar en la familia. Su mujer le asegura que el niño no es hijo de ningún extraño ni de ninguno de los "Hijos del Cielo", como nos lo relata el propio Lamech de acuerdo con el texto del Libro de Enoch: "Yo he puesto en el mundo a un hijo, diferente a los otros; no es como los hombres, sino que parece un hijo de los mensajeros del cielo." Esta comparación que hace Lamech parece indicar que él, o incluso la gente de la época, estaban familiarizados con las características o peculiaridades que presentaban estos "hijos de los mensajeros del cielo", que por lo tanto habrían efectuado frecuentes visitas a los humanos de la época, que podríamos entonces considerar como de los primeros humanos contactados por seres superiores descendidos de las alturas.


Producto de las primeras contactaciones: Los gigantes

En otro pasaje de su legado, Enoch nos habla ya de la unión de los celestes con las hijas de los hombres: "Y los mensajeros, hijos de los cielos, se dijeron entre ellos: 'Vamos, escojamos mujeres entre los hijos de los hombres y engendremos hijos.'" De estas uniones —siempre de acuerdo con el Libro de Enoch— las hijas de los hombres, que podemos considerar primeras contactadas íntimas, "concibieron y pusieron en el mundo grandes gigantes". Este relato —que queda confirmado por otros pasajes del Génesis—, tiene sus similitudes con las narraciones tradicionales de los orígenes de otros muchos pueblos del planeta. En todos los casos, los varones de estos coitos cósmicos son de origen extraterrestre, mientras que las hembras que dan a luz a los gigantes o "seres diferentes" son humanas, terrestres, contactadas.


El contactado Lot

Bien conocido es el pasaje bíblico que refiere la destrucción de Sodoma y Gomorra, circunstancia que convierte al patriarca Lot en uno de los primeros contactados con nombre conocido. Se conjugan en este pasaje los factores de venganza por parte de los "contactadores" o emisarios descendidos de las alturas, de protección a una familia concreta, de aviso previo del inminente arrasamiento total, de ataque aéreo y hasta de una posible cuenta atrás, ya que Lot y su familia disponen de un plazo muy breve e improrrogable para abandonar la ciudad a fin de salvar sus vidas.

Pero vayamos al texto bíblico: "Cuando los dos emisarios llegaron por la tarde a Sodoma, Lot estaba sentado a la puerta de la población. En cuanto los vio, se levantó para salir a su encuentro, se prosternó de cara al suelo y dijo: 'Por favor, señores míos, venid a casa de vuestro siervo para pasar la noche y lavaros los pies..'" Los dos emisarios en un primer momento se niegan aduciendo que dormirán en la plaza, pero a los ruegos insistentes de Lot aceptan y entran en su casa. Al poco rato los hombres de Sodoma llaman a Lot y le exigen que les entregue a los dos forasteros. Lot se niega a ello, ofreciéndoles a cambio a sus dos hijas, que aún no conocieron varón. Ante el enojo del gentío, intervienen los dos misteriosos emisarios, asiendo a Lot y metiéndolo en casa, al tiempo que "hirieron de ceguera a los hombres que habían permanecido fuera de la entrada de la casa, de forma que no pudieron llegar a hallar la entrada. Los hombres" —obsérvese que es éste uno de los casos en que el texto bíblico denota que los emisarios o ángeles que proceden de las alturas pueden ser absolutamente semejantes a nosotros, ya que sin más los llaman 'hombres'— "dijeron a Lot: 'Vamos a destruir este lugar: grande es el clamor contra sus habitantes en la presencia de Yahveh, y Yahveh nos ha enviado para exterminarlos.'" (...) "Al despuntar el alba, y dado que Lot se hacía el remolón, los dos hombres lo tomaron de la mano, así como también a su mujer y a sus dos hijas, y por compasión de Yahveh hacia él, le hicieron salir y lo dejaron fuera de la ciudad. Mientras lo sacaban, dijeron: "¡Sálvate, por tu vida! No se te ocurra mirar atrás ni te entretengas en ningún lugar de la llanura. ¡Sálvate en la montaña, no fuera caso de que murieras!" Poco después, "Yahveh hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que venían de Yahveh desde el cielo. Y destruyó estas ciudades y toda la llanura con todos los habitantes de las ciudades y las plantas de la tierra. La mujer de Lot miró hacia atrás, y se convirtió en una estatua de sal." (Esta circunstancia hizo apuntar a algunos estudiosos la hipótesis de que se produjo allí una auténtica explosión nuclear.) "Abraham fue muy de mañana al lugar en que había estado en presencia de Yahveh. Miró hacia Sodoma y Gomorra y toda la llanura, y vio la humareda de la tierra que subía como la humareda de un horno."


El contactado Moisés

El libro del Éxodo nos ofrece uno de los casos de contacto extraterrestre más decisivos para la marcha de la Humanidad. El contactador, Yahveh, se desplazaba a voluntad en un vehículo aéreo: "Yahveh iba delante de ellos, de día en una columna de nube para mostrarles el camino, y de noche en una columna de fuego que los iluminaba, para que pudieran caminar día y noche." Inmediatamente se hace patente la intervención de Yahveh —que por su carácter marcadamente sanguinario jamás puede ser identificable con la noción de Dios— en defensa de los hijos de Israel (con la finalidad de que le admiren, teman y estén, por ende, a su servicio), masacrando implacablemente a los egipcios. Y queda patente el contacto directo de este desconocido vengador celeste con el caudillo de los israelitas, Moisés, al decirle Yahveh: "Extiende la mano sobre el mar, que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre sus conductores." Moisés extendió la mano sobre el mar, y hacia la mañana el mar regresó a su lugar, y las aguas sorprendieron —aquí el ensañamiento de Yahveh llega a sus cotas máximas— a los egipcios que huían.

El que Moisés fue —en el siglo XVI antes de JC— un hombre-contacto, queda claramente confirmado en el siguiente pasaje bíblico: "Yahveh les dijo acto seguido a Moisés, a Aharon y a María: 'Acudid los tres a la entrada del oráculo'. Y los tres fueron. Entonces Yahveh descendió en la columna de nube, se colocó a la entrada de la tienda y llamó a Aharon y a María. Y los dos salieron. Y les dijo: 'Escuchad mis palabras: si entre vosotros dos hubiera un profeta de Yahveh, me mostraría a él en visión, le hablaría en sueños. No sucede así con mi siervo Moisés; él es el hombre de confianza de toda mi casa. Yo le hablo cara a cara, en visión y no en enigmas; él contempla la imagen de Yahveh."

El libro del Exodo sigue corroborando plenamente este extremo: "Yahveh dijo a Moisés: 'Acudiré a reunirme contigo dentro de una nube espesa, para que el pueblo pueda darse cuenta de cuando hablo contigo y crea aún más en tí.'" Pero Yahveh advierte del peligro que supone aproximarse a su 'nave': "Además, márcale al pueblo un límite alrededor de la montaña y adviérteles: 'Guardáos de subir a la montaña y de tocar su base. Quien toque la montaña morirá.'" Y, efectivamente, Yahveh subió a bordo de la nube para desplazarse hasta Moisés: "Al tercer día, de madrugada, hubo encima de la montaña truenos y rayos y una nube espesa, acompañados de un fuerte resonar de trompeta." (...) "La montaña del Sinaí humeaba toda ella, porque Yahveh había bajado sobre ella con fuego." (...) "Entonces Yahveh llamó a Moisés a la cumbre de la montaña, y Moisés subió." (...) "El pueblo se mantenía lejos, mientras Moisés se acercó a la oscuridad en la cual se hallaba Yahveh." Y ya su estancia prolongada dentro de la nube-nave de Yahveh: "Moisés entonces subió a la montaña. Entonces una nube cubrió la montaña, y la gloria de Yahveh se estableció encima de la montaña del Sinaí. La nube la cubrió durante seis días, y, al séptimo día, Yahveh llamó a Moisés desde el interior de la nube. El aspecto de la gloria de Yahveh era a los ojos de los israelitas como un fuego abrasador en la cima de la montaña. Moisés penetró en medio de la nube y subió a la montaña, y permaneció en la montaña durante cuarenta días y cuarenta noches."


La primera abducción: El contactado Elías

El profeta Elias nos brinda en el siglo IX antes de JC la primera narración conocida —dentro de los textos bíblicos— en que el contactado es abducido por un objeto volante no identificado. Pero no hace falta interpretar el texto, sino que una vez más es suficiente con leerlo simplemente tal y como nos lo transmiten las Escrituras:

"Cuando Yahveh quiso hacer subir a Elías al cielo en una turbonada, Elías y Eliseo marcharon hacia Galgala." De Galgala fueron a Bet-El, de aquí a Jericó, y de allí al Jordán. Tanto en Bet-El como en Jericó, los profetas del lugar le dijeron a Eliseo: "¿Sabes que hoy Yahveh quiere llevarse a tu señor por los aires, por encima de tu cabeza?", con lo cual confirmaron que se trataba de un encuentro con abducción previamente anunciada y acordada. La historia termina así, literalmente, junto a la orilla del río Jordán: "Mientras iban caminando y hablando, un carro de fuego con caballos de fuego separó al uno del otro, y Elías ascendió al cielo en la turbonada. Al verlo Eliseo, gritó: '¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su conductor!'."

Ya sé que no encaja lo del carro de fuego con caballos de fuego, pero ¿qué otra forma de describir a un "vehículo" volante que transporta a una persona, tenía un testigo que no tenía la más remota idea de lo que era un aparto volante fabricado por alta tecnología por seres inteligentes, si no era comparándolo con lo que él conocía como medio de transporte: un carro tirado por caballos?

Posiblemente de una forma similar abandonara mucho tiempo antes nuestro planeta uno de los personajes más intrigantes que lo pisaron, cual fue el padre de Matusalén, Henoc. Cuenta el texto bíblico: "Henoc vivía con Dios, y desapareció, porque Dios se lo llevó."


El contactado Isaías, precursor de Albert Einstein: Nueva abducción

No estará de más recordar aquí otro texto bíblico, cual es el escrito apócrifo titulado Visión de Isaías, que relata cómo el profeta Isaías, en el siglo VIII antes de JC, duda de la veracidad de su fe en la grandeza del Todopoderoso, por cuya razón es contactado e invitado a subir al cielo. Al ver allí la majestad del llamado Creador, Isaías se arrepiente de sus dudas. El emisario que le había conducido al cielo se disponía a acompañarle de regreso a la Tierra. "¿Por qué tan pronto?" —suplicó el profeta—. "No llevo más de dos horas aquí." "Dos horas no: treinta y dos años", rectificó el emisario, advirtiéndole, sin embargo, que estos treinta y dos años no habían transcurrido para él: vuelto a la Tierra tendrá la misma edad que tuvo al partir.

Tenemos aquí un ejemplo de aplicación práctica de la teoría de la relatividad. Pero, ¿cómo la podía conocer el autor del apócrifo, escrito antes del siglo III de nuestra era? La pregunta no es capciosa ni ligera. Poco importa que la Iglesia reconozca la autenticidad o no de este texto apócrifo. Poco importaría incluso en este caso el que Isaías ascendiera realmente a algún punto externo a la atmósfera terrestre o no. Poco importaría para esta pregunta el que efectivamente realizara este asombroso viaje espacial. Porque lo que realmente es inquietante en este texto —y que alguien me lo aclare si puede— es cómo un autor que vivió antes del siglo III de nuestra era, era capaz de poner un ejemplo práctico de aplicación de la teoría de la relatividad formulada por Albert Einstein en nuestros días.


El contactado Habacuc y su fugaz viaje aéreo

Relata el texto bíblico del libro del profeta mayor Daniel otro curioso caso de contacto: "Vivía en Judea el profeta Habacuc, que había preparado un cocido, había untado pan en una cazuela, y salía al campo para llevárselo a los segadores. El emisario del Señor le dijo: 'Lleva la comida que aquí tienes a Babilonia, a Daniel, dentro de la cisterna de los leones.' Habacuc respondió: 'Señor, ¡yo no he visto nunca Babilonia, ni conozco la cisterna!' El emisario del Señor lo tomó por la coronilla y, asiéndole de los pelos por los aires, lo dejó en Babilonia sobre la cisterna, con la fuerza de su ala. Habacuc gritó: '¡Daniel, Daniel, toma la comida que Dios te envía!' Y Daniel dijo: 'Has pensado en mí, oh Dios, y no has abandonado a los que te quieren.' Daniel se levantó y comió. Y el emisario del Señor devolvió inmediatamente a Habacuc a su lugar."


El contactado Daniel

Ya poco antes los protectores celestes de Daniel le revelaron a éste con pelos y señales las características de los próximos reinados en la zona. Evidenciaban con ello que su intervención podía encauzar los destinos de los países, y esta situación se ha venido prolongando a lo largo de la historia de la humanidad hasta nuestros días. El profeta Daniel nos describe a sus 'contactos' de esta forma tan poco divina y, en cambio, tan tecnológicamente avanzada:

"El día 24 del mes primero, mientras me hallaba a orillas del gran río" —se refiere al Tigris— "alcé los ojos y vi a un hombrte vestido de lino, con el dorso ceñido de oro de Ufaz. Su cuerpo era como el crisólito; la cara, como el fulgor del relámpago; los ojos, como antorchas de fuego; los brazos y las piernas, como el reflejo del bronce pulido; el sonido de sus palabras, como el murmullo de una multitud." (...) "Mientras así me hablaba, bajé la cabeza sin decir nada; y como una semejanza de mano de hombre me tocó los labios." (...) "Nuevamente la apariencia humana me tocó y me confortó." Más adelante, Daniel nos relata que este misterioso personaje humanoide no estaba solo: "Y yo, Daniel, vi a otros dos que estaban de pie, uno en esta orilla del río y el otro en la otra orilla del río. Y le hablé al hombre vestido de lino que se hallaba por encima del agua del río: '¿Hasta cuándo, el fin de las cosas extraordinarias?' Y oí al hombre vestido de lino que estaba encima del río: 'Todas estas cosas se acabarán cuando se haya acabado el poder del que oprime al pueblo santo.'"

Insisto: ¿quién es ése, a quien tanto le interesa intervenir en nuestra historia?


El contactado Ezequiel

Tiempo después, en el siglo VI antes de JC, el profeta Ezequiel tuvo un encuentro similar junto al río Quebar, cerca de Babilonia, quedando descrito en su libro uno de los más detallados testimonios de encuentros cercanos con objetos volantes no identificados que podemos encontrar en los tiempos antiguos. No hay espacio aquí para reproducir su extensa descripción, que finaliza con esta indicación de que hubo un "contacto":

"Y lo ví, y caí sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba. Me dijo: 'Hijo de hombre, levántate, que quiero hablarte.'"

Del relato de Ezequiel se desprende claramente que se trata de la descripción detallada del descenso de un aparato volante que se dirige hasta el lugar en el que se halla el profeta, se detiene allí junto a él, momento en el que uno de sus tripulantes (o acaso el único) se dirige al profeta para entablar una conversación. El estudio más serio y autorizado de cuantos se han efectuado del fenómeno observado y descrito por Ezequiel es indudablemente el que llevó a cabo Josef F. Blumrich, ingeniero jefe responsable de la Oficina de Construcción de Proyectos de la NASA, agencia que le concedió en 1972 la medalla para Servicios Excepcionales. El resultado de sus investigaciones fue no sólo la afirmación rotunda y categórica de que Ezequiel vio efectivamente una nave espacial, sino la descripción total y compleja de la misma. Afirma que encontró todos los elementos para la rediseñación del aparato, en los textos bíblicos. Tanto es así, que llegó a patentar en los Estados Unidos, para aplicaciones tecnológicas actuales, la especial configuración de la famosa "rueda en rueda" que cita el texto bíblico de Ezequiel.


Maya contactada para dar a luz a Buda

Por aquellos mismos años, en el siglo VI antes de JC, en tierras situadas mucho más al Este, en las estribaciones inferiores del Himalaya, una mujer debidamente preparada para ello —Maya—, concibe a un ser que nace sin padre terrestre. La mujer había formulado voto de castidad, habiendo conseguido que su marido, Suddhodana, no la obligara a cumplir los deberes conyugales, al igual que sucedería algo más de medio milenio más tarde con María y José. Además, al igual que en el caso de ésta, los dioses velaban por Maya y por el precioso embrión que habría de ser el Buda. Si bien en el caso de Maya el contacto se diluye más en la indefinición, las circunstancias que rodean todo el nacimiento de Buda —y que aquí una vez más por razones de espacio no tienen cabida— indican con claridad que se trataba de una orquestación muy similar a la que tuvo lugar en Palestina siglos más tarde, como inmediatamente pasaremos a ver.


Dos contactadas de excepción: María y su madre Ana

Las ayudas externas fueron sucediéndose a lo largo de la vida de Maria. Por ejemplo, leemos en el Evangelio del Pseudo Mateo que cuando María sentía dolores de parto, "apareció ante los viajeros un hermoso niño que lucía una espléndida vestidura." (...) "Y mandó el emisario parar la caballería, porque el tiempo de dar a luz se había echado ya encima. Después mandó a María que bajara de la cabalgadura y se metiera en una cueva subterránea, donde siempre reinó la oscuridad, sin que nunca entrara un rayo de luz, porque el Sol no podía penetrar hasta allí. Mas en el momento mismo en que entró María, el recinto se inundó de resplandores y quedó todo refulgente como si el Sol estuviera allí dentro. Aquella luz divina dejó la cueva como si fuera al mediodía. Y, mientras estuvo allí María, el resplandor no faltó ni de día ni de noche." Como puede apreciarse, una cueva debidamente preparada: el emisario les dice que tienen que penetrar precisamente en ella.

Pero retrocedamos a la infancia de la propia madre de Jesús y aún más, a su misma concepción. Resulta que Ana, la madre de María, ya concibió a ésta gracias a la intervención de seres procedentes de fuera de este planeta. Leemos en el Evangelio del Pseudo Mateo que Joaquín, después de vivir veinte años de matrimonio con Ana, no tuvo de ella hijos ni hijas. Avergonzado, un buen día se marchó lejos, a la montaña, sin siquiera despedirse de Ana. Hasta que "un joven apareció en las montañas en que Joaquín apacentaba sus rebaños, y le dijo: 'Baja de las montañas y vuelve al lado de tu esposa, a quien encontrarás encinta, porque Dios ha suscitado progenitura en ella, y su posteridad será bendita." Dicho lo cual, "el emisario se elevó hacia el cielo".

Nacida de forma tan peculiar María, y destetada al tercer año, Joaquín y Ana la confiaron a la pequeña congregación de vírgenes que pasaban el día y la noche glorificando a Dios. A partir de este momento, María, la futura madre de Jesús, es visitada permanentemente por los mensajeros, que no la pierden de vista y la mantienen en condiciones óptimas para su futura misión: "Desde entonces en adelante consumía todo el tiempo en oración hasta que se dejaba ver el emisario del Señor, de cuyas manos recibía el alimento." (...) "Cada día usaba exclusivamente el alimento que recibía de manos del emisario..." (...) "A menudo se veía a los emisarios conversar con ella, y obedecerla con el afecto de verdaderos amigos."

Más adelante, cuando un buen día José regresa junto a María después de haber estado trabajando de carpintero en Capernaum durante meses, y encuentra a su mujer encinta, las doncellas que habían estado haciendo compañía a María aplacan su desesperación: "Nosotras sabemos que ningún hombre la ha tocado..." (...) "A diario un emisario conversa con ella, y a diario recibe su alimento de manos de ese emisario." (...) "Y, si quieres que te declaremos nuestras sospechas, nadie la ha puesto encinta, sino es el emisario del Señor."

¿Cabe caso de contacto más directo que el que nos narra este Evangelio del Pseudo Mateo? El resultado de tal contacto es sobradamente conocido.


El contactado Mahoma

Si entre el caso de contacto de Maya, la madre de Buda, y de María, la madre de Jesús, han pasado algo más de quinientos años, vuelven a transcurrir otros tantos entre el contacto vivido por María y el siguiente en importancia. El contactado es en esta ocasión un hombre realmente extraordinario, Muhammad Ibn Abdallah, analfabeto como la inmensa mayoría de los habitantes de La Meca. Próximo a cumplir los 40 años, este hombre es contactado para ser convertido en el profeta Mahoma. El contacto se produjo una serena noche del 17 de Ramadán del año 609 de la era cristiana, mientras Muhammad estaba entregado a la meditación, aislado en una gruta del Hira, cerca de La Meca, momento en que se le apareció un emisario descendido del cielo que le dijo: "Yo soy Gabriel, el emisario enviado por Dios para comunicarte que has sido elegido para que le anuncies a la Humanidad su mensaje revelado." Salpicado está el mensaje revelado del Corán de ejemplos de mensajeros que descienden de las alturas. Demasiado recadero volante aparece pues también aquí, en el origen de la fe islámica, que en el curso de quince siglos se ha afianzado en el tercer lugar del ranking mundial de las grandes religiones, detrás de los budistas y de la Iglesia católica. 700 millones de personas creen hoy que Al'lah —del que sólo tienen noción a través de lo que predicó un humano, Muhammad Ibn Abdallah, en base a lo que le dictó un mensajero volante, Gabriel— se identifica con la esencia de Dios. Realmente, los Poderosos del Cielo son hábiles psicólogos.


El contactado Jonathan Swift

Otro tipo de contacto es el que nos ofrecen de forma indirecta escritores como por ejemplo Jonathan Swift o Julio Verne.

En sus Viajes de Gulliver, en el capítulo 'Viaje a Laput', Jonathan Swift, el singular "cura loco", deán de San Patricio, en Dublín, da a conocer singulares datos astronómicos correctos, que en su siglo nadie conocía aún. Gulliver —el personaje por cuya boca habla Swift— afirma que dichos datos los obtuvo de unos individuos que tripulaban una isla volante, redonda y resplandeciente, gobernada a voluntad por sus tripulantes recurriendo al magnetismo. Dichos tripulantes le comunican a Gulliver la existencia —en órbita alrededor de Marte— de dos satelites minúsculos, imposibles de ver a simple vista. Insisto: nadie conocía la existencia de los satélites de Marte en el momento en que se publicaron los Viajes de Gulliver, en el año 1727. Los satélites de Marte —exactamente dos y además pequeños— fueron descubiertos para la ciencia oficial por el astrónomo Asaph Hall en el año 1877, desde el observatorio de Washington. Ciento cincuenta años después de ser descritos por Jonathan Swift.


El contactado Julio Verne

Otro caso comparable al de Jonathan Swift es el del también novelista Julio Verne. En su obra De la Tierra a la Luna avanza notables coincidencias con los vuelos tripulados que el hombre realizaría cien años más tarde. Veamos algunas: En la novela de Verne, los viajeros a la Luna —tres, al igual que los tripulantes de las futuras cápsulas Apolo— son lanzados desde la península de Florida, en los Estados Unidos, desde un lugar que dista solamente 200 km de Cabo Cañaveral, en la misma Florida. En la novela de Verne, los protagonistas dudan inicialmente si efectuar el lanzamiento desde Florida o desde el litoral meridional de Texas. Y si la NASA lanza las cápsulas Apolo desde Florida, instaló su mundialmente famosa central de operaciones precisamente en Houston, en el litoral meridional de Texas.

La duración del viaje de la Tierra a la Luna es, en la novela, de tres días, exactamente la duración del viaje real efectuado por los astronautas americanos cien años más tarde. De regreso a la Tierra, la cápsula de los tres intrépidos viajeros de la novela cae en el océano Pacífico, en donde un navío estadounidense los rescató. Y la cápsula que efectuó el primer vuelo humano a la Luna —Apolo 8—, rescatada igualmente por un navío estadounidense, cayó también en el Pacífico, apenas a dos millas y media de distancia del lugar indicado en la novela de Julio Verne. Una diana sin discusión, si consideramos que la superficie del océano Pacífico es de 166 millones de km cuadrados. Más: el comandante de la cápsula Apolo 8, en una carta enviada al nieto de Julio Verne, en la que califica a éste de "uno de los grandes adelantados de la era del espacio", escribe: "Nuestra nave espacial fue lanzada desde Florida, al igual que la de Barbicane, y tenía el mismo peso y la misma longitud que aquélla."

El primer vuelo humano a la Luna imaginado (?) por Julio Verne partió en diciembre de un año indeterminado de la década de los 60 del siglo pasado. El primer vuelo humano tripulado a la Luna se realizó cien años más tarde, y efectivamente en el mes de diciembre de un año de la década de los 60: fue el 21 de diciembre de 1968 cuando el el Apolo 8 los primeros tres hombres llegaron a la Luna, la orbitaron y regresaron a la Tierra, amerizando en el Pacífico... Tal vez Julio Verne se acercó excesivamente a la realidad para que todo no fuera más que una coincidencia casual.

Los ejemplos de Jonathan Swift, de Julio Verne y de muchos otros no mostrados aquí nos colocan sobre una pista. ¿De dónde obtuvieron sus datos? Entre las varias posibilidades, no cabe perder de vista ésta: que alguien no perteneciente a nuestra especie humana terrestre nos pudiera inocular determinadas ideas. Sería una forma de contacto, de manipulación y de encauzamiento tan inadvertida, como grave y posible.


Caudillos contactados

Otro estilo de contacto lo brindan las biografías de distintos líderes de la antigüedad, de los que si bien no se tiene noticia de contactos directos con seres extrahumanos, sí quedan patentes intervenciones inteligentes procedentes de las alturas, por lo general en favor de los respectivos líderes. Recordemos como ejemplos los casos de Aulio Postumio, que vió apoyada en el año 498 antes de JC su batalla contra Tarquino y Octavio Manilio, junto al lago Regilo, por la repentina presencia de dos extraños jinetes de estatura superior a la humana, que se pusieron a la cabeza de las tropas de Aulio Postumio y dieron la vuelta a la batalla, en favor de Postumio; de Alejandro Magno, al que varios escudos volantes en formación triangular propiciaron con su decidida intervención el asalto y toma de Tiro, en el año 322 antes de JC; de César, cuya vida se ve salpicada de apariciones sobrehumanas, entre las que destaca el objeto ígneo que cayó del cielo para precipitarse sobre el campamento de su adversario Pompeyo, en el año 48 antes de JC, para decidir la victoria finalmente a favor de César; de Constantino el Grande, que obtuvo la victoria sobre Majencio y se convirtió al cristianismo, en el año 312, después de hacer acto de presencia sobre sus tropas un enorme objeto volante no identificado en forma de cruz o de espada; de Carlomagno, finalmente, cuyas tropas superaron el asedio a su castillo de Sigisburg, al que les estaban sometiendo los sajones, gracias a la aparición inesperada de dos escudos volantes a baja altura sobre el castillo, que hicieron huir despavoridos a los sajones que, además, se convirtieron al cristianismo por esta aparición celeste.

Cabría hablar aún del contenido de las epopeyas del Mahabharata y del Ramayana, de los conocimientos imposibles de los dogones, en Mali, del éxodo de los Aztecas, calcado del de los israelitas, y de tantos otros ejemplos de contactos con fenómenos extrahumanos inteligentes en la antigüedad. Pero una vez más, la casuística es muchísimo más amplia que el espacio disponible para reflejarla.

© Andreas FABER-KAISER
fuente: Web AFK