Los expertos instan a la elaboración de directrices para el contacto extraterrestre

4 de noviembre de 2013
"En el caso de que se descubra evidencia de vida inteligente en otro mundo, será un evento social, cultural y tecnológicamente más influyente para los humanos, que tendrá que ser manejado con mucho cuidado y asegurarse de que nuestra cultura y su cultura permanezca intactas y que no nos influya este nuevo conocimiento". Kelvin Long, fundador del Proyecto Icarus.


Contacto extraterrestre


Son varios los científicos que llevan tiempo afirmando la existencia de vida extraterrestre, un hecho que rápidamente era desacreditado por las más altas esferas de la comunidad científica. Pero con el paso del tiempo muchas más voces en el campo de la ciencia se alzaron en contra de la “religión” científica, que muchos adoran y apoyan ciegamente.

Incluso recientemente, un equipo de científicos británicos dijeron haber descubierto vida extraterrestre, un hecho que curiosamente pasó completamente desapercibido por los medios de comunicación a nivel mundial. Todo estos detalles han hecho que muchas personas se cuestión el papel de la ciencia en nuestra sociedad, que parece encubrir un inevitable contacto extraterrestre.

Ahora expertos han advertido que la humanidad debe comenzar a plantearse como interactuar con nuevas especies extraterrestres, mucho antes de que entremos en contacto con ellos.


Preparados para el contacto extraterrestre


Según los expertos que asistieron al Congreso “Starship Congress” en agosto, es necesario que se cree un estricto conjunto de directrices que rijan la forma en que los futuros exploradores del espacio interestelares interactúen con los extraterrestres.

Otro de los puntos a tener en cuenta es que las personas que viajen a otros mundos estarán llevando aspectos tangibles e intangibles de la cultura humana con ellos, por lo que debe ser tratado con responsabilidad antes de ser enviado a un planeta extraterrestre.

“Creo que todo se reduce a lo que vamos”, dijo Armen Papazian, el director general del centro internacional de Desarrollo Espacial. “¿Confiamos en que este es un universo hermoso, un increíble cosmos? ¿Realmente creemos que se trata de un paisaje increíble, es un lecho de estrellas? ¿Qué pensamos que vamos por ahí para encontrar y vamos a aceptarlo o vamos a utilizarlo? ¿Estamos tratando de exportar nuestra economía de escasez o estamos tratando de disfrutar del abundante cosmos?… Los que estamos aquí, vamos a exportar nuestro conocimiento a donde quiera que vayamos”.

Por su parte Richard Obousy, presidente del proyecto Icarus, dijo que es posible que los seres humanos en el futuro no tengan ganas de aterrizar en exoplanetas después que vaguen libremente en el espacio durante años.

“No estoy convencido de que cuando tengamos la capacidad de construir naves espaciales… vamos a querer ir de un abismo gravitacional a otro abismo gravitacional”, dijo Obousy. ”No estoy convencido de que la solución de explorar planetas o lunas va a ser muy necesario”.

Pero los expertos coincidieron en lo mismo, que los seres humanos no pueden dejar de explorar e interactuar con otros mundo a su alrededor.

“No los dejaremos solos”, dijo James Benford del proyecto Icarus. “Nos gustaría explorar la ecología alienígena extensivamente para entender si hay interacciones que conducen a incompatibilidades. Habría que establecer estaciones de investigación humana, porque hacer eso es un problema muy complejo. Parece poco probable que hubiera interferencias entre ecologías evolucionado por separado, sobre todo si se minimiza la contaminación y el desgaste de los trajes apropiados”.


Contacto extraterrestre


Les Johnson, del Tennessee Valley Interstellar Workshop, y su equipo ya han desarrollado tres principios morales que espera que sirva de guía para cualquier interacción con todo tipo de vida extraterrestre:
  • Aprenda todo lo que pueda antes de correr el riesgo de cualquier tipo de interacción directa.
  • Si parece estar vivo, no lo toque.
  • Evite llevar muestras al mundo de origen, ya que podría no ser totalmente incompatible con nuestro ecosistema.
En el desarrollo de una estrategia para el primer contacto, también puede ser importante pensar en las capacidades mentales y el bienestar físico de los extraterrestres con los que los seres humanos podrían entrar en contacto. Porque según expresaron los expertos, descubrir una civilización más avanzada viviendo en algún lugar del universo podría ser tan desastroso para los seres humanos de todo el mundo como lo fue para los pueblos indígenas cuando los conquistadores llegaron a América del Norte por primera vez.

“No fueron sólo las armas, las enfermedades o el acero, fue la sorpresa de descubrir que no eres el único”, dijo Benford. “Eso es una cosa que realmente preocupa”.

Pero como siempre ocurre, a pesar de todas estas directrices, serán los pioneros de otros mundos los que harán cumplir en última instancia, o hacer caso omiso de las normas.

“Una civilización extraterrestre será esencialmente ingobernable, y seguir las directrices establecidas será decisión del equipo”, dijo Johnson. “Cuando alguien está a varios años luz de casa y han encontrado algo que nunca se encontraron antes, estarán tomando decisiones, independientemente de lo que los principios morales que nosotros les creamos”.

Entonces cabe esperar que las decisiones sean correctas, porque si no nos podríamos enfrentarnos a una verdadera guerra interestelar, o mejor, viendo a lo que estamos siendo sometidos los humanos sería más una invasión extraterrestre.

También hay que decir que las directrices que proponen los expertos del proyecto Icarus son realmente interesantes, pero mucho antes que todo esto habría que pensar en la posibilidad de que seres extraterrestres puedan ser los primeros en contactar con nosotros, que para muchos científicos creen que representaría un verdadero peligro para la humanidad.


Fuente: Mundo esotérico y paranormal


Anterior: Científicos británicos afirman haber descubierto vida extraterrestre

Al encuentro con formas de vida extraterrestre


Científicos convocados por la Royal Society de Londres señalan que debemos prepararnos para este descubrimiento

Las formas de vida extraterrestre serán detectadas muy pronto gracias a las tecnologías disponibles, por lo que tenemos que estar preparados para las consecuencias de este hallazgo. Ésta es una de las conclusiones a la que han llegado científicos y astrónomos de todo el mundo, reunidos recientemente en un encuentro de la Royal Society de Londres, para discutir cuestiones relacionadas con la vida alienígena. Sus argumentos, aunque parecen sacados de la ciencia ficción, en realidad tienen una base científica y tecnológica. Por Yaiza Martínez.

Los pasados 25 y 26 de enero se celebró una conferencia en la Royal Society de Londres en la que se discutieron cuestiones relacionadas con la existencia de vida en otros planetas.

¿Qué aspecto tendrán los extraterrestres si los encontramos?, ¿Se encontrarán formas de vida similares a la nuestra en el espacio exterior o, por el contrario, estas formas de vida serán más parecidas a las que nos ha mostrado en incontables ocasiones la ciencia ficción?, fueron algunas de esas cuestiones.

Bajo el nombre de “The detection of extra-terrestrial life and the consequences for science and society” (La detección de vida extraterrestre y sus consecuencias para la ciencia y la sociedad), la conferencia reunió a los principales astrónomos y científicos de todo el mundo, que intentaron dilucidar, además, qué pasará realmente cuando el ser humano encuentre señales de vida en otros planetas.


Las formas de vida extraterrestre serán detectadas muy pronto gracias a las tecnologías disponibles, por lo que tenemos que estar preparados para las consecuencias de este hallazgo. Muy cerca

El hallazgo de vida extraterrestre no es una posibilidad remota, aseguran los científicos. Los astrónomos son ya capaces de detectar planetas orbitando alrededor de estrellas lejanas, y en los que podrían existir formas de vida.

Las generaciones que actualmente poblamos la Tierra llegaremos a ver la detección de señales de vida extraterrestre en alguna parte del Universo, aseguran los expertos. ¿Qué pasaría si esto sucediera?

En un comunicado publicado por la Universidad St. Andrews se explica que, ahora más que nunca, la humanidad tiene que prepararse para las consecuencias de un posible encuentro con formas de vida alienígenas.

Según declaró en la conferencia Martin Dominik, de la Escuela de Física y Astronomía de dicha universidad, los rápidos avances alcanzados en las tecnologías de exploración espacial hacen que esta posibilidad sea una posibilidad real.

Dominik afirma: “podría ser que no estuviéramos solos en el universo, lo que afectaría radicalmente la forma en que la humanidad se comprende a sí misma. Tenemos que estar preparados para las consecuencias”.


Técnica clave

Dominik es pionero en la exploración planetaria. De hecho, en 2006, él y su colaborador, Keith Horne, descubrieron el planeta más parecido a la Tierra de los encontrados hasta el momento.

Bautizado como “ OGLE-2005- BLG-390Lb”, este planeta tiene una masa cinco veces mayor que la de la Tierra, y se encuentra a unos 20.000 años luz de distancia, cerca del centro de la Vía Láctea, orbitando alrededor de una estrella más pequeña que el Sol.

Según explicó en 2006 la Universidad St.Andrews en un artículo, este planeta es demasiado frío para contener vida, pero fue encontrado con una técnica denominada de microlente gravitacional, que permite detectar objetos de la masa de un planeta o de la masa de una estrella, independientemente de la luz que éstos emitan.

El hallazgo del OGLE-2005- BLG-390Lb con esta técnica supuso un resultado innovador, clave para la búsqueda posterior de formas de vida extraterrestre.


Alienígenas inteligentes

Por otra parte, en la conferencia de la Royal Society, Lord Rees, Presidente de la Royal Society y Astrónomo Real, afirmó que el descubrimiento de vida extraterrestre podría cambiar a la humanidad para siempre, alterando la visión que tenemos de nosotros mismos y de nuestro lugar en el cosmos.

Según Rees, la tecnología de que se dispone está ya tan avanzada que no sólo podremos detectar planetas no mayores que la Tierra orbitando alrededor de otras estrellas, sino que también seremos capaces de saber si estos planetas tienen continentes y océanos o el tipo de atmósfera que los rodea.

Rees añadió que, si se encontrara alguna forma de vida alienígena, incluso una forma muy simple, en cualquier lugar, nos enfrentaríamos a uno de los mayores descubrimientos del siglo XXI.

El científico señaló tener la sospecha de que hay vida e inteligencia en otros lugares del universo, en formas que nos resultan inconcebibles. Incluso, podría haber formas de inteligencia superiores en capacidad a la inteligencia humana, tan alejadas de ésta como nosotros lo estamos de un chimpancé.


Proyecto SETI

En otra Intervención de la conferencia, el profesor Paul Davies, de la Universidad de Arizona, explicó el estado actual y futuro del Proyecto SETI, señalando que se necesitan más esfuerzos y flexibilidad para cuestionar las ideas existentes sobre qué forma podría tomar una inteligencia alienígena, cómo podría intentar un ser inteligente extraterrestre contactar con los humanos, y cómo podríamos responder si alguna vez este contacto se produce.

SETI es el acrónimo del inglés Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, un proyecto con el se intenta desde hace 15 años encontrar vida extraterrestre inteligente, ya sea por medio del análisis de señales electromagnéticas capturadas en distintos radiotelescopios, o bien enviando mensajes de distintas naturalezas al espacio con la esperanza de que alguno de ellos sea contestado.

Hasta la fecha, no se ha detectado ninguna señal de claro origen extraterrestre, sin incluir la todavía sin definir Señal WOW, nombre que se le dio a una captación de radio que podría ser el único mensaje recibido hasta la fecha procedente de seres inteligentes alienígenas.

Esta señal fue registrada el 15 de agosto de 1977 por el radiotelescopio Big Ear, y procedía de la zona oeste de la constelación de Sagitario.


Otras técnicas novedosas

Hemos hablado en otras ocasiones de las tecnologías emergentes en la búsqueda de vida extraterrestre. Por ejemplo, el pasado mes de abril se hizo público que un equipo de investigadores norteamericanos había ideado un novedoso sistema que, basado en el análisis de la “quiralidad” de las moléculas (propiedad que permite saber en qué dirección reflejan éstas la luz), podría introducirse en un futuro en un telescopio gigante o en una sonda espacial para rastrear planetas lejanos para tratar de encontrar “marcas” moleculares que revelen la presencia de vida en dichos planetas.

Por otra parte, el pasado mes de octubre, científicos canadienses revelaron que habían creado un microscopio robusto y sencillo llamado DIHM, destinado a investigar formas de vida extraterrestres en misiones espaciales. En ellas DIHM podría dedicarse a registrar imágenes de cualquier objeto que midiese como mínimo 100 micrómetros.

Por último, en septiembre de 2009, supimos que un equipo de investigadores Investigadores de la Open University del Reino Unido están creando una nueva ecuación con la que se podrá cuantificar matemáticamente el potencial de un hábitat determinado para albergar vida.

Este “índice de habitabilidad” ayudará a determinar qué lugares de nuestra galaxia podrían ser entornos habitables, es decir, qué planetas disfrutarían de la presencia de un solvente (como el agua), tendrían materiales posiblemente orgánicos, unas condiciones generales benignas y algún tipo de recurso energético.

Fuente: Tendencias 21



Preparación para el contacto extraterrestre


Los encuentros cercanos

Encuentro cercano En el artículo anterior hablamos que la preparación para el contacto ―y fundamentalmente, para mantenerlo― requiere de una base sensitiva. Como vimos, ello involucra técnicas de meditación, percepción de energías y comprensión de las dimensiones sutiles de la naturaleza. No es extraño, por cuanto los seres que nos contactan no sólo han evolucionado tecnológicamente, sino también psíquicamente. No en vano emplearon sus facultades mentales para generar los primeros acercamientos y contactos. En este artículo, ofreceremos un breve repaso de lo que significa el contacto con “ellos”, recordando las características que debe tener todo canal o antena, cómo confirmar los presuntos mensajes recibidos, los tipos de encuentros cercanos de acuerdo a la ufología, y la diferencia que existe entre el contacto con seres extraterrestres y la denominada Hermandad Blanca.


Por qué el contacto

Todos sabemos que la comunicación une y agrupa a las civilizaciones. En este caso, ante la posibilidad de entrar en contacto con formas de vida superior, el conocimiento y enseñanza que se desprendería de este encuentro es invalorable. Es como hallarnos ante un gran portal de oportunidades que podría redimensionar nuestra comprensión del Universo y de nosotros mismos.

Ello se desprende de la interacción con otras formas de vida inteligente que han alcanzado un alto nivel evolutivo. Pero no porque sean mejores que nosotros, sino porque se trata de razas más antiguas que han enfrentado todo tipo de situaciones ―guerras, incluso― para llegar donde se encuentran ahora. Hoy podemos afirmar que debido a su inteligencia es que no contactan abiertamente con la humanidad, pues ello podría suponer un “shock” de civilizaciones. Nuestra accidentada historia humana les da la razón.

No obstante, ellos han venido estimulando un programa de contacto en el planeta con miras a un futuro encuentro masivo. Para ello han establecido comunicación tanto con gente común y corriente como con importantes científicos y líderes mundiales, aunque estos últimos sean más discretos ―por razones obvias― en revelar sus experiencias.

A pesar que varios gobiernos del mundo y Fuerzas Aéreas liberaron información sobre los ovnis, al punto de que el ex astronauta Edgar Mitchell (Capitán del Apolo XIV) exigiera recientemente a Barack Obama en sumarse a la desclasificación de los “no identificados” y que revele su naturaleza extraterrestre, aún hay mucha madera por cortar en torno a nuestra comprensión de los extraterrestres y sus intenciones. De lo único que tenemos certeza quienes sostenemos haber vivido la experiencia, es que nos observan desde hace mucho y que no vienen con malas intenciones.

Generar un puente que nos lleve de regreso al corazón del UniversoEl plan de contacto, según lo que hemos vivido y estudiado, parece apuntar a la elevación de la conciencia humana ante su inexorable destino cósmico. A prepararnos. A generar un puente que nos lleve de regreso al corazón del Universo. El contacto sería solo un medio, y no un fin, para alcanzar el siguiente nivel de evolución. ¿Estamos listos? Pienso que estamos en el camino. Pero hay que observar detenidamente la experiencia que significa relacionarse con formas de vida superiores. Debo subrayar que el contacto con ellos requiere una gran responsabilidad. Si bien es cierto lo extraterrestres conocen muy bien cuándo, con quiénes y por qué, es nuestra la responsabilidad de mantener el balance y la preparación para sobrellevar de la mejor manera una experiencia semejante.

Sobre los contactos, casi siempre, ellos elijen acercarse de forma sutil para luego intentar una aproximación más directa. Suelen optar por conexiones mentales o, incluso, a través del mundo de los sueños, antes de concertar una “prueba física”, como lo puede ser un avistamiento señalado previamente, con lugar, día y hora exactos, o el mismísimo encuentro cara a cara con ellos, aunque debo añadir que no en todos los casos la relación con estos seres deba seguir ese paso. Lo cierto es que la conexión mental o telepática es la piedra cimiento del “modus operandi” de los Guías o Hermanos Mayores, como les llamamos en nuestra experiencia de contacto. ¿Cómo opera la telepatía? ¿Qué características debería tener un canal o antena? ¿Cómo identificar un buen mensaje de un mentalismo?


Sobre el método de recepción de mensajes telepáticos

Los mensajes mentales son formas de pensamientos que fluyen y recorren ilimitadas distancias hasta llegar a un receptor, que los decodifica e interpreta, y algunas ocasiones, plasmándolos por escrito (Psicografía o escritura automática). Podríamos decir que estos seres (y vale para otro tipo de entidades, como seres de luz) que toman contacto con nosotros asumen el papel de emisor —lo cual no es improbable dados los altos niveles psíquicos que han desarrollado— y el contactado en la Tierra asume una función de receptor o antena, estando totalmente consciente antes, durante y después de la recepción. Este último punto es muy importante de aclarar para no confundir las prácticas de recepción telepáticas con espiritismo o mediumnismo.

La telepatía es una capacidad inherente y natural al ser humano. Ejemplos lo vemos a diario: como cuando “adivinamos” lo que alguien nos va a decir antes de que pronuncie palabra alguna, o cuando pensamos “algo” y de pronto una persona nos “escucha”, como si hubiésemos expresado nuestra idea en voz alta. ¿A quién no le ocurrió? El tema pasa por desarrollarlo. Y no es difícil abrir la mente cuando uno adquiere una técnica de adiestramiento basada en la respiración consciente y la concentración. La meditación, como afirmamos en el artículo anterior, es la base de toda preparación psíquica.

Y la telepatía no es un tema poco serio. Recordemos que hay numerosas investigaciones científicas al respecto. Quizá el caso más célebre sea el del astronauta Edgar Mitchel, que a bordo del Apolo XIV en el momento de su paso detrás de la Luna, inició un experimento de telepatía con un receptor que se hallaba en la Tierra, específicamente en la ciudad de Chicago, en los Estados Unidos —el receptor era nada más y nada menos que el gran psíquico e ingeniero sueco Olof Johnson—. Según la comunicación de la Universidad de Massachussetes, los aciertos de Mitchel fueron notables (cerca de un 80%) a pesar de estar separado de nuestro planeta por más de 400.000 Km. La experiencia que vivió Mitchel en este viaje espacial cambió su vida como científico y militar norteamericano, dedicando sendos esfuerzos a comprender la mente humana, tarea que lleva en la actualidad en su Instituto de investigación en San Francisco, California. Mitchell también piensa que todos los seres humanos podemos desarrollar la comunicación mente a mente. Y sin duda, los seres que nos contactan ya lo lograron.


Características de una verdadera comunicación

De acuerdo a lo que hemos aprendido, todo aspirante que procure lograr y mantener un contacto mental debe ser una persona sana física, mental y espiritualmente. Con un gran sentido de autocrítica que le permita no perder de vista los posibles mensajes recibidos.

Y sobre las características que debería poseer toda auténtica comunicación, estas son:
  • Todo buen mensaje debe ser coherente y lógico.

  • Contener una sabiduría sencilla y profunda.

  • Ser positivo y de alternativa, y no caer jamás en el juego del catastrofismo.

  • Siempre aportará algo nuevo, y no será sólo la repetición de mensajes anteriores. Además, los mensajes no se contradicen, sino que se amplían y profundizan.

  • Los mensajes auténticos son atemporales. No importa cuando se recibió, pues al leerlos uno sienten que cumplen su función en el aquí y el ahora. Su sabiduría rompe el espacio tiempo.

  • Son de proyección futura, trayendo un aporte que la intuición percibe y la mente muchas veces no logra comprender.

  • Un verdadero mensaje debe ser universalista y no personal, ni exclusivo.

  • Propone un trabajo y un cambio para bien.

  • No confunde, ni entra en contradicciones y mantiene una línea de amor y respeto para todo y para con todos.

  • Y lo más importante: los mensajes se reciben con alegría, por cuanto no es rutina de costumbre. Toda comunicación trae consigo Amor.

Primer tipo: Obseración del Ovni.Tipos de Encuentros Cercanos

El fenómeno los no identificados ha atraído la atención de importantes científicos de todo el mundo. Uno de ellos fue el Dr. J. A.

Hynek, quien luego de participar en varios proyectos de la USAF norteamericana, entre ellos el célebre Blue Book, elaboró una clasificación de los encuentros cercanos de acuerdo a la mecánica de la experiencia. Su tipología, conocida por todo investigador de los OVNIs, se hizo conocida para el público común gracias al film “Encuentros Cercanos”.


Hynek clasificaba en tres tipos los principales acercamientos:
  • Primer tipo: Observación del OVNI.

  • Segundo tipo: Evidencia física del OVNI, como tomar tierra. También se alude a la interacción testigo-avistamiento, como por ejemplo: si el testigo “sintió” salir a la montaña y es allí cuando observa el OVNI.

  • Tercer tipo: Encuentro físico con los tripulantes del OVNI.

  • Cuarto tipo: Actualmente, en el campo del estudio del fenómeno de los no identificados, se considera un Cuarto Tipo de encuentro, que involucra el ingreso físico al interior del objeto.

Tipos de contactos

Básicamente, podríamos resumir los encuentros cercanos en tres tipologías:
  1. Interdimensionales: Seres de luz. Guardianes de otros planos y dimensiones.

  2. Extraterrestres: Relacionados con seres que provienen de otros mundos, una de las explicaciones más usuales para la presencia de los OVNIs en cielos de la Tierra.

  3. Intraterrestres: Seres que habitan bajo la corteza terrestre, muchas veces vigilantes de lugares sagrados. Podría tratarse de sobrevivientes de antiguas supercivilizaciones que habitaron el planeta en la superficie, hoy ocultos en sus Retiros Interiores cómo narran las leyendas de Shambhala custodiando el conocimiento secreto que habla del origen y destino de la Humanidad.
Para quienes escuchan hablar por primera vez del contacto con los intraterrestres de la Hermandad Blanca, haré un pequeño resumen.


La Hermandad Blanca

El origen de esta civilización subterránea se hallaría en las estrellas.

De acuerdo a lo que hemos recibido en nuestra experiencia de contacto, hace miles de años, 32 seres extraterrestres, representando a diferentes civilizaciones unidas por las fuerzas de la Luz, vinieron a la Tierra para constituir un gobierno interior positivo, la Hermandad Blanca planetaria. Ello ocurrió en el antiguo desierto de Shamo, el actual Gobi que comparten China y Mongolia. Allí se desarrolló la “ciudad matriz”, el “foco de la Iluminación” que más tarde será recordado a través de la leyenda de Shamballa, centro espiritual del mundo intraterrestre de Agharta.

Hoy en día no es difícil escuchar de boca de los Lamas del Tíbet la existencia de este enclave, fundado en el pasado por “los Maestros del Cosmos” en el gran desierto mongol, con el objetivo de contrarrestar la influencia de la oscuridad en el mundo. La misión era sembrar la semilla de la luz para que en un futuro cercano el hombre pudiese encontrar la clave que lo llevaría a restituir el orden perdido entre el Cielo y la Tierra.

Según sabemos, valiéndose de su avanzada tecnología, y de un poderoso disco que construyeron con elementos de la Tierra y de sus propios mundos, lograron “leer” del denominado Registro Akáshico ¾que no sería nada más que el cinturón magnético de Van Allen¾ la historia y origen de nuestro planeta, así como el posible futuro del mismo como una consecuencia lógica de todo cuanto había ocurrido. Esta información es llamada simbólicamente “El Libro de los de las Vestiduras Blancas”, aunque realmente se trata de una suerte de biblioteca cósmica que consiste en extraños cristales de roca y planchas metálicas con ideogramas. Esta información, en su momento, será revelada para que el ser humano escuche su verdadero pasado y origen, comprenda su presente, y sobre esta base construya un futuro de paz y armonía en la Tierra de la mano de otras civilizaciones del Universo.

Los 32 Maestros extraterrestres que vinieron al desierto de Gobi, aproximadamente hace unos 12.000 añosLuego de los 32 Maestros extraterrestres que vinieron al desierto de Gobi, aproximadamente hace unos 12.000 años, continuó lo que podríamos denominar la “segunda generación” de la Hermandad Blanca, esta vez compuesta por sobrevivientes de la Atlántida ―y otras civilizaciones perdidas― que se habían establecido en refugios subterráneos en diversas partes del mundo. Actualmente, los descendientes de aquellos que sobrevivieron a la destrucción de la legendaria Poseidonis de Platón, aún continúan viviendo en el mundo subterráneo, custodiando y protegiendo los archivos que hablan de la verdadera historia de la humanidad. Paititi o El Dorado, en las misteriosas selvas del Perú, la Cueva de los Tayos en el Ecuador, la Sierra del Roncador en el Mato Grosso brasileño, el Lago Titicaca en el altiplano peruano-boliviano, Roraima en Venezuela o el mismísimo desierto de Gobi en Asia son algunos de los puntos en el mundo donde se encuentran los Retiros Interiores de la Hermandad Blanca.

El contacto con ellos también es mental, astral y físico, aunque más difícil de lograr que el encuentro con seres extraterrestres. Esto es debido a dos razones: la primera, que los intraterrestres de la Hermandad Blanca no suelen salir de sus “Retiros Interiores”, ubicados casi siempre en lugares alejados e indóciles. Y segundo, que su “modus operandi” somete a mayores pruebas al aspirante. La Hermandad Blanca trabaja intensivamente con los sueños, las sincronicidades y la naturaleza, por lo tanto deberemos estar atentos a cada señal que podría conducirnos ante la presencia de los Maestros que visten de Blanco. Espero que este artículo haya podido transmitir cómo vivimos el contacto con los Hermanos Mayores y los Guardianes de la Tierra. Y lo más importante: nunca olvidar que el verdadero encuentro cercano, es con uno mismo.

Ricardo González

Fuente: legadocosmico.com

Vida extraterrestre


Si en torno a la mitad de las estrellas de nuestra galaxia semejantes al Sol orbitase un planeta, en el lugar preciso como para tener una temperatura favorable a la aparición de la vida, entonces en la Vía Láctea habría diez mil millones de planetas semejantes a la Tierra.

Ahora bien, para conocer en cuántos de ellos puede haber vida inteligente y con habilidad tecnológica, con la cual pudiésemos comunicarnos por radio, habría que saber cuán probable es que esta surja cuando las condiciones de un planeta son las adecuadas; cuán factible es que evolucione hasta generar seres inteligentes y, por último, cuán posible es que estos formen una sociedad de orientación tecnológica.

La consideración de todos estos factores escapa al dominio de la astronomía y es de competencia de ciencias como la bioquímica, la biología o la sociología. Sin embargo, según estimaciones de varios científicos, es posible que en uno de cada cien planetas surja una civilización técnicamente avanzada. Por lo tanto, en la Vía Láctea habría cien millones de planetas en los que, en algún momento de su desarrollo, surgió una civilización tecnológica.

No todas las civilizaciones evolucionan forzosamente hacia sociedades tecnológicas. En el Universo puede haber muchas integradas por poetas (que posiblemente sobrevivan mejor), muy respetables por cierto. Desgraciadamente, con ellas nunca podremos comunicarnos utilizando las ondas de radio. Por eso, nuestra atención se centra en las civilizaciones tecnológicas no porque las consideremos "las más avanzadas" o las mejores del cosmos, sino porque solo con ellas podemos entrar en contacto.

Nuestra atención se centra en las civilizaciones tecnológicas no porque las consideremos "las más avanzadas", sino porque solo con ellas podemos entrar en contacto.
Más urgente que conocer cuántas civilizaciones esperamos estén ahí, en algún lugar de la Vía Láctea, a la espera de comunicarse con nosotros, es importante resolver un problema crucial: saber cuál es la longevidad de una civilización técnicamente avanzada. ¿Cuánto vive una civilización de esta naturaleza antes de autodestruirse o de sucumbir frente a problemas provocados por ella misma y que es incapaz de resolver?

La única civilización tecnológicamente avanzada que conocemos es la nuestra, y ha vivido como tal (es decir, con capacidad para comunicarse mediante ondas de radio con otros puntos del espacio) unos 60 años. Esto es, un lapso muy pequeño comparado con la vida de la galaxia.

Si las civilizaciones avanzadas carecieran de la sabiduría suficiente como para superar los problemas que trae consigo el avance tecnológico, y solo vivieran (por ejemplo) cien años, los cien millones de civilizaciones de nuestra galaxia ya estarían extinguidos.

Para saber cuántas están vivas hoy, basta con averiguar qué porcentaje representa cien años en relación con la edad de la galaxia, una vida del orden de los diez mil millones de años. La proporción es uno a cien millones. Eso significa que hoy estaría viva solo una de los cien millones que hayan existido en la Vía Láctea: la nuestra.

Pero no seamos tan pesimistas. Supongamos que una civilización técnicamente avanzada viviese mucho tiempo, unos cien millones de años, por ejemplo, y que solucionase todos los problemas que se le presentan. En ese caso habría en toda la galaxia un millón de civilizaciones que estarían vivas hoy y con las cuales podríamos, en principio, establecer contacto mediante ondas de radio.

Este número (un millón de civilizaciones) puede parecer muy grande, pero las posibilidades de comunicación son menores si se recuerda que la distancia típica entre dos estrellas es de unos cuatro años-luz. Aún si lográsemos saber exactamente cuál estrella contiene al planeta donde está la civilización más cercana a la nuestra, la posible conversación con sus miembros no sería fácil. Si en este momento dijésemos ¡Hola!, nuestro llamado demoraría 400 años en llegar a ellos; si respondiesen de inmediato pasarían otros 400 años antes de que su respuesta a nuestro saludo llegase de vuelta. Por lo tanto, es una posibilidad bastante poco excitante la de hablar por teléfono de ida y vuelta, en vivo y en directo, con nuestros vecinos más próximos.

Las comunicaciones deberían ser en una sola dirección. Nosotros podríamos mandar una gran cantidad de información en mensajes especialmente codificados para que ellos comprendieran, y tener la esperanza de que algún día, alguien que los escuche, sepa de nuestra existencia en el cosmos y aprenda algo de nosotros.

De igual modo, deberíamos escuchar con antenas adecuadas las bandas de radio, para saber si alguien, desde algún punto de la galaxia, ha radiado ya un mensaje dando a conocer su presencia y contando cómo es la civilización a la que pertenece. Es como practicar la actividad de los radioaficionados, pero a escala cósmica.


Desde el punto de vista científico

La expresión "vida extraterrestre" se refiere a las hipotéticas formas de vida que pueden existir en otros lugares del universo.
Desde el punto de vista científico, sin hacer alusión a alienígenas, la expresión "vida extraterrestre" se refiere a las hipotéticas formas de vida que pueden haberse originado, existido o todavía existir en otros lugares del universo, fuera del planeta Tierra. Actualmente no existe evidencia alguna que pruebe o desmienta su existencia.

Actualmente una porción creciente de la comunidad científica se inclina a considerar que pueda existir alguna forma de vida extraterrestre, cuando las condiciones son propicias. La disciplina que estudia esta posibilidad se llama exobiología, aunque generalmente se considera que probablemente la vida exista solo en formas básicas. Una hipótesis alternativa es "panspermia", que sugiere que la vida podría surgir en un lugar y después se extendería entre otros planetas habitables. Estas dos hipótesis no son mutuamente excluyentes. Se especula con formas de vida extraterrestre que van desde bacterias, que es la posición mayoritaria, hasta otras formas de vida más evolucionadas, que puedan haber desarrollado inteligencia de algún tipo.

Debido a tal falta de pruebas a favor o en contra, cualquier enfoque científico del tema toma siempre la forma de conjeturas y estimaciones. Aunque cabe notar que el tema posee también una gran cantidad de teorías informales y paracientíficas, que exceden con facilidad los criterios de cualquier epistemología científica, por ejemplo, haciendo afirmaciones infalseables siguiendo el criterio de Popper, y son por tanto consideradas seudociencias.


Bioquímica

Toda la vida en la Tierra requiere de carbono, hidrógeno, nitrógeno, azufre y fósforo, así como de otros muchos elementos en menores cantidades, como ciertos minerales; requiere además de agua como solvente en el cual las reacciones toman lugar. Cantidad suficiente de carbono y demás elementos constituyentes de la vida, junto con el agua, harían posible la formación de organismos vivientes en otros planetas con una química, presión y temperatura similares a la Tierra. Como la Tierra y otros planetas estan hechos de "polvo estelar", es muy probable que otros planetas se hayan formado con semejante composición de elementos químicos que los terrestres. La combinación de carbono y agua en la forma de carbohidratos, como el azúcar, puede ser una fuente de energía química de la que depende la vida, mientras que a la vez provee elementos de estructura y codificación genética. El agua pura es útil, pues tiene un pH neutro debido a la continuada disociación entre sus iones de hidronio e hidróxido. Como resultado, puede disolver ambos tipos de iones, positivos (metálicos) y negativos (no metálicos) con igual habildad.

Debido a su relativa abundancia y utilidad en el sostenimiento de la vida, muchos han hipotetizado que todas las formas de vida, donde quiera que se produzcan, se valdrían tambien de estos materiales básicos. Aun así, otros elementos y solventes pueden proveer una cierta base de vida. Se ha señalado al silicio como una alternativa posible al carbono; basadas en este elemento, se han propuesto formas de vida con una morfología cristalina, teóricamente capaces de existir en condiciones de alta temperatura, como en planetas que orbiten muy cercanos a su estrella. También se han sugerido formas de vida basadas en el otros solventes, pues existen compuestos químicos capaces de mantener su estado líquido en diferentes rangos de temperatura, ampliando así las zonas habitables consideradas viables.

Así por ejemplo, se estudia el amoniaco como solvente alternativo al agua. La vida en un océano de amoniaco podría aparecer en un planeta mucho más lejano a su estrella.

Técnicamente, la vida es básicamente una reacción que se replica a sí misma, por lo que bajo esta simple premisa podría surgir la vida bajo una amplia gama de condiciones e ingredientes diferentes, si bien la vía carbono-oxigeno parece la más óptima y conductiva. Existen incluso teorías sobre reacciones autorreplicantes que podrian ocurrir en el plasma de una estrella, aunque éste sería un tipo de vida altamente extremo y nada convencional.


Ideas históricas

El Mensaje de Arecibo
El Mensaje de Arecibo es un mensaje digital de radio enviado al Cúmulo de Hércules, y un conocido símbolo de los intentos por contactar con inteligencias extraterrestres.
La idea de la existencia de seres inteligentes originarios de otros mundos fuera de la Tierra es casi tres veces milenaria. Existen nociones de tal concepto en la religión y mitología del Antiguo Egipto, Babilonia y Sumeria. Aunque en tales culturas, sería difícil obtener una separación clara entre la idea de extraterrestre y la noción religiosa de dioses, espíritus o demonios habitando "otro mundo". Los primeros pensadores de la Cultura Occidental en argumentar sobre la existencia de otros mundos equivalentes al nuestro en naturaleza, y sistematizar la idea de un universo lleno de otros mundos habitados, fueron los griegos Tales de Mileto y Anaximandro en el 70 y 60 siglo adC. Los atomistas incluyendo a Demócrito retomaron dicha idea, ya que la consideraban un resultado inevitable de sus ideas, pues argüían que un universo infinito (como afirmaban era el mundo) debería contener forzosamente infinitos otros mundos como el que conocemos. Sin embargo y por regla general, tales ideas eran refutadas por la cosmología aceptada como válida en dicha época: el geocentrismo ptolemaico, que privilegiaba a la Tierra sobre todos los astros. El mismo Aristóteles (fuente del geocentrismo ptolemaico) negaba la teoría de la pluralidad de los mundos.

La noción extraterrestre está también presente en el judaísmo, pues el Talmud afirma que existen al menos otros 18000 mundos, pero sin elaborar sobre su naturaleza y sin definir si son físicos o espirituales. Basándose en esto, textos eruditos como el "Sefer HaB'rit" establecen la posibilidad de mundos materiales habitados, pero no por humanos sino por seres carentes de libre albedrío.

En el Islam, hay un pasaje del Corán que alaba a Allah y lo proclama "Señor de todos los mundos", implicando la posibilidad de múltiples mundos habitados.

Cuando la Cristiandad se extendió en Europa, el sistema geocéntrico de Ptolomeo se convirtió en la cosmología aceptada en todos los reinos cristianos. Aunque la iglesia rara vez se pronunciaba sobre el tema, la noción de otros mundos habitados era por lo general considerada como aberrante o herética, pues entraba en contradicción con la cosmología comúnmente aceptada. Salvo algunas excepciones, el tema fue escasamente discutido durante la Edad Media.

Dicha situación cambió con la invención del telescopio y el advenimiento del modelo heliocéntrico de Nicolás Copérnico. Aunque las ideas sobre extraterrestres siguieron siendo consideradas heréticas incluso tiempo después de dichos eventos. El más conocido de los pensadores en defender de nuevo las tesis de pluralismo cósmico, es precisamente Giordano Bruno, quién en el siglo XVI afirmó que el universo era infinito y que las estrellas eran análogas al Sol, y que eran el centro de otros sistemas solares, que imaginaba también habitados. Afirmar dichas ideas le llevó a la muerte en la hoguera.


En la literatura

La vida extraterrestre aparece también en la ficción y la literatura desde mucho antes del inicio del siglo XX. El poeta didáctico Henry More tomó el clásico tema del pluralismo cósmico del filósofo griego Demócrito en su poema Demócrito platonizante, o un ensayo sobre la infinidad de los mundos. Desde la afirmación de que "el sol de nuestro mundo / es una estrella para el resto", More daba un salto especulativo hacia la existencia de planetas fuera del Sistema Solar.

La posibilidad de vida extraterrestre era una trivialidad del discurso educado durante el siglo XVII, aunque en el poema "El Paraíso Perdido" (1667) Milton empleó cautelosamente este tema cuando el ángel sugiere a Adán la posibilidad de vida en la Luna:

Sus huellas has visto
Así como nubes, y las nubes lloverán, y lluvia producirán
Frutos en su suelo ablandado, para algunos que los consumirán Asignados allí; junto con otros soles, quizás,
Con sus lunas acompañantes, se marchitaran,
Comunicando sus luces masculina y femenina,
Cuál dos grandes sexos que animan al mundo,
Albergados en cada Orbe quizás con algunos que viven.

Fontanelle expandió la esfera creativa del Creador, en lugar de negarla, en su obra: "Conversaciones sobre la Pluralidad de los Mundos". Y en "La Excursión" (1728) David Mallet exclamó: "Diez mil mundos resplandecen; cada uno con su carga/De mundos poblados".

En 1752, Voltaire publica el cuento corto Micromégas, que avanza muchas de las nociones que luego se ven expresadas de forma recurrente en la ciencia ficción incipiente y contemporánea. En particular, la idea de que los alienígenas pueden viajar entre las estrellas y venir a la Tierra (hasta llega a sugerir cierta propulsión luminosa, análoga a una vela solar ), y que son distintos a los humanos de forma fundamental (en este caso, en talla, tiempo de vida y cantidad de sentidos).


Enfoques científicos sobre la vida extraterrestre

La proto-ciencia que estudia la vida extraterrestre se llama exobiología o astrobiología.
Debido a que es un fenómeno que permanece fuera de los alcances de la ciencia (al no disponerse de ejemplos o refutaciones), no existe una disciplina "formal" que estudie la vida extraterrestre per se, ni ninguna currícula académica que forme expertos en ello. Aquellos que se han aproximado al tema de manera científica, son por lo general expertos en áreas diversas, que por interés meramente personal han elaborado hipótesis sobre las posibilidades de vida en otros mundos, y han compartido sus puntos de vista a través algún medio. Pese a ello, una cantidad impresionante de trabajos y publicaciones serias sobre el tema han aparecido, de modo que puede hablarse de una cuasi-ciencia dedicada a estudiar un fenómeno carente de evidencia alguna, así como de refutaciones. La proto-ciencia que estudia la vida extraterrestre se llama exobiología o astrobiología.


Preguntas y argumentos

Hay muchas preguntas acerca de cómo debe ser la vida extraterrestre, incluyendo las siguientes:

¿Podrían no estar basadas en el carbono? Por ejemplo, estar basadas en el silicio. ¿Cuál es la probabilidad de que la vida evolucione? ¿Cómo difieren dependiendo del tipo de vida (unicelular, multicelular, inteligente, tecnológicamente avanzada)?. ¿Qué condiciones requiere la evolución de la vida?.

Los detractores de la posibilidad de la existencia de vida extraterrestre indican que no es lógico hipotetizar sobre hechos no conocidos o probados; tales como formas de vida que no se basen en el carbono, ecosistemas avanzados que no sean ricos en oxígeno, ni planetas con biosfera significativamente similar de la propia Tierra en términos astronómicos (temperatura media, tipo de estrella de la cual dependen, etc.).


Principio de mediocridad

Debido a que el único ejemplo de vida en el universo que conocemos, es la vida en el planeta Tierra, los que se interesan en el tema siguiendo un enfoque racional, suelen seguir el principio científico de mediocridad, al afirmar que la vida en el planeta Tierra no es un caso especial, y por lo tanto la vida como la conocemos puede ser considerada un ejemplo típico de lo que la vida sería en todas partes. Esta presunción es relevante, pues determina fuertemente las acciones que emprenden los que buscan probar científicamente la existencia de la vida fuera de la Tierra. Dicho principio de mediocridad, pese a su estatuto de conjetura, permite incluso hacer algunas predicciones sobre los posibles atributos de la vida extraterrestre. En particular, se admite que existen atributos universales de la vida, por ejemplo, se acepta que la evolución darwiniana es universalmente válida, y que toda potencial criatura viviente debería sus características a un proceso de selección natural, tanto en la Tierra como en cualquier lugar del universo.

Existen otros atributos o características cuasi-universales en las especies que, al repetirse una y otra vez pero de diferentes formas en diferentes especies en la biosfera terrestre debido a la evolución convergente, se consideran como altamente probables en una hipotética biósfera alienígena. Cosas como la aparición de los sentidos, las extremidades adaptadas para diferentes medios, y muy probablemente la fotosíntesis cuando hablamos del reino Vegetal.

En este sentido, existe una gran multitud de formas para hipotetizar como sería la vida estaterrestre. Existen otros atributos más particulares que muchas veces se dan por sentados, pero que según los expertos no lo serían, ya que no responden a una necesidad evolutiva mejor que otros y no se dan en todas las especies presentes en un mismo hábitat; por lo cual estos pueden variar o no existir. Órganos como la mano humana, o la posición de ojos, nariz y boca similar a la humana. También hay otros atributos, entre ellos por ejemplo el caso del esqueleto, que aunque se considera como una necesidad para criaturas de cierta talla, este podría ser muy diferente a lo que conocemos; así por ejemplo la columna vertebral, sería una invención terrestre, ya que no se presenta en todos los organismos del planeta tierra.

Los detractores a esta hipótesis indican que para que exista evolución convergente, debe existir condiciones de medio ambiente muy similares entre otros factores, en que es muy difícil por probabilidad que ocurran; ya que no se conoce que existan planetas con biosfera significativamente similar de la propia Tierra en términos astronómicos (temperatura media, tipo de estrella de la cual dependen, etc.).


Hipótesis de la Tierra especial

En contraposición al principio de mediocridad, existen los que afirman que la vida en la Tierra no es un caso mediocre, y que las condiciones necesarias para su aparición son tan únicas y particulares, que bien puede ser posible que existan muy pocas, o incluso solo un planeta con vida en el universo: la Tierra.

Los ponentes de esta hipótesis notan que la vida en la Tierra, y en particular la vida humana, parece depender de una larga, y extremadamente afortunada cadena de eventos y circunstancias, que bien podrían ser irrepetibles incluso en la escala cósmica. Por ejemplo, se menciona con regularidad que sin una Luna tan grande como la que tiene la Tierra, el planeta tendería a presentar una precesión mucho más importante, cambiando drásticamente de inclinación en su rotación, afectando de manera caótica el clima y muy posiblemente, imposibilitando la vida como la conocemos.

Panspermia es la teoría que sostiene que la vida en la Tierra proviene del espacio.
Se mencionan también otras aparentes casualidades afortunadas, como el hecho de que el Sol está en un lugar de la Vía Láctea que es relativamente libre de supernovas, en contraposición al centro galáctico. O que el Sol es del tamaño justo para dar energía suficiente, y durar lo suficiente, como para que la vida haya aparecido.

Otra positiva casualidad para la vida en la Tierra es la existencia de un planeta del tamaño de Júpiter, como apuntan los autores del libro Rare Earth, en una órbita estable, casi circular, y a la distancia suficiente de la Tierra para atrapar numerosos cometas y asteroides que, de otro modo, terminarían impactando con el planeta arruinando todo tipo de vida incipiente. Esas entre muchas otras casualidades que separadamente pueden parecer triviales, pero que juntas convierten a la Tierra en un lugar cósmicamente especial.

Sin embargo desde fines del siglo XX, producto de nuevos descubrimientos, tales como la existencia de moléculas orgánicas en el espacio, y el demostrado hecho que los planetas extrasolares son relativamente comunes, algunos entre los cuales (todavía por descubrir) podrían presentar condiciones factibles para la vida; han hecho esta hipótesis ya no sea compartida por buena parte de la comunidad científica.


Otras teorías

Panspermia es la teoría que sostiene que la vida en la Tierra proviene del espacio, especulando que la vida llegó de otros cuerpos celestes (quizás de planetas extrasolares) en forma de esporas, viajando en meteoros y polvo cósmico que serían arrojados al espacio por choques meteóricos. Existe una variante de esta teoría, que afirma que la vida es estrictamente originaria del Sistema Solar, pero que sí se difundió a la Tierra (o incluso, desde la Tierra hacia otros cuerpos) a través del mecanismo de esporas en meteoros, a esta teoría se le llama Transpermia.

La especulación sobre las posibles formas de vida extraterrestres, especialmente las inteligentes, así como sus posibles civilizaciones y relaciones con los seres humanos han sido y son tratadas también por la Ciencia ficción y la Ufología.


Búsqueda de vida extraterrestre

Los científicos buscan vida extraterrestre principalmente de tres maneras:
  • Búsqueda directa, es decir, la observación de vida microbiana o de cualquier tipo en los cuerpos celestes que la humanidad llegue a visitar.
  • Detección indirecta, o la detección de características o marcas distintivas de la vida en cuerpos celestes a través de telescopios avanzados.
  • Escucha de señales artificiales, que permitiría detectar verdaderas civilizaciones extraterrestres que emiten radiación electromagnética como un subproducto de su avance tecnológico.

Búsqueda directa

Fuentes de Encélado
Fuentes de Encélado; imagen obtenida por Cassini/Huygens
Debido a que, en la práctica, los únicos cuerpos celestes que el ser humano puede visitar son los de nuestro Sistema Solar, la búsqueda directa de vida extraterrestre se ha limitado a dicho sistema; principalmente a la búsqueda de vida microscópica, ya sea fósil o activa. Sin embargo no todos los cuerpos del sistema solar se consideran aptos para la presencia de vida. Actualmente se considera como posibles objetivos de búsqueda a:
  • El planeta Marte, idea respaldada por las teorizadas similitudes pasadas y presentes entre la Tierra y ese planeta: principalmente la ya confirmada presencia de agua en abundancia y de una densa atmósfera en el pasado remoto. Estos hechos, y la cercanía relativa de Marte, han causado que sea el cuerpo celeste más explorado por la astrobiología: ya se ha buscando evidencia de actividad biológica en Marte durante las misiones Viking 1 y Viking 2 de la NASA, con resultados ambiguos pero por lo general considerados como negativos. Hay fuertes controversias sobre estas evidencias de existencia de vida microbiana en Marte. Un experimento de la Viking Mars Lander informó de emisiones de gas desde el caliente suelo marciano, que algunos arguyen son coherentes con la presencia de microbios. Sin embargo, la carencia de evidencias o de corroboración mediante otros experimentos en la Viking Mars Lander, sugieren que una reacción no biológica es la hipótesis más acertada.

  • Meteoritos provenientes de Marte que han caído en la Tierra: debido a la cercanía relativa entre Marte y la Tierra y la baja gravedad marciana, se acepta como un hecho que ciertos meteoros son rocas marcianas eyectadas por choques meteóricos mayores, que tras vagar durante millones de años en el espacio, chocan por azar contra nuestro planeta. El 6 de agosto de 1996, expertos de la NASA revelaron públicamente que un meteorito de ese tipo llamado ALH84001, encontrado en la Antártida, mostraba evidencias de una posible actividad biológica microscópica; en particular, restos parecidos a bacterias fosilizadas. Este estudio ha sido ampliamente debatido y criticado en sus conclusiones, manteniéndose hasta el día de hoy en la polémica.

  • La luna de Júpiter Europa: desde el paso de las misiones Voyager 1 y Voyager 2 se cree que Europa tiene un océano de agua líquida de varios kilómetros de profundidad, bajo el hielo que cubre su superficie. Debido al hecho comprobado que las fuerzas de marea y la resonancia orbital provocan el calentamiento de Io (la luna mayor más cercana a Júpiter), originando vulcanismo, se cree que Europa presentaría similar actividad volcánica, al ser la segunda en distancia justo después de Io. Por tanto, se cree que podría haber fuentes de calor y vertidos de sustancias químicas en dicho océano. En la Tierra se conocen ejemplos de ecosistemas abisales que dependen de la actividad geotérmica para su subsistencia, de modo que dicha posibilidad en Europa no puede excluirse, llevando incluso a expertos a proponer una misión no tripulada a Europa, consistente en una sonda de alunizaje y un submarino robótico capaz de penetrar la gruesa capa de hielo. Dicha misión no se encuentra actualmente en los planes de ninguna agencia espacial, y de concretarse, se realizaría varias décadas en el futuro.

  • La luna Encélado de Saturno. Durante la misión Cassini-Huygens de la NASA y ESA se descubrió que Encélado eyecta grandes cantidades de agua al espacio a través de enormes géiseres, revelando la presencia de un activo criovulcanismo y una muy alta posibilidad de reservorios de agua líquida bajo la superficie helada. Encélado es una sorpresa para la astrobiología y la planetología, pues nadie esperaba encontrar tal actividad en una luna tan pequeña; pero ahora los expertos consideran que podría ser incluso más factible que Europa como lugar de búsqueda de vida, pues se cree que sus capas de hielo superficial son mucho más delgadas, haciendo más fácil acceder al agua subterránea. El hecho conocido de que agua escapa al espacio exterior es una evidencia de ello.

Búsqueda indirecta

Terrestrial Planet Finder
Terrestrial Planet Finder - Un proyecto de telescopio espacial dedicado a fotografiar planetas extrasolares.
Debido a la recientemente adquirida capacidad para detectar planetas extrasolares o exoplanetas orbitando estrellas distintas a nuestro Sol, entre la comunidad astronómica se ha generado un fuerte interés en descubrir mundos comparables en tamaño y propiedades a la Tierra; planetas que apenas empiezan a ser detectados. También hay un fuerte interés en la posibilidad de observar realmente tales mundos usando telescopios mucho más perfeccionados que los disponibles actualmente.

Hasta la fecha sólo hay un ejemplo de observación directa de un planeta extrasolar (véase GQ Lupi); y aunque empieza a ser posible detectar planetas de tamaño equivalente a la Tierra (véase Gliese 876) en otro sistemas, obtener fotografías de ellos todavía no es posible, debido a que los instrumentos disponibles no son lo suficientemente sensibles para separar el enorme brillo de la estrella del de sus planetas. Eso puede cambiar en un futuro cercano, cuando telescopios como el Terrestrial Planet Finder de la NASA o el proyecto Darwin de la ESA entren en funcionamiento. Entre las funciones de tales dispositivos está la de obtener fotografías de los planetas, y detectar propiedades fundamentales de los mismos, como su temperatura, o la presencia o ausencia de atmósfera, así como detalles sobre su composición (mediante Espectrocopía).

Existen quienes creen que tales métodos permitirían detectar mundos donde existan procesos biológicos comparables a los presentes en la Tierra. La idea está respaldada por el hecho de que la luz que refleja nuestro planeta lleva consigo "marcas" que revelan la presencia de la vida; por ejemplo, la presencia de un alto nivel de oxígeno, y ciertas variaciones del espectro infrarrojo, que revelan la presencia de vegetación.

Desde luego, tales métodos de detección asumen que la vida en la Tierra es un caso mediocre, y que las características de la luz reflejada por la Tierra son compartidas por todos los casos. Este método de detección tiene la ventaja de permitir la detección de mundos con vida primitiva (y que no transmiten ondas de radio como lo espera el SETI), con la condición de que dicha vida haya modificado la atmósfera, de manera análoga a como la vida ha cambiado la atmósfera terrestre desde su aparición.


Escucha de señales artificiales

Por otro lado, se ha teorizado que cualquier sociedad tecnológica estará trasmitiendo información: radiaciones electromagnéticas generadas por el hombre son detectables en un radio de más de 50 años luz de la Tierra, y están en constante expansión. El proyecto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) o "Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre", analiza los datos recogidos por los grandes radiotelescopios y los analiza buscando pautas artificiales utilizando superordenadores, así como un gran proyecto de computación distribuida en el mundo; SETI@home. Hasta la fecha, no obstante, tan solo la señal WOW! ha sido reseñable en esta búsqueda.


Mensajes sin destino

A lo largo del tiempo se han producido también una serie de iniciativas en sentido contrario: no buscar la señal de una posible inteligencia extraterrestre, sino informar de nuestra presencia a potenciales civilizaciones que estén a la escucha. La primera fue el llamado Mensaje de Arecibo, lanzado en 1974 en dirección al cúmulo de estrellas de M13. A bordo de las sondas Pioneer 10 (en dirección a la estrella Aldebarán) y Pioneer 11 (en dirección a la constelación de Aquila) se encuentran sendos mensajes (véase Placa de la Pioneer) destinados a una posible civilización extraterrestre que pudiese interceptar las sondas. Lo mismo ocurre en en caso del Disco de oro de las Voyager, en las sondas Voyager 1 (en dirección a la constelación de Ofiuco) y Voyager 2 (en dirección a la estrella Ross 248). Más recientemente, en 2008, un equipo de científicos ucranianos ha enviado mensajes en dirección al sistema Gliese 876.



Siguiente: Buscando vida como no la conocemos Portada